Autor | Biodiversidad, sustento y culturas | Idioma | Español | Pais | América Latina | Publicado | 27 agosto 2009 11:28
Con el fin de entender las alternativas a los monocultivos, convocamos de nuevo las voces de muchos rincones. Reunidas iluminan la resistencia a las plantaciones de pinos, eucaliptos, palma africana y cualquier variedad de árboles que, siendo o no transgénicos —pero si lo son, peor—, tienen graves efectos sobre el entorno natural y social donde sientan sus reales, además de profundizar el desigual modelo que tiene al mundo sumido en varias crisis simultáneas de las que tales empresas siguen lucrando.
Casi todos los siguientes fragmentos fueron proporcionados por el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM), que cuenta con un boletín que difunde sus investigaciones de muchos años.
Los árboles de los bosques tienen una larga vida. Su sistema de raíces es extensivo e interactúa con numerosas especies en la biota del suelo, las cuales son cruciales para reciclar, almacenar y mantener los nutrientes en el ecosistema forestal. Por encima del suelo, los árboles proporcionan sombra, hogar y alimento a comunidades indígenas y a casi 2 millones de especies de insectos, aves, mamíferos, otras plantes, epífitas, hongos y bacterias.
Todos los seres humanos dependen de los bosques de una u otra manera ya sea con agua limpia, hábitat, alimentos, plantas medicinales y como santuarios recreacionales y espirituales.
La mayoría de ellos, especialmente los bosques tropicales, son esenciales para el ciclo del agua que lleva la lluvia hacia los cultivos. Regulan la temperatura de la Tierra, evitando que algunos lugares sean muy calientes o muy fríos. Los bosques absorben dióxido de carbono y producen oxígeno; en ese sentido son los “pulmones” del planeta.
El reemplazo de los bosques por plantaciones de árboles provocará un desastre ecológico para nuestro planeta, especialmente ahora que el calentamiento global se está acelerando dramáticamente.
Los monocultivosde árboles, constituyen una amenaza a los ecosistemas forestales naturales biodiversos. Las denominaciones que ponen las comunidades locales a las plantaciones industriales son reveladoras. El eucalipto es el “árbol egoísta” porque sus plantaciones remueven nutrientes del suelo y consumen tanta agua que los campesinos no pueden cultivar arroz en los campos adyacentes. Los mapuche de Chile se refieren a las plantaciones de pino como “soldados plantados” porque son verdes, están en fila y avanzan. En Brasil, las plantaciones de árboles son “desiertos verdes” y en Sudáfrica las llaman el “cáncer verde”. A lo largo y ancho del hemisferio sur las organizaciones y redes se están oponiendo activamente a las plantaciones industriales de árboles en sus tierras. A lo anterior se suma la amenaza de la utilización masiva de árboles transgénicos, que intensificarán los problemas de las plantaciones industriales y la oposición de las comunidades locales. Un reporte conjunto del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales y Amigos de la Tierra Internacional señala que los científicos que dicen “mejorar” árboles mediante modificación genética están en realidad trabajando para “mejorar la rentabilidad de las empresas” que financian sus investigaciones. Y destaca: “Desde una perspectiva biológica no hay mejora alguna. ¿Es un árbol con menos lignina mejor o peor que uno normal? Es claramente peor, por la pérdida de fuerza estructural resultante, que lo hace susceptible de sufrir serios daños durante las tormentas de viento. ¿Es una ‘mejora’ un árbol resistente a herbicidas? No lo es, pues permite la fumigación extensiva con herbicidas, que afecta el suelo donde está el árbol, destruye la flora local y repercute sobre la vida silvestre. ¿Qué utilidad puede tener un árbol sin flores, sin frutos y sin semillas para los seres vivos? No proporcionará alimento a miriadas de especies de insectos, pájaros y otras especies que dependen de esto para alimentarse. ¿Es una mejora un árbol con propiedades insecticidas? Es un peligro para muchas especies de insectos que a su vez son parte de cadenas alimentarias mayores”.
Mae Wan Ho y Joe Cummings, “Árboles transgénicos, la última amenaza”, http://www.ecoportal.net
Grandes empresas deforestan la Amazonía legal para plantar eucalipto y transformarlo en carbón vegetal destinado a sus siderúrgicas en la región. Echan abajo la selva tropical más rica del mundo en biodiversidad e implantan el monocultivo de eucalipto, sin ninguna diversidad vegetal, y lo transforman en carbón, que aumenta el calentamiento global. En tanto las empresas se agigantan, la nación se queda con el peso de la degradación ambiental.
La Amazonía es víctima de un ecocidio en función de la ganancia del capital. Si la sociedad no presiona y el gobierno no actúa, en el futuro habrá allí un nuevo Sahara, con graves consecuencias para la sobrevivencia de la humanidad y de la Tierra.
Frei Betto, “Amazonía, ecocidio anunciado”, http://alainet.org
Los procesos de recuperación territorial mapuche en Neuquén se enfrentan al creciente embate del capital forestal y petrolero. También entran en contradicción las lógicas de relación con el territorio.
La comunidad mapuche Gelay Ko está cerca de la ciudad de Zapala, a escasos 30 kilómetros, en la zona central de la provincia de Neuquén. Se trata de un espacio geográfico para la vida durante los tiempos fríos, ya que las comunidades están con el ganado en las tierras altas de la montaña durante el verano. En ese ir y venir los mapuche se ven cruzados por la codicia del capital y el atropello estatal.
Silvia Claleo es werkén (vocera) de la comunidad mapuche Gelay Ko. Como werkén participa en la Confederación Mapuche Neuquina, una organización que nuclea alrededor de 62 comunidades en toda la provincia.
La práctica de pastoreo que tradicionalmente realiza el pueblo mapuche implica el traslado, algo que hoy se ve gravemente dificultado. “Culturalmente practicamos la trashumancia, que consiste en estar durante el invierno en lugares más cálidos (invernada) y en el verano trasladarnos a los lugares más altos, denominados espacios de veranada. Es una práctica ancestral que tiene el pueblo mapuche; es proteger el medio donde vivimos, el espacio territorial, porque consideramos que tenemos que dejar reposar el territorio”. Este traslado manifiesta un tipo de relación opuesto al que impone hoy el capitalismo, que se expresa mediante la extracción permanente y sin reposo. La comunidad Gelay Ko ahora está en la zona del río Litrán, un espacio en el que realizan la veranada más de siete comunidades de la zona central y donde vienen creciendo las situaciones de conflicto, “porque una de las políticas de arrinconamiento que ha impulsado el estado neuquino y el Estado nacional es la venta de todo lo que han considerado apto para el turismo o para la forestación”, explica Silvia Claleo, más de veintisiete parajes que hoy están en ardua disputa. “Nuestra comunidad viene desde siempre a veranar a estos territorios, que consideramos como propios, para el pastoreo de animales. Venimos, de hecho, de una historia de arrinconamiento y de avasallamiento importante que les tocó vivir a nuestros mayores. Diecinueve años atrás, se creó la Corporación Forestal Neuquina (CorFoNe), como parte de las políticas del estado provincial para la forestación de grandes espacios que antes eran utilizados para la veranada”. Este modelo forestal que implantó especies ajenas (sobre todo pinos foráneos “ponderosa y “oregón”) tendría severas consecuencias para la región.
Una parte de la producción de esas plantaciones es destinada a la industrialización de la madera. Sin embargo no sólo en Neuquén sino en toda la Patagonia hay ingentes cantidades de pino exótico esperando ser taladas. Investigadores ligados a las asambleas ambientales han denunciado la posibilidad de la instalación de papeleras en el sur argentino. “Argentina: Resistencia a forestales y petroleras en el Puelmapu”,
Agencia de Noticias Biodiversidadla, http://www.biodiversidadla.org
La Iniciativa Nacional por la Suspensión de la Forestación, se acordó el 14 y 15 de abril de 2007, en Paso Severino, departamento de Florida, donde delegados de organizaciones de pequeños productores agropecuarios y de otras organizaciones sociales provenientes de los cuatro puntos cardinales de Uruguay, concordaron en que la ausencia de estudios de impactos sociales y ambientales previos a la aplicación de la ley forestal y los impactos ya constatados de las plantaciones, significaban desalojo de población rural, escasas oportunidades de empleo, condiciones de trabajo inadecuadas, concentración de la tierra en manos de grandes empresas nacionales y extranjeras, transferencia de cuantiosos recursos económicos de toda la población hacia el sector forestal a través de subsidios directos e indirectos, agotamiento y contaminación de los recursos hídricos, degradación de suelos, contaminación de agua y suelos por el uso masivo de agrotóxicos, impactos graves en la flora, en particular sobre el ecosistema de praderas, impactos graves sobre la fauna y aparición de plagas que afectan a otras producciones agropecuarias, además de impactos sobre el paisaje típico uruguayo.
Por tanto decidieron constituir un movimiento nacional para exigir “la inmediata suspensión de todas las plantaciones forestales de pinos y eucaliptos, salvo aquellas de pequeña escala para abrigo, sombra, leña o insumos de autoabastecimiento del predio rural”.
También exigen una evaluación “seria y completa de los impactos sociales, económicos y ambientales de la forestación con la más amplia participación de sectores de la sociedad civil, especialmente los más perjudicados. Que en el plan de ordenamiento territorial del país no se incluyan los monocultivos forestales en función de la experiencia de sus impactos económicos, sociales y ambientales negativos para el país. Que se revea la actual legislación forestal con la más amplia participación de sectores de la sociedad civil, especialmente los más perjudicados. Que se aplique el artículo 47 de la Constitución —que restableció la soberanía del país sobre la gestión de los recursos hídricos— en particular al sector forestal. Que se adopte una legislación que impida la concentración de la tierra en manos de grandes empresas nacionales y extranjeras. Que se discutan las estrategias de desarrollo local con la más amplia participación de sectores de la sociedad civil especialmente los más marginados. Que se adopten instrumentos legales para garantizar la permanencia y mejora de calidad de vida de las familias del campo”. Esto significa que la iniciativa dice: Sí a la diversidad productiva y no a los monocultivos forestales. Sí a la distribución equitativa de la tierra —tierra para quien quiere trabajarla—y no a su concentración en manos de grandes empresas nacionales y extranjeras. Sí a la defensa y preservación de los recursos naturales y no a la explotación destructiva del rico patrimonio del país y su entrega a intereses empresariales. Sí al bienestar de todos los orientales en armonía con la naturaleza y con la preservación del planeta.” Con información del Boletín 118, WRM, mayo de 2007
“El pueblo se siente afectado… los ríos se están secando, los árboles, la naturaleza se acaba, los animales se ahuyentan, con eso que siembran derrumban todo, ya no hay las especies que había antes… La gente se iba a cazar la guanta, el conejo, todo eso, y ya no pueden ir porque ya no hay montaña donde se pueda ir para cazar. Todo lo que es naturaleza se está ahuyentando, ellos [los animales] por lo menos tenían árboles donde podían vivir y hacer sus casas, ahora ya no hay nada de eso porque cortaron. Eso está puro eucalipto”.
En el caso de Tortuga, el antiguo río que atraviesa el poblado es ahora apenas un hilo de agua estancada y la gente se ha visto obligada a hacer un pozo en el propio lecho del río para poder abastecerse de agua. Tal situación es consecuencia directa de la plantación de amplias áreas de eucaliptos en la zona. Al respecto, un poblador local dice: “Éste es el río Tortuga, y mírelo está seco. ¿Cuánto hace que terminó el invierno? Casi nada, y mírelo como está. Más adelante ya no habrá agua. Yo no sabía y nos han hecho conocer. Si desde un principio nosotros hubiéramos sabido que esto nos hacía daño no sembraban, se los impedíamos…”
La empresa ha sido acusada de infringir la ley al haber talado áreas de bosque tropical para sustituirlo por plantaciones de eucalipto. Un habitante de Tortuga cuenta que “botaron todo abajo y sólo plantaron esa planta [el eucalipto]. La empresa botó bosque primario, porque aquí adentro, donde mí [en mi predio] había un bosque que había preservado”.
Con estos y otros muchos antecedentes, más de 400 jóvenes de ambos sexos participaron el 13 de mayo de 2006 en una acción contra las plantaciones de la empresa japonesa Eucapacific en la localidad de Tortuga, en el cantón Muisne, provincia de Esmeraldas. Eucapacific también violó las normas legales al plantar a menos de 30 metros del río Tortuga. La acción llevada a cabo por los jóvenes consistió en talar —con machetes, hachas y motosierra— unos dos mil árboles de la franja plantada ilegalmente por la empresa cerca del curso de agua. Cada vez que un nuevo árbol caía, los aplausos y consignas de los jóvenes acompañaban la caída.
José Bautista, un habitante de la zona, dijo que la tala de los árboles fue la última opción que tuvieron para que la empresa maderera tome en serio el tema ambiental. Al respecto cuenta: “Hablamos con la ministra de Ambiente, ella vino acá y dijo que iba a suspender los permisos para la siembra de los árboles. Luego nos convocaron a una reunión con Eucapacific y ellos señalaron que no existen tales sembradíos y les creyeron”.
Es decir, que la acción no puede ser siquiera considerada ilegal, dado que —según la empresa— esos árboles “no existen”. A pesar de ello, los machetes y motosierras mostraban que efectivamente existían y que, si se aplicara la justicia, Eucapacific no sólo debería pagar las multas correspondientes, sino también los jornales de los jóvenes que eliminaron los árboles que la propia empresa debería haber cortado. Sin embargo, la empresa amenazó con iniciar acciones legales contra las personas y organizaciones involucradas. Patricia Granda, “Monocultivos de árboles en Ecuador”, Boletín número 106, WRM, mayo de 2006
La industria forestal es una de las actividades simbólicas del ultra-neoliberalismo del Estado chileno, aplicado y expandido desde la dictadura militar de Pinochet y asumida y sometida por los gobiernos de la concertación. Los dueños de las forestales son de los más ricos de Latinoamérica, enriquecidos a costa del saqueo de bienes públicos y colectivos. En el presente son más de 3 millones de hectáreas de plantaciones en monocultivo de especies exóticas como el pino y el eucalipto. El gobierno de la presidenta Bachelet dio luz verde para una radical expansión que lleva al abismo a las poblaciones y comunidades locales, con severos impactos sociales, culturales y económicos.
Dos grupos económicos, Matte (cmpc) y Angelini (Copec-Arauco-Celco), que entre ambas controlan en Chile un 70% del suelo utilizado para plantaciones y con expansión en Perú, Ecuador, Uruguay, Argentina y Brasil, obtuvieron su consolidación durante la dictadura militar. Recibieron tierras gratuitas, beneficios y hasta empresas estatales a bajo costo, como la compañía petrolífera de Chile (Copec) la que prácticamente venía de regalo con Forestal Arauco y celulosa Celco.
Estos grupos económicos siguen controlando el aparato público estatal para su haber. Muchas de sus imposiciones vienen acompañadas de políticas represivas, con criminalización de la protesta social, que incluso han arrojado hasta muertes, como el asesinato del joven mapuche Alex Lemún en noviembre del 2002 en medio de una reivindicación de tierras de un predio forestal de Mininco (CMPC).
Con el Decreto Ley 701, de la dictadura, las empresas se han beneficiado por décadas para cubrir los costos en los procesos de plantaciones y producción. En el presente, ante las dificultades de seguir obteniendo más tierras por los conflictos sociales, han impuesto la política de Estado de introducir especies exóticas entre los campesinos chilenos y las comunidades mapuches por sobre las economías locales, en tierras agrícolas o ganaderas e incluso bosques nativos, agudizando los conflictos y la pérdida de agua.
Alfredo Seguel, “Empresas forestales y su poder fáctico en el Estado chileno”, http://www.mapuexpress.net
Decir que “sufrieron un proceso violento de expulsión” no refleja todo el horror de las acciones llevadas a cabo por grupos de asesinos paramilitares con el apoyo de las Fuerzas Armadas colombianas. A través de bombardeos, destrucción y quema de viviendas, asesinatos, torturas y desapariciones, la represión logró su objetivo: la expulsión de todas las comunidades (en particular afrocolombianas y mestizas) de la región. Diez años después, en una demostración de valentía —en medio de amenazas permanentes— la gente comienza lentamente a retornar a sus hogares destruidos y se encuentra con que sus tierras y bosques en los que han habitado por más de 120 años, están ahora ocupados por miles de hectáreas de monocultivos de palma aceitera y que sus “propietarios” son los mismos paramilitares responsables de las masacres que les empujaron a la migración. “Cuando volvimos, estaba todo sembrado de palma”, comenta indignado un poblador.
La indignación logra superar el miedo y los legítimos propietarios se lanzan a recuperar su territorio ocupado por palmas haciendo lo único que se puede hacer: eliminarlas. “Hay que tumbar la palma, que es lo que nos está molestando”, dice un retornado. En algunos casos las cortan con motosierras, en otros las arrancan de raíz y a la mayoría les cortan todas las hojas y el brote terminal (las “desmochan”). El trabajo es agotador, dado que las palmas ya cuentan con troncos muy gruesos y sus hojas esconden peligrosas espinas que provocan hinchazones e infecciones. A eso se suma el peligro de las culebras ponzoñosas y las avispas que atacan al momento menos pensado. Unas veinte personas apenas logran eliminar dos hectáreas de palma por día. Al momento de la visita se calculaba que se llevaban unas 40 hectáreas recuperadas, que ya estaban comenzando a ser sembradas con cultivos alimenticios.
Es que en el Curvaradó no se interpreta la palma como vida o como posibilidad de vida. “De qué vida se habla, cuando se habla de biocombustibles derivados de la palma. Aquí la palma es desolación verde, es destrucción humana, es muerte de toda la vida”. En esta región, la mayoría de las 50 mil hectáreas del Territorio Colectivo eran selva virgen, con más de 25 ciénagas. Los pobladores dicen: “nos han explotado las maderas que teníamos, las ciénagas han sido canalizadas y secadas, los animales no tienen alimento, las aves se han ido por falta de fruta”. Ricardo Carrere, “Colombia: comunidades eliminan plantaciones de palma de aceite para recuperar su territorio”, Boletín número 121, WRM, agosto de 2007
Entre 1992 y 1994 la Asociación Ecologista Costarricense-Amigos de la Tierra Costa Rica (aeco), con organizaciones locales de la península de Osa en el Sur del país, desarrolló una fuerte campaña de denuncia y oposición al proyecto que la compañía transnacional Stone Container pretendía llevar a cabo en esta región. Dicha empresa proponía sembrar unas 20 mil hectáreas de monocultivo del árbol Gmelina arborea como materia prima que abastecería un complejo industrial de producción de astillas que a su vez sería exportado hacia Estados Unidos en buques de hasta 70 mil toneladas. Este complejo industrial y puerto se proponían ubicarlo en el corazón del Golfo Dulce, en una de las zonas costeras mejor conservadas y de mayor diversidad biológica del país.
La campaña tuvo dos grandes logros. Logró evitar que se estableciera este enclave, ya que se demostró que estaba escasamente planificado, era ajeno a la realidad y a las perspectivas sociales de la zona y sus impactos socioambientales eran enormes. No poseía ningún carácter de sustentabilidad. Un segundo logro es que la campaña llamó la atención de una diversidad de sectores sociales del país y facilitó que iniciaran una reflexión nacional sobre los modelos de desarrollo, la sustentabilidad y el derecho de la comunidades locales a planificar, controlar sus recursos y definir su futuro.
Antes de la campaña el sector ambientalista costarricense se limitaba a una serie de labores ligadas a la conservación de áreas protegidas y a la protección de la vida silvestre. En contadas ocasiones, llamaba la atención sobre la producción y el manejo de desechos sólidos. Era un sector pequeño, tímido y hasta cierto punto aislado ya que no estaba ligado a otros movimientos populares en forma permanente. En pocas ocasiones llevó a cabo luchas socioambientales. Con la campaña, el sector ambientalista se empezó a perfilar como movimiento popular y tomó un rumbo nuevo nutriéndose de los conceptos de la ecología social y de la economía ecológica al tiempo que construyó alianzas con otros sectores populares y emitió opiniones y propuestas sobre la realidad nacional consolidándose como un movimiento popular que empezó a denominarse ecologista. Este joven movimiento es ahora caracterizado como una fuerza social que atiende la crisis ambiental desde una perspectiva social, económica, cultural y política realizando propuestas sobre el modelo de desarrollo.
Desde su inicio, la campaña se dedicó a recoger el sentir de las comunidades frente al proyecto de desarrollo impuesto y a fortalecer la capacidad organizativa de las comunidades mediante tres acciones: facilitar espacios de discusión y reflexión sobre el uso de los recursos naturales ubicados en este territorio y las expectativas de desarrollo de las comunidades locales; facilitar la búsqueda e interpretación de la información disponible sobre los modelos de desarrollo en que se enmarcaba el proyecto Stone (y sobre el propio proyecto y sus alcances) y facilitar el análisis sobre posibles impactos y su relación con los modos de vida propuestos por las comunidades. Javier Baltodano e Isaac Rojas, “Soñando y empujando: diez años de luchas y propuestas en Costa Rica”, coecoceiba-Amigos de la Tierra Costa Rica.
A partir de 1967 se comenzaron a instalar monocultivos de eucaliptos en el norte del estado de Espírito Santo, en la región sudeste de Brasil, con la llegada de la empresa Aracruz Celulose sa, fundada por el empresario noruego Erlin Lorentzen. Él levantó la mayor empresa exportadora de celulosa de eucalipto del mundo, acaparando casi medio millón de hectáreas de tierras en Brasil, con plantaciones de eucaliptos en cinco estados brasileños.
Cuando la empresa llegó a Espírito Santo, invadió primero las tierras de los pueblos tupinikim y guaraníes y en los años setenta las tierras de las comunidades de quilombolas, descendientes de africanos que fueron traídos para realizar el trabajo esclavo en las plantaciones durante la época colonial. Después que destruyera la selva virgen y los ríos de esas comunidades y tras expulsar a los indígenas y a los quilombolas, Aracruz construyó sus tres fábricas de celulosa en el municipio de Aracruz en Macacos, uno de los más de treinta poblados indígenas extintos por los eucaliptos de Aracruz.
Pero tres poblados consiguieron resistir la invasión de Aracruz, y con eso los indígenas cobraron fuerza para emprender la lucha por la recuperación de sus tierras. Fue en 1981 que consiguieron una primera demarcación de 4492 hectáreas de sus tierras, área que aumentó en 2571 hectáreas en 1998. Por fin, en 2007, y después de una intensa lucha, los tupinikim y los guaraníes recuperaron una demarcación de 18070 hectáreas.
Desde 2003, cuando el gobierno federal reglamentó el artículo constitucional que garantiza a las comunidades quilombolas el reconocimiento y la demarcación de sus tierras, las 34 comunidades del norte de Espírito Santo iniciaron también una lucha para recuperar sus tierras. Desde 2007 se delimitó un área (Linharinho) con 9500 hectáreas, casi todas ocupadas por los eucaliptos de Aracruz. Entretanto, Aracruz consiguió suspender el proceso de demarcación y justicia. Otras cuatro áreas están bajo estudio y aguardan su delimitación oficial.
El mst realizó también varias ocupaciones de tierras en Aracruz, la última en 2005, en un área de 8500 hectáreas, de las cuales, conforme al movimiento, 3 mil hectáreas eran tierras públicas que deberían haberse destinado a la reforma agraria y a la producción de alimentos y no a una empresa privada que produce celulosa para exportación.
Toda esa lucha de resistencia tiene como clave importante la articulación y la solidaridad mutua entre las comunidades tradicionales, los movimientos sociales del campo —como el mst o el Movimento dos Pequenos Agricultores (mpa)—, y algunas entidades de apoyo, académicos, religiosos, estudiantes, etcétera. Todo esto creó, en 1999, una red de alerta contra los desiertos verdes: una red informal y horizontal, sin coordinadores ni presidentes, con el objetivo de enfrentar (con apoyo internacional) el poder de la empresa Aracruz y al mismo tiempo cuestionar el modelo de desarrollo que esta empresa, junto con los gobiernos federal, estatal y municipal ha estado imponiendo al pueblo de Espírito Santo. El monocultivo de eucalipto y la producción de celulosa es un ejemplo paradigmático de la violencia, la injusticia y la exclusión que provoca este modelo en términos sociales, ambientales, económicos y culturales. Al mismo tiempo, la red intenta construir otro tipo de desarrollo local, basado en la demarcación de las tierras de las comunidades tradicionales, en la reforma agraria, en la producción agroecológica de alimentos, y en la transformación del patrón de exorbitante consumo, inmoral e insustentable que se pone al servicio de las empresas del gran capital como es Aracruz. A resistência contra a monocultura de eucalipto no Espírito Santo, Brasil
En Espírito Santo, unas 1 300 mujeres de la Vía Campesina llegaron en 14 omnibuses al puerto de Portocel en Barra do Riacho, norte del Estado. El puerto es propiedad de Aracruz Celulose (junto con la empresa japonesa Cenibra, otra productora de celulosa) y es el único puerto de Brasil especializado en embarque de celulosa, con una capacidad de embarque anual de 7.5 millones de toneladas. La medida, que duró cerca de media hora, detuvo por casi cinco horas las actividades de unos 50 camiones preparados para embarcar celulosa. También arrojaron pintura sobre fardos de celulosa, estropeando aproximadamente dos toneladas.
La medida tuvo el objetivo de denunciar ante la sociedad la concentración de tierras de Aracruz Celulose. Cerca de 300 mil hectáreas de tierras están ocupadas por plantaciones de eucaliptos para producir celulosa de exportación, y parte de esas miles de hectáreas son tierras de comunidades indígenas, quilombolas, pescadoras y ribereñas. Aracruz Celulose también concentra el agua: consume diariamente 248 mil metros cúbicos de agua, lo que equivale al consumo de una ciudad de 2.5 millones de habitantes, para lo cual desvió parte del río Doce, perjudicando así a varias comunidades locales (ver Boletín número 72, WRM).
Otra de las medidas de lucha contra el avance de las plantaciones forestales se llevó a cabo en Marañón, donde hay más de diez municipios afectados por los monocultivos de eucaliptos. En la hacienda de Vale do Rio Doce, en Açailândia, mujeres de la Vía Campesina incendiaron varios atados de troncos de eucalipto. En esa zona el eucalipto plantado abastece una carbonería industrial que es responsable de una gran contaminación aérea que afecta las vidas de más de 1 800 habitantes del vecino Asentamiento California. La empresa tiene otras 200 mil hectáreas que se destinarán a la plantación de eucaliptos para abastecer a la celulósica Suzano Papel e Celulose, que se instalará en la región.
La acción se hizo en reclamo de políticas públicas que garanticen la soberanía alimentaria y energética de la población brasilera, en lugar del financiamiento de grandes proyectos del capital internacional que destruyen los recursos naturales y no generan empleos.
Por otro lado, en el Estado de Rio Grande do Sul, unas 700 campesinas ocuparon la estancia Ana Paula, perteneciente a la empresa Votorantim Celulose y Papel (vcp), en Candiota. La ocupación se inició con el corte de eucaliptos del establecimiento y formó parte de la Jornada Nacional de Lucha de las Mujeres de la Vía Campesina con la finalidad de denunciar las consecuencias del monocultivo de eucalipto en la región: falta de agua para consumo humano y producción, desertificación y acidez del suelo, pérdida de biodiversidad con graves consecuencias para el ecosistema de praderas. Muchos vecinos de vcp ya sienten los impactos de los monocultivos, que han secado sus pozos y han alterado la fauna, provocando invasiones de animales que afectan sus cultivos. Sin embargo, los dineros públicos, que salen de los bolsillos de la población en forma de impuestos, se siguen destinando a bancos y empresas del agronegocio que degradan el ambiente, expulsan a los campesinos del campo y no generan empleo. Brasil: en el Día de la Mujer, campesinas en lucha contra las plantaciones forestales, Boletín número 141 del WRM, abril de 2009
Acción Ecológica publicó los resultados de una investigación en la cual se documentan los graves impactos sociales y ambientales provocados por los monocultivos de pinos y eucaliptos, tanto en la zona andina como en Esmeraldas. Los hallazgos de esta investigación ponen de manifiesto la inconveniencia de promover pinos y eucaliptos, pues desplazan a poblaciones campesinas, quitan recursos vitales a las poblaciones locales, ocupan tierras productoras de alimentos, aumentan la pobreza en las zonas donde se instalan, generan menos ocupación que la que desplazan, destruyen las economías locales, agotan los recursos hídricos, afectan gravemente la biodiversidad de flora y fauna, degradan ecosistemas de bosques y páramos, contaminan las fuentes de agua con químicos y pesticidas.
Con base en dichas conclusiones Acción Ecológica hizo públicas las siguientes propuestas en relación a plantaciones forestales:
• Demandamos que el Estado tome todas las medidas para que se pare la expansión de los monocultivos forestales.
• El Estado no debe otorgar incentivos ni directos ni indirectos para el fomento de plantaciones, ni entregar en concesión tierras para este fin.
• Toda plantación futura deberá ser sometida a evaluación de impacto ambiental previo, a otros mecanismos de gestión ambiental (auditorías), y deberá cumplir con todas las normas ambientales vigentes, así como el respeto a la consulta previa informada a las comunidades, que incluya el derecho a decir “no”.
• El Estado debe obligar a las empresas forestales a retirar los árboles de todas aquellas áreas plantadas que están afectando los recursos naturales y las economías de las poblaciones locales, y a realizar una reparación ambiental y social a las poblaciones afectadas.
• El Estado debe obligar a las empresas a retirar todos los árboles plantados ilegalmente, como por ejemplo los plantados a menos de 30 metros de los cursos de agua.
En resumen, lo que Acción Ecológica pide es que se reconozca que estos monocultivos tienen graves impactos sobre la gente y el ambiente y que el Estado tiene por ende la obligación de controlar los existentes y de impedir que se sigan expandiendo. Acción Ecológica, Propuesta sobre Plantaciones Forestales, 17 de mayo, Boletín número 106 del WRM, mayo de 2006
Las comunidades que hemos vivido y convivido con los páramos por mucho tiempo, conocemos sus lagunas porque en ellas nos refrescamos; son ecosistemas de hábitat de muchos animales y plantas que nos ayudan a mantenernos en armonía con la naturaleza, con nosotros mismos y con los demás, por eso nos interesa su preservación por que igualmente pensamos en nuestros hijos y en su futuro.
La pervivencia de los páramos, es la permanencia de la naturaleza, ella nos puede continuar dando el alimento espiritual y material que necesitamos o no lo puede quitar todo y dejarnos morir de hambre y sed, si no la escuchamos y no la respetamos. La naturaleza no es una parte, es un todo y los páramos hacen parte de ese todo como el lugar más frágil, por eso son espacios de mucho respeto, de secretos invaluables, de agua; es allí donde conjugan toda una gama de elementos que por nada del mundo se pueden cambiar, pues son la vida.
Hemos cuidado y seguiremos cuidando los páramos, hemos vivido como parte de ellos, conocemos y reconocemos que para unos son ecosistemas y para otros son territorio, que aún se conservan en buen grado; que “su importancia radica en la gran biodiversidad, el intercambio de genes y ser refugio de especies emblemáticas como el cóndor, el puma, el oso y la danta” y aún más en su función hidrológica que presta como el mayor regulador de la alta montaña, y qué no decir de sus paisajes que expresan ese carácter solemne y sagrado que viene de nuestros antepasados
Nos oponemos a que declaren nuestros páramos como reservas en territorios ancestrales indígenas, a su militarización y al desalojo de las comunidades. Conocemos que el avance de la frontera agrícola es una realidad a la que debemos hacerle frente, sin embargo para esto es necesario y urgente que el Estado cumpla con los compromisos de la adquisición y entrega de las tierras necesarias para las comunidades, haciendo una verdadera reforma agraria; pues es la carencia de tierras productivas y la falta de políticas, que empujan el avance de la frontera agrícola. “Por la defensa y soberanía territorial y ambiental de los páramos de Colombia”, Red Nacional de Páramos, 29 de mayo de 2009
De repente la biomasa es la respuesta universal para nuestros problemas climáticos y de energía. Sus promotores alegan que será la fuente primordial del combustible para calefacciones, electricidad y transporte. Poco gente se detiene a preguntarse como va a hacerle el planeta para acomodar todas estas demandas y aún así producir comida y conservar espacios silvestres. Pero ahora hay un uso todavía más loco para las astillas de madera. El gran milagro verde funciona así: hay que convertir la superficie del planeta en carbón. Perdón, no es carbón. Ya no le decimos así. Ahora decimos biochar. La idea es que los desperdicios de los cultivos y la madera se cocinen para liberar los componentes volátiles (que pueden usarse como combustible) y luego que el residuo —el carbón— se entierre en el suelo. Según los magos que lo promueven, este nuevo milagrito frena el colapso climático, reemplaza el gas y el petróleo, mejora la fertilidad de los suelos, reduce la deforestación, ahorra mano de obra, crea empleos, evita enfermedades respiratorias.
Para empezar, Carbonscape, una compañía que confía en ser de las primeras en comercializar esta técnica, habla de plantar 930 millones de hectáreas. Peter Read propone nuevas plantaciones de árboles de biomasa y cultivos de azúcar que cubran 1 400 millones de hectáreas. Pero la superficie arable en el Reino Unido es de 5.7 millones de hectáreas, la 254ava parte de la cifra propuesta por Read. China cuenta con 104 millones de tierras de cultivo. Estados Unidos tiene 174 millones. La cifra global es de 1360 millones de hectáreas. Si siguiéramos el plan de Read tendríamos que reemplazar los cultivos del mundo con plantaciones de biomasa, lo que causaría una hambruna mundial instantánea, o tendríamos que duplicar el área cultivada del planeta, lo que echaría a perder los hábitats naturales que quedan. Read es uno de los promotores de la primera generación de biocombustibles líquidos, que jugaron un papel importante en el precio de los alimentos de hace un años, lo que lanzó a millones a al hambre. ¿Qué no han aprendido nada? George Monbiot “Woodchips with everything”, The Guardian, 24 de marzo de 2009
Fuente: Biodiversidad, sustento y culturas
domingo, 6 de septiembre de 2009
sábado, 5 de septiembre de 2009
Argentina: la supuesta democratización de la soja
Autor | Jorge Eduardo Rulli | Idioma | Español | Pais | Argentina | Publicado | 27 agosto 2009 11:33
Digamos una vez más, porque es importante tomar plena conciencia, que las sojas rr, modificadas genéticamente, son parte de un paquete tecnológico compuesto por herbicidas y otros tóxicos, y ciertas tecnologías agrícolas como la siembra directa, tecnologías que a partir de los años noventa instalaron en la Argentina un modelo productivo de gran escala y enorme dependencia de insumos. Las consecuencias sociales y ambientales de esta agricultura industrial con transgénicos fueron realmente devastadoras para nuestro país.
Además de la desaparición de muchísimos miles de pequeños y medianos productores, millones de argentinos se vieron obligados a migrar del campo a la ciudad, expulsados de sus pueblos y arrancados de sus modos de vida tradicionales, para instalarse en periferias urbanas de pobreza extrema y pasaron a ser sostenidos con planes asistenciales que se pagaron con las retenciones a la soja y debieron alimentarse en los comedores para indigentes y en los comedores escolares, con la misma soja transgénica que la Argentina producía como forrajes para los cerdos y las gallinas de Europa y China.
Como cultivo para la exportación, la soja ayudó a una minoría de propietarios de campos a salir de las deudas que tenían y les permitió alcanzar niveles de vida jamás imaginados. El nuevo paisaje argentino pasó a ser el de los desiertos verdes de los monocultivos: los pequeños pueblos desaparecieron, y también innumerables oficios y prácticas culturales, como los alambradores, los puesteros y gran parte de los tamberos. Desapareció la familia rural, el arraigo, y languidece en las periferias urbanas la antigua cultura rural. La frontera agropecuaria se expandió, y barriendo el monte y la vida campesina llegó a las selvas de yungas, empujando la caña y los cultivares de limones hacia los piedemontes.
El precio de la tierra hizo impensable la ganadería, al menos tal como la conocíamos. Ahora, el ganado se amontonó en los feedlots o se marginó en las zonas de esteros, en islas o en lugares donde el proceso hegemónico de agricultura no podía imponerse por carecer de tierras aptas. La práctica de una agricultura sin rotaciones, sumado a intensas y reiteradas fumigaciones de tóxicos, liquidaron buena parte del fósforo, los nutrientes y la vida microbiana de los suelos argentinos. Algunos ecosistemas como el del Chaco o el norte santafecino colapsaron, el cáncer se convirtió en epidemia y la Argentina batió record de cosechas y de niños nacidos con malformaciones, debido a que sus madres estuvieron en contacto con los venenos o fueron fumigadas durante el embarazo. En los marcos de la llamada globalización, el caso argentino es emblemático de la nueva sumisión a las corporaciones, de la instalación de un modelo productivo que por sus extendidos daños colaterales perpetra un verdadero genocidio sobre la propia población.
Se favoreció el modelo de los agronegocios, que partía del concepto de hacer de la agricultura un negocio y no una forma de la existencia en el campo como lo fuera anteriormente con los chacareros.
Los espacios de producción de alimentos y los espacios de comercialización de alimentos frescos desaparecieron, en beneficio de las cadenas agroalimentarias y de la industrialización de todo aquello que constituye la comida de los argentinos. El trabajo precario sostiene actualmente, en gran medida, el reducido mercado de verduras y hortalizas, mientras el modelo agroexportador se reconfigura hacia nuevos parámetros de producción y dependencia global a las grandes corporaciones. Las actuales crisis del campo ocultan bajo el circo mediático de las políticas electorales, la profundización del actual modelo. Estamos a medio camino entre la republiqueta de la soja forrajera, y la republiqueta de los biocombustibles y de la biogenética, estadio en el que primarán definitivamente los grandes “pooles” [o fideicomisos agropecuarios], el complejo aceitero sojero, los grandes “feedloteros” [dedicados a la engorda intensiva de ganado], los frigoríficos, las refinerías de agrocombustibles y los exportadores […] De hecho, hace mucho que todo el país depende de una discusión sobre los derechos de exportación, y sin embargo, jamás se ha escuchado a un exportador hablar del tema y aparentemente están muy conformes con las políticas existentes, de tal manera dicen los expertos, que en la Argentina ganan hasta cincuenta veces lo que ganarían en otros mercados de exportación, sin contar con controles significativos sobre las actividades que realizan.
Por otra parte, la insistencia de la izquierda local sobre la propiedad de la tierra y el que se levante la consigna de la reforma agraria como solución al problema de la creciente sojización, confunde el pensamiento de la opinión pública y resulta absolutamente funcional al modelo impuesto por las corporaciones. A menos que nos refiramos a la propiedad del dominio de la tierra que ocupan desde antiguos pequeños campesinos de provincias interiores, estaremos sacando el foco de atención de la necesidad de desactivar el modelo para llevarlo, como en una operación distractiva, a los confines del modelo, donde se expande la frontera de agriculturización compulsiva y las situaciones pueden ser sumamente dramáticas, pero nunca decisivas. La insistencia en la consigna de reforma agraria por parte de una cierta izquierda, sin el acompañamiento explícito del concepto de soberanía alimentaria, encubre la aspiración inconfesable de ampliar el actual modelo de monocultivos transgénicos con nuevos contingentes de sectores rurales, en una operatoria que hemos denominado con sarcasmo: la “democratización del modelo sojero”.
Hoy la cuestión pasa clara y determinantemente, por el uso y no por la propiedad de la tierra, ya que ningún gran capitalista, al precio de la tierra en la actualidad, aceptaría mantener semejantes capitales inmóviles, cuando su dinero se le reproduce más fácilmente en los servicios, en la intermediación o en el uso de la tierra ajena a la que empobrece sin mayores consecuencia para el propio patrimonio. El problema surge de consolidar el modelo de la soja canalizando hacia luchas sociales a los desocupados de la agricultura. De esa manera, facilitó la instalación del modelo actual asistencial y clientelar, modelo social complementario e indispensable a los planes corporativos que requieren tan sólo del territorio y de los bienes naturales: biocombustibles, minería por cianurización, bosques implantados y pasta de papel. Las corporaciones no necesitan hoy de las derechas, sino que precisan gobernantes y líderes que se ocupen de lo social y que estén convencidos, tal como conviene a las empresas, que el hambre del mundo puede solucionarse con más y más biotecnología. Las corporaciones necesitan líderes con los que puedan negociar las nuevas reglas del dominio internacional, líderes que administren la fragmentación actual de la sociedad y que acentúen los crecientes astillamientos de las identidades y de los intereses, en las nuevas metrópolis de la pobreza, conglomerados urbanos en procesos de volverse tugurios, siempre al borde de los colapsos ambientales y sumidos en la inseguridad y particularmente en la inseguridad alimentaria.
En las nuevas sociedades globalizadas, la conciencia ciudadana languidece sumida en el consumo de imágenes, mientras la política pareciera haberse transformado en un modo de vida en que unos pocos hacen negocios y otros muchos se aseguran un salario magro de aquí a las elecciones. El resto, parece dispuesto a optar, una vez más entre la Coca y la Pepsi. El grueso de los intelectuales, permanecen agobiados por su propia historia, en un mecanismo de negación de los fracasos que sólo saben leer como derrotas, mecanismo que los conduce a persistir una y otra vez en el mismo o similar error.
Los costados progresistas de la izquierda latinoamericana, manifiestamente anacrónicos en épocas de cambios climáticos y de evidente agotamiento de los recursos de vida del planeta, su rechazo a comprender la importancia de la ecología en la lucha de los pueblos, y esa contumaz convicción en la neutralidad de las ciencias y de las tecnologías, heredada de los mitos de los siglos xviii y xix, los hace funcionales a los intereses de las corporaciones y al modelo de globalización y post globalización.
Mientras tanto, las nuevas plagas globales surgidas de esos siniestros estercoleros y pozos sépticos de la nueva y gigantesca industria de producción de carnes en encierro, siembran el terror en las poblaciones del planeta como si fuesen amenazas apocalípticas y posibilitan ingentes negocios de las corporaciones de los medicamentos. Gigantismo de las producciones, bioindustria, monocultivos con transgénicos, desaparición de la biodiversidad, ausencia del Estado, desprotección creciente de los pueblos, contaminación y descenso de los sistemas inmunológicos son los resultados inevitables de estos modelos que se impulsan tanto desde las derechas como desde las izquierdas. Necesitamos escapar de esas trampas y persistir en la búsqueda de nuevos caminos. Somos cada vez más los que participamos en la empresa de salvar el planeta y recuperar escalas y modos de vida que respeten nuestra propia humanidad. En esta batalla por la vida no existen tareas menores, y el sentido de la responsabilidad personal es uno de los instrumentos más formidables que podemos comprometer en la lucha. De allí la importancia de la concientización y de las prácticas ecológicas que millones de personas están incorporando: nuevos hábitos de reciclaje, rehuso y reutilización; reemplazar las bolsas de plástico, desmedicalizar la propia salud, producir los propios alimentos y reproducir árboles y difundirlo, comprar a pequeños productores en mercados locales y adecuar la alimentación a los frutos de estación, evitando todo lo posible los productos industrializados. Estamos en el buen camino y somos cada vez más numerosos, ni siquiera nos proponemos ganar, sino que hemos hecho del camino la batalla por la vida. No nos pueden vencer.
Fuente: Biodiversidad, sustento y culturas
Digamos una vez más, porque es importante tomar plena conciencia, que las sojas rr, modificadas genéticamente, son parte de un paquete tecnológico compuesto por herbicidas y otros tóxicos, y ciertas tecnologías agrícolas como la siembra directa, tecnologías que a partir de los años noventa instalaron en la Argentina un modelo productivo de gran escala y enorme dependencia de insumos. Las consecuencias sociales y ambientales de esta agricultura industrial con transgénicos fueron realmente devastadoras para nuestro país.
Además de la desaparición de muchísimos miles de pequeños y medianos productores, millones de argentinos se vieron obligados a migrar del campo a la ciudad, expulsados de sus pueblos y arrancados de sus modos de vida tradicionales, para instalarse en periferias urbanas de pobreza extrema y pasaron a ser sostenidos con planes asistenciales que se pagaron con las retenciones a la soja y debieron alimentarse en los comedores para indigentes y en los comedores escolares, con la misma soja transgénica que la Argentina producía como forrajes para los cerdos y las gallinas de Europa y China.
Como cultivo para la exportación, la soja ayudó a una minoría de propietarios de campos a salir de las deudas que tenían y les permitió alcanzar niveles de vida jamás imaginados. El nuevo paisaje argentino pasó a ser el de los desiertos verdes de los monocultivos: los pequeños pueblos desaparecieron, y también innumerables oficios y prácticas culturales, como los alambradores, los puesteros y gran parte de los tamberos. Desapareció la familia rural, el arraigo, y languidece en las periferias urbanas la antigua cultura rural. La frontera agropecuaria se expandió, y barriendo el monte y la vida campesina llegó a las selvas de yungas, empujando la caña y los cultivares de limones hacia los piedemontes.
El precio de la tierra hizo impensable la ganadería, al menos tal como la conocíamos. Ahora, el ganado se amontonó en los feedlots o se marginó en las zonas de esteros, en islas o en lugares donde el proceso hegemónico de agricultura no podía imponerse por carecer de tierras aptas. La práctica de una agricultura sin rotaciones, sumado a intensas y reiteradas fumigaciones de tóxicos, liquidaron buena parte del fósforo, los nutrientes y la vida microbiana de los suelos argentinos. Algunos ecosistemas como el del Chaco o el norte santafecino colapsaron, el cáncer se convirtió en epidemia y la Argentina batió record de cosechas y de niños nacidos con malformaciones, debido a que sus madres estuvieron en contacto con los venenos o fueron fumigadas durante el embarazo. En los marcos de la llamada globalización, el caso argentino es emblemático de la nueva sumisión a las corporaciones, de la instalación de un modelo productivo que por sus extendidos daños colaterales perpetra un verdadero genocidio sobre la propia población.
Se favoreció el modelo de los agronegocios, que partía del concepto de hacer de la agricultura un negocio y no una forma de la existencia en el campo como lo fuera anteriormente con los chacareros.
Los espacios de producción de alimentos y los espacios de comercialización de alimentos frescos desaparecieron, en beneficio de las cadenas agroalimentarias y de la industrialización de todo aquello que constituye la comida de los argentinos. El trabajo precario sostiene actualmente, en gran medida, el reducido mercado de verduras y hortalizas, mientras el modelo agroexportador se reconfigura hacia nuevos parámetros de producción y dependencia global a las grandes corporaciones. Las actuales crisis del campo ocultan bajo el circo mediático de las políticas electorales, la profundización del actual modelo. Estamos a medio camino entre la republiqueta de la soja forrajera, y la republiqueta de los biocombustibles y de la biogenética, estadio en el que primarán definitivamente los grandes “pooles” [o fideicomisos agropecuarios], el complejo aceitero sojero, los grandes “feedloteros” [dedicados a la engorda intensiva de ganado], los frigoríficos, las refinerías de agrocombustibles y los exportadores […] De hecho, hace mucho que todo el país depende de una discusión sobre los derechos de exportación, y sin embargo, jamás se ha escuchado a un exportador hablar del tema y aparentemente están muy conformes con las políticas existentes, de tal manera dicen los expertos, que en la Argentina ganan hasta cincuenta veces lo que ganarían en otros mercados de exportación, sin contar con controles significativos sobre las actividades que realizan.
Por otra parte, la insistencia de la izquierda local sobre la propiedad de la tierra y el que se levante la consigna de la reforma agraria como solución al problema de la creciente sojización, confunde el pensamiento de la opinión pública y resulta absolutamente funcional al modelo impuesto por las corporaciones. A menos que nos refiramos a la propiedad del dominio de la tierra que ocupan desde antiguos pequeños campesinos de provincias interiores, estaremos sacando el foco de atención de la necesidad de desactivar el modelo para llevarlo, como en una operación distractiva, a los confines del modelo, donde se expande la frontera de agriculturización compulsiva y las situaciones pueden ser sumamente dramáticas, pero nunca decisivas. La insistencia en la consigna de reforma agraria por parte de una cierta izquierda, sin el acompañamiento explícito del concepto de soberanía alimentaria, encubre la aspiración inconfesable de ampliar el actual modelo de monocultivos transgénicos con nuevos contingentes de sectores rurales, en una operatoria que hemos denominado con sarcasmo: la “democratización del modelo sojero”.
Hoy la cuestión pasa clara y determinantemente, por el uso y no por la propiedad de la tierra, ya que ningún gran capitalista, al precio de la tierra en la actualidad, aceptaría mantener semejantes capitales inmóviles, cuando su dinero se le reproduce más fácilmente en los servicios, en la intermediación o en el uso de la tierra ajena a la que empobrece sin mayores consecuencia para el propio patrimonio. El problema surge de consolidar el modelo de la soja canalizando hacia luchas sociales a los desocupados de la agricultura. De esa manera, facilitó la instalación del modelo actual asistencial y clientelar, modelo social complementario e indispensable a los planes corporativos que requieren tan sólo del territorio y de los bienes naturales: biocombustibles, minería por cianurización, bosques implantados y pasta de papel. Las corporaciones no necesitan hoy de las derechas, sino que precisan gobernantes y líderes que se ocupen de lo social y que estén convencidos, tal como conviene a las empresas, que el hambre del mundo puede solucionarse con más y más biotecnología. Las corporaciones necesitan líderes con los que puedan negociar las nuevas reglas del dominio internacional, líderes que administren la fragmentación actual de la sociedad y que acentúen los crecientes astillamientos de las identidades y de los intereses, en las nuevas metrópolis de la pobreza, conglomerados urbanos en procesos de volverse tugurios, siempre al borde de los colapsos ambientales y sumidos en la inseguridad y particularmente en la inseguridad alimentaria.
En las nuevas sociedades globalizadas, la conciencia ciudadana languidece sumida en el consumo de imágenes, mientras la política pareciera haberse transformado en un modo de vida en que unos pocos hacen negocios y otros muchos se aseguran un salario magro de aquí a las elecciones. El resto, parece dispuesto a optar, una vez más entre la Coca y la Pepsi. El grueso de los intelectuales, permanecen agobiados por su propia historia, en un mecanismo de negación de los fracasos que sólo saben leer como derrotas, mecanismo que los conduce a persistir una y otra vez en el mismo o similar error.
Los costados progresistas de la izquierda latinoamericana, manifiestamente anacrónicos en épocas de cambios climáticos y de evidente agotamiento de los recursos de vida del planeta, su rechazo a comprender la importancia de la ecología en la lucha de los pueblos, y esa contumaz convicción en la neutralidad de las ciencias y de las tecnologías, heredada de los mitos de los siglos xviii y xix, los hace funcionales a los intereses de las corporaciones y al modelo de globalización y post globalización.
Mientras tanto, las nuevas plagas globales surgidas de esos siniestros estercoleros y pozos sépticos de la nueva y gigantesca industria de producción de carnes en encierro, siembran el terror en las poblaciones del planeta como si fuesen amenazas apocalípticas y posibilitan ingentes negocios de las corporaciones de los medicamentos. Gigantismo de las producciones, bioindustria, monocultivos con transgénicos, desaparición de la biodiversidad, ausencia del Estado, desprotección creciente de los pueblos, contaminación y descenso de los sistemas inmunológicos son los resultados inevitables de estos modelos que se impulsan tanto desde las derechas como desde las izquierdas. Necesitamos escapar de esas trampas y persistir en la búsqueda de nuevos caminos. Somos cada vez más los que participamos en la empresa de salvar el planeta y recuperar escalas y modos de vida que respeten nuestra propia humanidad. En esta batalla por la vida no existen tareas menores, y el sentido de la responsabilidad personal es uno de los instrumentos más formidables que podemos comprometer en la lucha. De allí la importancia de la concientización y de las prácticas ecológicas que millones de personas están incorporando: nuevos hábitos de reciclaje, rehuso y reutilización; reemplazar las bolsas de plástico, desmedicalizar la propia salud, producir los propios alimentos y reproducir árboles y difundirlo, comprar a pequeños productores en mercados locales y adecuar la alimentación a los frutos de estación, evitando todo lo posible los productos industrializados. Estamos en el buen camino y somos cada vez más numerosos, ni siquiera nos proponemos ganar, sino que hemos hecho del camino la batalla por la vida. No nos pueden vencer.
Fuente: Biodiversidad, sustento y culturas
viernes, 4 de septiembre de 2009
Con motivo del bicentenario de Charles Darwin. Entrevista a Máximo Sandín
Autor | Andrea Barreira | Idioma | Español | Pais | Internacional | Publicado | 31 agosto 2009 13:41
Compartimos con ustedes una entrevista al biólogo español Máximo Sandín, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, quien nos explica cómo las teorías sobre la evolución de Darwin han contribuido, entre otras cosas, al desarrollo de la ingeniería genética, pues esta teoría se inspiró en las teorías económicas dominantes en su época como es el libre mercado, la competencia y la sobrevivencia de los más aptos. Boletín 351 de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos
Por Andrea Barreira
- Comenzando por el principio, ¿de dónde venimos y a dónde vamos?
Responder a esta típica pregunta con respuestas típicas es muy sencillo, pero el tema es muy complejo. Es una pregunta a la que sólo pueden responder con certeza los distintos tipos de predicadores que tanto proliferan últimamente en los medios de comunicación anunciando “la verdad revelada”. Los científicos no tenemos “la respuesta”. Sólo aproximaciones parciales basadas en datos empíricos, verificables. Y estos datos nos indican que las primeras manifestaciones de vida en la Tierra fueron en forma de bacterias, ya con sus virus (bacteriófagos o “fagos”, como se les denomina) asociados. Que, a partir de ahí, distintos procesos de fusión de genomas (en sentido amplio, es decir real, lo que incluye ADN, ARN y proteínas) de duplicaciones y remodelaciones genómicas han ido dando lugar a la una enorme diversidad de formas de vida, y que este proceso ha sido mediado por disturbios ambientales de diversa magnitud a los que los genomas, como se ha demostrado experimentalmente, son muy sensibles, porque tienen una gran capacidad de intercambio de información, de respuesta al ambiente.
Supongo (estoy convencido de) que esto sonará raro, y más si tenemos en cuenta que estamos envueltos en el aluvión de conmemoraciones del “año de Darwin”, pero aunque no ha llegado todavía a los libros de texto y, al parecer, a los científicos participantes en esta enorme celebración (yo diría que sospechosamente desproporcionada, en relación con otros grandes científicos y pensadores), se está gestando en distintos centros de investigación “básica” es decir, no comercial, una visión de la evolución y, por tanto, de la Naturaleza, radicalmente distinta de la que nos han inculcado en nuestros estudios y que refleja con mucha mayor fidelidad la enorme complejidad que muestran los últimos conocimientos biológicos. Se está comprobando que la evolución es un proceso de “multiniveles”, porque el mundo natural está estructurado en sistemas de creciente complejidad, en los que la simbiogénesis es un factor fundamental de innovación en la evolución. Estas características se engloban, se pueden reflejar mediante la “Teoría de sistemas” y requieren la generación de avanzadas técnicas de estudio y el uso de potentes algoritmos capaces de acercarse a la enorme complejidad de las interacciones moleculares que se producen en el más diminuto proceso biológico. Parece que en unos pocos años nos podremos situar a la altura de la Física, la Química y las Matemáticas, que nos habían dejado anclados en el Siglo XIX con “explicaciones” mágicas que valen para todo.
En cuanto “a donde vamos”, no se puede saber, pero las nuevas concepciones científicas nos pueden dar alguna pista (que es la labor de la Ciencia): la evolución de los sistemas complejos es un proceso global que implica transformaciones acumulativas que experimentan cambios irreversibles. Cualquier cambio en una parte del sistema provoca ineludiblemente cambios correlativos en otras partes hasta lograr un nuevo tipo de estabilidad dinámica. Pero si la alteración (la desestabilización) es demasiado severa, los sistemas complejos tienen una reacción binaria: un “salto” en el nivel de complejidad o un derrumbe catastrófico. A vista de la situación del “ecosistema global” se supone que uno de los dos caminos es el que nos espera.
- Este año es el 200 cumpleaños de Darwin, ¿qué significó este personaje para comprender a los seres vivos?
Ante la avalancha de mitificaciones, medias verdades y mentiras completas que se pueden leer en las exaltaciones de la figura de Darwin en todo tipo de medios de comunicación, sería necesario un tratado de historia o de sociología o de filosofía para valorarlo. Pero hay otro medio más sencillo pero que, al parecer no se les ha ocurrido a muchos de sus veneradores: leer los textos de Darwin. Tanto “Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural o el mantenimiento de las razas favorecidas en la lucha por la supervivencia”, resumido “oficialmente” con el título “El origen de las especies”, como muy especialmente “La ascendencia del hombre y la selección en relación al sexo” transformado en “El origen del hombre”, resultan muy explícitos sobre las verdaderas ideas y el verdadero nivel científico de Darwin. Con esto sería suficiente. Pero como, por algún motivo que habría que explicar, sus apologistas no parecen mostrar mucho interés en que se le lea intentaré, brevemente, situar a Darwin en su contexto real: era un victoriano acomodado en el sentido más típico (es decir en cuanto a la concepción de la sociedad, ideología y visión del Mundo) aficionado a la Naturaleza., cuya única titulación era la de “subgraduado” en Teología. Su aportación a “la comprensión de la Naturaleza”, la selección natural, se basó en la observación de la selección de animales domésticos “peculiares”, según nos cuenta en su libro, en el que dice que este aspecto había sido “descuidado por los naturalistas”, lo cual es fácil de explicar, porque los naturalistas, que equivalían a los actuales biólogos, sabían que la selección artificial de los ganaderos es exactamente lo opuesto a lo que sucede en la Naturaleza, en la que los individuos que habitualmente se reproducen son los normales, no los “extraños”.
Cuando publicó su famoso libro “Sobre el origen de las especies, etc.”, la evolución llevaba siendo estudiada científicamente en Europa (sobre todo en Francia y Alemania) más de 100 años, y había estudios sólidos y muy bien encaminados, pero estos conocimientos estaban circunscritos al ambiente académico. La gran celebridad del libro de Darwin pudo tener relación con sus dos conceptos básicos para su explicación de la Naturaleza: “la lucha por la vida” de Thomas Malthus y “la supervivencia del más adecuado” de Herbert Spencer, cuyas visiones de la sociedad eran cualquier cosa menos filantrópicas. Los científicos de la época conocedores de la evolución no aceptaron, en su gran mayoría, estos planteamientos como explicación de la Naturaleza.
Pero en una época de máximo esplendor de la revolución industrial y de la expansión colonial británica, tuvieron una magnífica acogida social como explicación “científica” de la situación. La consecuencia de esto es que, durante 150 años, envuelta en la hegemonía científica y cultural anglosajona, ha arraigado en el ámbito científico y social una concepción distorsionada de la Naturaleza (y de la sociedad) en las que reinan “el azar” y la competencia como motor de cambio (o “progreso”) dirigidas por algo tan misterioso y omnipotente como la selección natural (y “la mano invisible del mercado”, respectivamente) y en las que el premio es para “los más aptos”. Y el recurso al poder omnímodo de la selección natural para dar por explicados fenómenos complejos ha sido un obstáculo científico, un retraso para comprender lo que realmente hay en el fondo de esos fenómenos. Un obstáculo que se acentuó en los años 30 del siglo pasado con la invención de la llamada Síntesis “moderna”, una simplificación matemática basada en una idea simplista y errónea de la transmisión de la información genética y totalmente alejada de los fenómenos biológicos, con el único fin de mantener la idea de la selección natural, que era muy cuestionada por los evolucionistas.
Ahora, dejo que sea el lector el que responda a la pregunta.
- Decía Theodosius Dobzhansky que: “Nada tiene sentido en Biología si no es a la luz de la Evolución”. ¿Hasta qué punto influye la evolución en la vida diaria?
Hasta un extremo que, probablemente, Dobzhansky no podría imaginar. Por lo que he podido observar, para la mayoría de las personas interesadas en la evolución (y para muchos biólogos) es estudio de la evolución es algo “muy interesante”. Algo que intenta responder a nuestra curiosidad por conocer “cual es nuestro lugar en la Naturaleza”. Y, efectivamente, desde el punto de vista darwinista, desde el punto de vista de la evolución concebida como una serie de sucesos “al azar” se queda en eso, una “narración” contingente no susceptible de estudio científico, porque son sucesos no reproducibles ni falsables. Pero el estudio científico de la evolución no está encaminado sólo a saber “cómo ha sido”, sino que la comprensión de los procesos que han intervenido en ella nos debe llevar a comprender la Naturaleza en la actualidad. En el aspecto más general nos muestra que la idea del “azar”, que es en realidad desconocimiento, y la competencia como impulsora de la evolución son una caricatura de las ideas rectoras del “libre mercado”. Un científico debe elevarse sobre observaciones tan simples como que los ciervos “compiten por las hembras” o que los guepardos matan gacelas. Eso no tiene la menor relación con los cambios genéticos, embriológicos, morfológicos en suma, relacionados con la evolución. Los estudios sobre el resultado de estas interacciones entre los seres vivos de un ecosistema mediante modelos matemáticos nos indican que existen interdependencias de distintos niveles entre todos ellos, y que todos son imprescindibles, desde los números astronómicos de bacterias y virus del suelo y el mar hasta el último carroñero, para mantener el equilibrio. Que es el orden y no la competencia lo que rige los sistemas biológicos.
Desde el punto de vista práctico las implicaciones de los nuevos datos son enormes. Por ejemplo, las bacterias y los virus son considerados, en la visión convencional, patógenos, “competidores” que hay que eliminar. Esta visión proviene de que se descubrieron por el hecho de que provocaban enfermedades. Pero ahora se sabe que su condición de patógenos es extraordinariamente minoritaria y que se produce cuando alguna “agresión” ambiental altera sus actividades normales o naturales. Que han sido fundamentales en la evolución de la vida y que vivimos inmersos (en nuestro interior y en nuestro exterior) en un mar de bacterias y virus que cumplen (entre otras cosas) una labor fundamental en los ecosistemas y que son esenciales para el mantenimiento de la vida. Me temo que este no es lugar ni el momento adecuado para hablar de la implicación de los nuevos conocimientos en muchos problemas no resueltos (incluso creados) por la visión convencional. Sería demasiado largo y me temo que me estoy alargando excesivamente en las respuestas, pero tiene implicaciones en problemas como el peligroso aumento de la resistencia bacteriana a los antibióticos, el origen y la verdadera condición del SIDA, de la relación de los virus con el cáncer y el cáncer en general, de los problemas planteados por las vacunas, de la medicina convencional en general… Ya lo he argumentado con más extensión en otros sitios.
- Si se reconoce la evolución del ser humano, con toda la información que se posee cada vez más gracias al descubrimiento del genoma humano, ¿cómo pueden convivir el evolucionismo y el diseño inteligente?
El evolucionismo, es decir, el estudio científico de la evolución no tiene nada de qué debatir con la supuesta “teoría” del diseño inteligente. La actividad científica consiste en buscar explicaciones de los fenómenos naturales basadas en datos empíricos, verificables. Y normalmente, cuando se profundiza en los conocimientos se observa que los fenómenos naturales se muestran cada vez más complejos, más difíciles de explicar de una manera simple. No hay más que ver los fenómenos que explican la mecánica cuántica y la relatividad. Pues los fenómenos biológicos son más complejos que los puramente físicos, porque incluyen autoorganización, comunicación con el ambiente y reproducción. Lo que es absurdo desde el punto de vista científico es atribuir lo que no podemos explicar (por el momento) a un “diseñador”. La tarea de la Ciencia es llegar hasta donde nos lleven los datos y las técnicas disponibles y esperar que nuevos datos o métodos nos permitan seguir avanzando, como ha pasado siempre. Los últimos conocimientos y métodos eran impensables hace unos pocos años, y hay mucho que trabajar sobre ellos.
Otra cuestión, que parece que es por la que pregunta, es el debate que se ha importado desde Estados Unidos entre el movimiento creacionista de raíz conservadora y basada en la interpretación literal de la Biblia y los darwinistas. Es un debate más lógico, porque enfrenta dos poderes “sobrenaturales”. Se podría comparar con un debate entre dos sectas de una misma religión. Enfrenta dos ideas que, en el fondo, tienen la misma esencia y el mismo poder, el de explicar lo inexplicable, desde la existencia de los genes homeóticos que controlan el desarrollo embrionario, hasta la regulación génica o los fenómenos epigenéticos… todo existe porque “ha sido seleccionado”. Si uno se cree realmente lo que ha llegado a ser (en lo que han convertido a) la selección “como la de los ganaderos” acaba por construirle un templo. Es capaz de crear la vida, destruirla, dirigir el rumbo de la Naturaleza (Hombre incluido) elaborar los más recónditos y complejos fenómenos moleculares y procesos bioquímicos… Todo lo que no se puede conocer en profundidad, ha sido “creado” por la selección natural. Lo que resulta divertido visto desde fuera es que, en el fondo, los conservadores creacionistas y los darwinistas no sólo comparten la idea de un poder superior como explicación de la naturaleza, sino todo un conjunto de principios y valores culturales e ideológicos que podríamos enumerar con toda nitidez. Pero este es un tema de estudio para historiadores, sociólogos o filósofos. No afecta en absoluto a la práctica científica, que sigue su camino.
La única relación que puede tener este debate con la Ciencia es que los darwinistas, que se han lanzado a él con auténtico entusiasmo, lo utilizan para sembrar dudas sobre el carácter de “creacionista encubierto” de cualquier biólogo que intente rebatir científicamente el darwinismo y han trasladado a los medios de comunicación (por cierto, con mucho éxito) la falacia de que el que no es darwinista es creacionista, porque las críticas al darwinismo son “un ataque a la evolución”. Busquen en Internet el caso de Richard Dawkins y Richard Milton. Es muy significativo. Pero tengo la impresión de que esta es “la última pataleta” de los darwinistas para mantener su concepción que es más bien una creencia y que puede entorpecer algo el avance de los nuevos conocimientos, pero es ineludible un cambio en la concepción de los fenómenos de la vida (y muy necesario, dada la situación por la que atraviesa nuestro planeta).
-¿En qué punto se ve dónde acaba una especie y empieza otra? Es decir, ¿cómo un biólogo percibe cómo una especie procede de otra? ¿Cómo sabe quién precede a quién?
Antes de contestar a esta pregunta creo conveniente aclarar una confusión que deriva del título de la obra de Darwin “Sobre el origen de las especies….”. El origen de las especies es la especiación, una pérdida de interfecundidad sin cambios morfológicos sustanciales, es decir un aumento de variabilidad dentro del mismo patrón morfológico básico, pero esto no es evolución. Claro que Darwin no tenía muy claro que estaba hablando de evolución. Esta palabra no aparece hasta la sexta edición de su libro, a sugerencia de Huxley que era bastante más brillante que él (como él mismo reconoce en su autobiografía). La especiación no es “el primer paso para la evolución”, porque en el registro fósil hay miles de especiaciones observadas sin ningún otro cambio sustancial y cuando desaparecen lo hacen con una forma muy semejante a cuando aparecieron. La evolución implica cambios de organización corporal, y esto se produce mediante cambios en los programas de desarrollo embrionario. No puede producirse por acumulación de “pequeñas variaciones imperceptibles”. Hay una disciplina relativamente nueva, la Evo-Devo (evolución y desarrollo) que está obteniendo conclusiones muy interesantes al respecto.
Como esto me parece la parte fundamental de la respuesta, resumiré el problema que me plantea. Los métodos para conocer la relación entre distintas especies son, fundamentalmente, el registro fósil, que muestra dónde acaba una y comienza su (o sus) descendiente, la sistemática cladística, que estudia semejanzas y diferencias morfológicas mediante análisis matemáticos multifactoriales y los datos procedentes de los genomas secuenciados, pero estos dos últimos nos informan sobre un mayor o menor proximidad, no sobre descendencia.
-¿Qué es lo que impulsa el proceso evolutivo?
Según las últimas aproximaciones (ya mencionadas) al estudio científico de la evolución, los fenómenos que componen la vida, desde las células, los órganos y tejidos, los organismos, las especies y los ecosistemas, hasta la totalidad del ecosistema global que constituye la Tierra, están organizados en sistemas jerárquicos e interconectados cuyas propiedades y, por tanto su evolución responden a los conceptos de la Teoría General de Sistemas de von Bertalanffy: Según ésta, un sistema se define como un conjunto organizado de partes interactuantes e interdependientes que se relacionan formando un todo unitario y complejo. Entre los distintos tipos de sistemas, los seres vivos se ajustan a las características de los llamados "sistemas organísmicos u homeostáticos" (capaces de ajustarse a los cambios externos e internos) y están organizados en subsistemas que conforman un sistema de rango mayor (macrosistema). Los sistemas complejos adaptativos son muy estables y no son susceptibles a cambios en su organización, pero como mencioné anteriormente, ante un desequilibrio suficientemente grave, su respuesta es binaria: un colapso (derrumbe) catastrófico o un salto en el nivel de complejidad (debido a su tendencia a generar patrones de comportamiento global). Es decir: adaptación (ajuste al entorno) y evolución (cambio de organización) constituyen procesos diferentes.
La evolución parece corresponder a una tendencia muy general en la Naturaleza, apta para configurar sistemas abiertos, es decir, sistemas que tienen el potencial de intercambio de información con el exterior y de producir niveles emergentes y extensivos de organización, pero necesariamente basados en los establecidos con anterioridad. Se podría decir que la evolución es una propiedad intrínseca a la vida, como algo inevitable, consecuencia de sus características.
- ¿Es realmente la evolución egoísta como afirmaba Richard Dawkins?
Hay un libro muy interesante, “Las manchas del leopardo” de Brian Goodwin en el que éste, desde la perspectiva de un anglosajón (es decir, conocedor de qué habla) nos disecciona meticulosamente el componente cultural, concretamente calvinista, de concepciones como que “el egoísmo individual lleva al bien general”. La “ocurrencia” de Dawkins sobre que es el egoísmo del “gen” lo que hace funcionar a la naturaleza es una transcripción literal de la de Adam Smith, creador de la encantadora y filantrópica teoría del “libre mercado”. Según ésta, es el egoísmo del panadero o del cervecero el que hace funcionar a la sociedad. Pero si leemos el famoso libro de Dawkins “El gen egoísta”, podremos comprobar cómo lleva estas concepciones al límite de lo paranoico. Unas “explicaciones” de las relaciones entre los seres vivos, especialmente los humanos, entre padres e hijos, que parecen revivir las de un director loco de un hospicio de las novelas de la época victoriana.
Lo que resulta incomprensible (aunque en la cultura anglosajona quizás no lo sea tanto) es la aceptación que tuvo la idea, que algunos siguen manteniendo, de que el ADN es “egoísta”. El ADN no es competitivo, ni triunfador, es una molécula que por sí sola es inerte (actualmente se puede comprar y es una especie de masa viscosa) y su actividad depende de complejas interacciones con otras moléculas, fundamentalmente, ARN y proteínas, y en un medio convenientemente delimitado (aunque no aislado) del exterior. Con los conocimientos actuales sobre la funcionalidad del genoma no creo que merezca la pena perder un segundo más hablando de esta “teoría”. Lo que sí quisiera mencionar es que ha sido un lastre más en el estudio de la genética en particular y de la evolución en general. La idea de que el ADN dirigido por su egoísmo y por la competencia con “otros genes” tendía a “expandirse por el genoma” llevó a la concepción de que los elementos repetidos y otros componentes que constituyen el 98,5% de la totalidad del genoma y en los que están las verdaderas claves para explicar las diferencias entre los organismos, era ADN “basura” o “chatarra”, y, por tanto quedó durante muchos años fuera del foco de estudio. En algún sitio he escrito que la “teoría” del gen egoísta ha sido la segunda gran catástrofe de la historia de la Biología. También he leído en revistas científicas anglosajonas ácidas críticas a esta “narración neodarwinista” como responsable de esta obstrucción al progreso de los conocimientos.
Lo que sí es significativo es que la actividad de Dawkins se ha centrado últimamente de un modo exclusivo en el debate creacionismo-darwinismo (evolución en su astuta denominación), y a “demostrar científicamente” la inexistencia de Dios, lo que no tiene el menor sentido. Incluso al patrocinio autobuses con simpáticos lemas de su propio bolsillo. Es posible que se dedique a esto para no tener que discutir con científicos sobre su teoría…
- ¿Crees que los avances en la investigación del ADN permitirán dar un paso en la evolución de las especies?
Intuyo que esta pregunta se refiere a que si los avances en el conocimiento de los genomas nos permitirán “controlar” o “dirigir” la evolución, porque he leído afirmaciones de este tipo emitidas por algunos científicos en los medios de comunicación (he leído cosas tan absurdas como que “cambiando los genes” se podrá alargar la vida, crear gente más inteligente y productiva, incluso insertar los genes con los que las lagartijas regeneran la cola para regenerar miembros amputados). Mi respuesta es NO. Para abreviar mis largas y probablemente aburridas respuestas voy a limitarme a transcribir literalmente la explicación de los expertos que han realizado el análisis de la máxima resolución alcanzada hasta ahora sobre los mecanismos de regulación y control de los genomas, el proyecto ENCODE: “los genes tienen muchas formas alternativas y un mismo gen puede dar lugar a proteínas distintas dependiendo de cómo se combinen las distintas regiones. Estas regiones del genoma analizadas están muy interconectadas unas con otras, mientras que la idea que tenían hasta el momento los científicos era que los genes estaban claramente delimitados. En el genoma, todo un conjunto de instrucciones dictan cómo son las características de los seres vivos. Los científicos no sabemos muy bien cómo leer esas instrucciones y qué regiones del genoma son las que realmente codifican esas instrucciones. La mayor parte del genoma tiene actividad es decir, no está “silencioso”, lo que echa por tierra la idea de que una gran parte del ADN sería algo así como “basura”, sin función alguna”. No parece necesario argumentar que lo razonable sería esperar a conocer cómo se controla realmente la información genética antes de manipular y alterar procesos que no podemos controlar (como se ha comprobado repetidamente). Eso, en el caso de que realmente el camino sea intentar cambiar supuestos “genes” defectuosos y no sea más razonable investigar por qué se han producido esas alteraciones para evitarlas. Creo que el problema de fondo es que se han invertido enormes sumas desde grandes empresas privadas en investigaciones enfocadas con fines comerciales, cuyos planteamientos estaban basados en la antigua concepción del “gen” como una entidad independiente (y quizás esto esté detrás del gran apoyo mediático a la concepción darwinista de la Naturaleza). He leído a un prestigioso experto en este campo la afirmación de que las manipulaciones genéticas “al azar” no son más que la aceleración de los procesos que se producen en la Naturaleza.
También a otro prestigioso y premiado experto afirmar que cambiar genes es algo “trivial”. El problema es que se refería a cambiarlos en una mosca del vinagre, cuyos problemas provocados por este cambio no importan demasiado y que normalmente muere enseguida. Pero ya hemos tenido suficientes ejemplos de muertes de pacientes (en algún caso muy jóvenes) en experimentos de “terapia génica”, de supuestos contagios de SIDA a pacientes sometidos a estos, también supuestos, cambios de “genes” e incluso a la petición, por parte de los “especialistas” en este campo, de que no se informara de las muertes de pacientes sometidos a “terapia génica”.
Me temo que a los biólogos que estamos en contra de estas manipulaciones no nos queda otra alternativa (dada la inferioridad de condiciones con respecto a las grandes empresas, y los que trabajan para ellas, para hacer llegar a la población estos problemas) que esperar a que se derrumben sus acciones en la Bolsa por falta de resultados. El problema es que cabe la posibilidad de que alguna de estas manipulaciones sin control produzca algún desastre.
Boletín de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos
Compartimos con ustedes una entrevista al biólogo español Máximo Sandín, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, quien nos explica cómo las teorías sobre la evolución de Darwin han contribuido, entre otras cosas, al desarrollo de la ingeniería genética, pues esta teoría se inspiró en las teorías económicas dominantes en su época como es el libre mercado, la competencia y la sobrevivencia de los más aptos. Boletín 351 de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos
Por Andrea Barreira
- Comenzando por el principio, ¿de dónde venimos y a dónde vamos?
Responder a esta típica pregunta con respuestas típicas es muy sencillo, pero el tema es muy complejo. Es una pregunta a la que sólo pueden responder con certeza los distintos tipos de predicadores que tanto proliferan últimamente en los medios de comunicación anunciando “la verdad revelada”. Los científicos no tenemos “la respuesta”. Sólo aproximaciones parciales basadas en datos empíricos, verificables. Y estos datos nos indican que las primeras manifestaciones de vida en la Tierra fueron en forma de bacterias, ya con sus virus (bacteriófagos o “fagos”, como se les denomina) asociados. Que, a partir de ahí, distintos procesos de fusión de genomas (en sentido amplio, es decir real, lo que incluye ADN, ARN y proteínas) de duplicaciones y remodelaciones genómicas han ido dando lugar a la una enorme diversidad de formas de vida, y que este proceso ha sido mediado por disturbios ambientales de diversa magnitud a los que los genomas, como se ha demostrado experimentalmente, son muy sensibles, porque tienen una gran capacidad de intercambio de información, de respuesta al ambiente.
Supongo (estoy convencido de) que esto sonará raro, y más si tenemos en cuenta que estamos envueltos en el aluvión de conmemoraciones del “año de Darwin”, pero aunque no ha llegado todavía a los libros de texto y, al parecer, a los científicos participantes en esta enorme celebración (yo diría que sospechosamente desproporcionada, en relación con otros grandes científicos y pensadores), se está gestando en distintos centros de investigación “básica” es decir, no comercial, una visión de la evolución y, por tanto, de la Naturaleza, radicalmente distinta de la que nos han inculcado en nuestros estudios y que refleja con mucha mayor fidelidad la enorme complejidad que muestran los últimos conocimientos biológicos. Se está comprobando que la evolución es un proceso de “multiniveles”, porque el mundo natural está estructurado en sistemas de creciente complejidad, en los que la simbiogénesis es un factor fundamental de innovación en la evolución. Estas características se engloban, se pueden reflejar mediante la “Teoría de sistemas” y requieren la generación de avanzadas técnicas de estudio y el uso de potentes algoritmos capaces de acercarse a la enorme complejidad de las interacciones moleculares que se producen en el más diminuto proceso biológico. Parece que en unos pocos años nos podremos situar a la altura de la Física, la Química y las Matemáticas, que nos habían dejado anclados en el Siglo XIX con “explicaciones” mágicas que valen para todo.
En cuanto “a donde vamos”, no se puede saber, pero las nuevas concepciones científicas nos pueden dar alguna pista (que es la labor de la Ciencia): la evolución de los sistemas complejos es un proceso global que implica transformaciones acumulativas que experimentan cambios irreversibles. Cualquier cambio en una parte del sistema provoca ineludiblemente cambios correlativos en otras partes hasta lograr un nuevo tipo de estabilidad dinámica. Pero si la alteración (la desestabilización) es demasiado severa, los sistemas complejos tienen una reacción binaria: un “salto” en el nivel de complejidad o un derrumbe catastrófico. A vista de la situación del “ecosistema global” se supone que uno de los dos caminos es el que nos espera.
- Este año es el 200 cumpleaños de Darwin, ¿qué significó este personaje para comprender a los seres vivos?
Ante la avalancha de mitificaciones, medias verdades y mentiras completas que se pueden leer en las exaltaciones de la figura de Darwin en todo tipo de medios de comunicación, sería necesario un tratado de historia o de sociología o de filosofía para valorarlo. Pero hay otro medio más sencillo pero que, al parecer no se les ha ocurrido a muchos de sus veneradores: leer los textos de Darwin. Tanto “Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural o el mantenimiento de las razas favorecidas en la lucha por la supervivencia”, resumido “oficialmente” con el título “El origen de las especies”, como muy especialmente “La ascendencia del hombre y la selección en relación al sexo” transformado en “El origen del hombre”, resultan muy explícitos sobre las verdaderas ideas y el verdadero nivel científico de Darwin. Con esto sería suficiente. Pero como, por algún motivo que habría que explicar, sus apologistas no parecen mostrar mucho interés en que se le lea intentaré, brevemente, situar a Darwin en su contexto real: era un victoriano acomodado en el sentido más típico (es decir en cuanto a la concepción de la sociedad, ideología y visión del Mundo) aficionado a la Naturaleza., cuya única titulación era la de “subgraduado” en Teología. Su aportación a “la comprensión de la Naturaleza”, la selección natural, se basó en la observación de la selección de animales domésticos “peculiares”, según nos cuenta en su libro, en el que dice que este aspecto había sido “descuidado por los naturalistas”, lo cual es fácil de explicar, porque los naturalistas, que equivalían a los actuales biólogos, sabían que la selección artificial de los ganaderos es exactamente lo opuesto a lo que sucede en la Naturaleza, en la que los individuos que habitualmente se reproducen son los normales, no los “extraños”.
Cuando publicó su famoso libro “Sobre el origen de las especies, etc.”, la evolución llevaba siendo estudiada científicamente en Europa (sobre todo en Francia y Alemania) más de 100 años, y había estudios sólidos y muy bien encaminados, pero estos conocimientos estaban circunscritos al ambiente académico. La gran celebridad del libro de Darwin pudo tener relación con sus dos conceptos básicos para su explicación de la Naturaleza: “la lucha por la vida” de Thomas Malthus y “la supervivencia del más adecuado” de Herbert Spencer, cuyas visiones de la sociedad eran cualquier cosa menos filantrópicas. Los científicos de la época conocedores de la evolución no aceptaron, en su gran mayoría, estos planteamientos como explicación de la Naturaleza.
Pero en una época de máximo esplendor de la revolución industrial y de la expansión colonial británica, tuvieron una magnífica acogida social como explicación “científica” de la situación. La consecuencia de esto es que, durante 150 años, envuelta en la hegemonía científica y cultural anglosajona, ha arraigado en el ámbito científico y social una concepción distorsionada de la Naturaleza (y de la sociedad) en las que reinan “el azar” y la competencia como motor de cambio (o “progreso”) dirigidas por algo tan misterioso y omnipotente como la selección natural (y “la mano invisible del mercado”, respectivamente) y en las que el premio es para “los más aptos”. Y el recurso al poder omnímodo de la selección natural para dar por explicados fenómenos complejos ha sido un obstáculo científico, un retraso para comprender lo que realmente hay en el fondo de esos fenómenos. Un obstáculo que se acentuó en los años 30 del siglo pasado con la invención de la llamada Síntesis “moderna”, una simplificación matemática basada en una idea simplista y errónea de la transmisión de la información genética y totalmente alejada de los fenómenos biológicos, con el único fin de mantener la idea de la selección natural, que era muy cuestionada por los evolucionistas.
Ahora, dejo que sea el lector el que responda a la pregunta.
- Decía Theodosius Dobzhansky que: “Nada tiene sentido en Biología si no es a la luz de la Evolución”. ¿Hasta qué punto influye la evolución en la vida diaria?
Hasta un extremo que, probablemente, Dobzhansky no podría imaginar. Por lo que he podido observar, para la mayoría de las personas interesadas en la evolución (y para muchos biólogos) es estudio de la evolución es algo “muy interesante”. Algo que intenta responder a nuestra curiosidad por conocer “cual es nuestro lugar en la Naturaleza”. Y, efectivamente, desde el punto de vista darwinista, desde el punto de vista de la evolución concebida como una serie de sucesos “al azar” se queda en eso, una “narración” contingente no susceptible de estudio científico, porque son sucesos no reproducibles ni falsables. Pero el estudio científico de la evolución no está encaminado sólo a saber “cómo ha sido”, sino que la comprensión de los procesos que han intervenido en ella nos debe llevar a comprender la Naturaleza en la actualidad. En el aspecto más general nos muestra que la idea del “azar”, que es en realidad desconocimiento, y la competencia como impulsora de la evolución son una caricatura de las ideas rectoras del “libre mercado”. Un científico debe elevarse sobre observaciones tan simples como que los ciervos “compiten por las hembras” o que los guepardos matan gacelas. Eso no tiene la menor relación con los cambios genéticos, embriológicos, morfológicos en suma, relacionados con la evolución. Los estudios sobre el resultado de estas interacciones entre los seres vivos de un ecosistema mediante modelos matemáticos nos indican que existen interdependencias de distintos niveles entre todos ellos, y que todos son imprescindibles, desde los números astronómicos de bacterias y virus del suelo y el mar hasta el último carroñero, para mantener el equilibrio. Que es el orden y no la competencia lo que rige los sistemas biológicos.
Desde el punto de vista práctico las implicaciones de los nuevos datos son enormes. Por ejemplo, las bacterias y los virus son considerados, en la visión convencional, patógenos, “competidores” que hay que eliminar. Esta visión proviene de que se descubrieron por el hecho de que provocaban enfermedades. Pero ahora se sabe que su condición de patógenos es extraordinariamente minoritaria y que se produce cuando alguna “agresión” ambiental altera sus actividades normales o naturales. Que han sido fundamentales en la evolución de la vida y que vivimos inmersos (en nuestro interior y en nuestro exterior) en un mar de bacterias y virus que cumplen (entre otras cosas) una labor fundamental en los ecosistemas y que son esenciales para el mantenimiento de la vida. Me temo que este no es lugar ni el momento adecuado para hablar de la implicación de los nuevos conocimientos en muchos problemas no resueltos (incluso creados) por la visión convencional. Sería demasiado largo y me temo que me estoy alargando excesivamente en las respuestas, pero tiene implicaciones en problemas como el peligroso aumento de la resistencia bacteriana a los antibióticos, el origen y la verdadera condición del SIDA, de la relación de los virus con el cáncer y el cáncer en general, de los problemas planteados por las vacunas, de la medicina convencional en general… Ya lo he argumentado con más extensión en otros sitios.
- Si se reconoce la evolución del ser humano, con toda la información que se posee cada vez más gracias al descubrimiento del genoma humano, ¿cómo pueden convivir el evolucionismo y el diseño inteligente?
El evolucionismo, es decir, el estudio científico de la evolución no tiene nada de qué debatir con la supuesta “teoría” del diseño inteligente. La actividad científica consiste en buscar explicaciones de los fenómenos naturales basadas en datos empíricos, verificables. Y normalmente, cuando se profundiza en los conocimientos se observa que los fenómenos naturales se muestran cada vez más complejos, más difíciles de explicar de una manera simple. No hay más que ver los fenómenos que explican la mecánica cuántica y la relatividad. Pues los fenómenos biológicos son más complejos que los puramente físicos, porque incluyen autoorganización, comunicación con el ambiente y reproducción. Lo que es absurdo desde el punto de vista científico es atribuir lo que no podemos explicar (por el momento) a un “diseñador”. La tarea de la Ciencia es llegar hasta donde nos lleven los datos y las técnicas disponibles y esperar que nuevos datos o métodos nos permitan seguir avanzando, como ha pasado siempre. Los últimos conocimientos y métodos eran impensables hace unos pocos años, y hay mucho que trabajar sobre ellos.
Otra cuestión, que parece que es por la que pregunta, es el debate que se ha importado desde Estados Unidos entre el movimiento creacionista de raíz conservadora y basada en la interpretación literal de la Biblia y los darwinistas. Es un debate más lógico, porque enfrenta dos poderes “sobrenaturales”. Se podría comparar con un debate entre dos sectas de una misma religión. Enfrenta dos ideas que, en el fondo, tienen la misma esencia y el mismo poder, el de explicar lo inexplicable, desde la existencia de los genes homeóticos que controlan el desarrollo embrionario, hasta la regulación génica o los fenómenos epigenéticos… todo existe porque “ha sido seleccionado”. Si uno se cree realmente lo que ha llegado a ser (en lo que han convertido a) la selección “como la de los ganaderos” acaba por construirle un templo. Es capaz de crear la vida, destruirla, dirigir el rumbo de la Naturaleza (Hombre incluido) elaborar los más recónditos y complejos fenómenos moleculares y procesos bioquímicos… Todo lo que no se puede conocer en profundidad, ha sido “creado” por la selección natural. Lo que resulta divertido visto desde fuera es que, en el fondo, los conservadores creacionistas y los darwinistas no sólo comparten la idea de un poder superior como explicación de la naturaleza, sino todo un conjunto de principios y valores culturales e ideológicos que podríamos enumerar con toda nitidez. Pero este es un tema de estudio para historiadores, sociólogos o filósofos. No afecta en absoluto a la práctica científica, que sigue su camino.
La única relación que puede tener este debate con la Ciencia es que los darwinistas, que se han lanzado a él con auténtico entusiasmo, lo utilizan para sembrar dudas sobre el carácter de “creacionista encubierto” de cualquier biólogo que intente rebatir científicamente el darwinismo y han trasladado a los medios de comunicación (por cierto, con mucho éxito) la falacia de que el que no es darwinista es creacionista, porque las críticas al darwinismo son “un ataque a la evolución”. Busquen en Internet el caso de Richard Dawkins y Richard Milton. Es muy significativo. Pero tengo la impresión de que esta es “la última pataleta” de los darwinistas para mantener su concepción que es más bien una creencia y que puede entorpecer algo el avance de los nuevos conocimientos, pero es ineludible un cambio en la concepción de los fenómenos de la vida (y muy necesario, dada la situación por la que atraviesa nuestro planeta).
-¿En qué punto se ve dónde acaba una especie y empieza otra? Es decir, ¿cómo un biólogo percibe cómo una especie procede de otra? ¿Cómo sabe quién precede a quién?
Antes de contestar a esta pregunta creo conveniente aclarar una confusión que deriva del título de la obra de Darwin “Sobre el origen de las especies….”. El origen de las especies es la especiación, una pérdida de interfecundidad sin cambios morfológicos sustanciales, es decir un aumento de variabilidad dentro del mismo patrón morfológico básico, pero esto no es evolución. Claro que Darwin no tenía muy claro que estaba hablando de evolución. Esta palabra no aparece hasta la sexta edición de su libro, a sugerencia de Huxley que era bastante más brillante que él (como él mismo reconoce en su autobiografía). La especiación no es “el primer paso para la evolución”, porque en el registro fósil hay miles de especiaciones observadas sin ningún otro cambio sustancial y cuando desaparecen lo hacen con una forma muy semejante a cuando aparecieron. La evolución implica cambios de organización corporal, y esto se produce mediante cambios en los programas de desarrollo embrionario. No puede producirse por acumulación de “pequeñas variaciones imperceptibles”. Hay una disciplina relativamente nueva, la Evo-Devo (evolución y desarrollo) que está obteniendo conclusiones muy interesantes al respecto.
Como esto me parece la parte fundamental de la respuesta, resumiré el problema que me plantea. Los métodos para conocer la relación entre distintas especies son, fundamentalmente, el registro fósil, que muestra dónde acaba una y comienza su (o sus) descendiente, la sistemática cladística, que estudia semejanzas y diferencias morfológicas mediante análisis matemáticos multifactoriales y los datos procedentes de los genomas secuenciados, pero estos dos últimos nos informan sobre un mayor o menor proximidad, no sobre descendencia.
-¿Qué es lo que impulsa el proceso evolutivo?
Según las últimas aproximaciones (ya mencionadas) al estudio científico de la evolución, los fenómenos que componen la vida, desde las células, los órganos y tejidos, los organismos, las especies y los ecosistemas, hasta la totalidad del ecosistema global que constituye la Tierra, están organizados en sistemas jerárquicos e interconectados cuyas propiedades y, por tanto su evolución responden a los conceptos de la Teoría General de Sistemas de von Bertalanffy: Según ésta, un sistema se define como un conjunto organizado de partes interactuantes e interdependientes que se relacionan formando un todo unitario y complejo. Entre los distintos tipos de sistemas, los seres vivos se ajustan a las características de los llamados "sistemas organísmicos u homeostáticos" (capaces de ajustarse a los cambios externos e internos) y están organizados en subsistemas que conforman un sistema de rango mayor (macrosistema). Los sistemas complejos adaptativos son muy estables y no son susceptibles a cambios en su organización, pero como mencioné anteriormente, ante un desequilibrio suficientemente grave, su respuesta es binaria: un colapso (derrumbe) catastrófico o un salto en el nivel de complejidad (debido a su tendencia a generar patrones de comportamiento global). Es decir: adaptación (ajuste al entorno) y evolución (cambio de organización) constituyen procesos diferentes.
La evolución parece corresponder a una tendencia muy general en la Naturaleza, apta para configurar sistemas abiertos, es decir, sistemas que tienen el potencial de intercambio de información con el exterior y de producir niveles emergentes y extensivos de organización, pero necesariamente basados en los establecidos con anterioridad. Se podría decir que la evolución es una propiedad intrínseca a la vida, como algo inevitable, consecuencia de sus características.
- ¿Es realmente la evolución egoísta como afirmaba Richard Dawkins?
Hay un libro muy interesante, “Las manchas del leopardo” de Brian Goodwin en el que éste, desde la perspectiva de un anglosajón (es decir, conocedor de qué habla) nos disecciona meticulosamente el componente cultural, concretamente calvinista, de concepciones como que “el egoísmo individual lleva al bien general”. La “ocurrencia” de Dawkins sobre que es el egoísmo del “gen” lo que hace funcionar a la naturaleza es una transcripción literal de la de Adam Smith, creador de la encantadora y filantrópica teoría del “libre mercado”. Según ésta, es el egoísmo del panadero o del cervecero el que hace funcionar a la sociedad. Pero si leemos el famoso libro de Dawkins “El gen egoísta”, podremos comprobar cómo lleva estas concepciones al límite de lo paranoico. Unas “explicaciones” de las relaciones entre los seres vivos, especialmente los humanos, entre padres e hijos, que parecen revivir las de un director loco de un hospicio de las novelas de la época victoriana.
Lo que resulta incomprensible (aunque en la cultura anglosajona quizás no lo sea tanto) es la aceptación que tuvo la idea, que algunos siguen manteniendo, de que el ADN es “egoísta”. El ADN no es competitivo, ni triunfador, es una molécula que por sí sola es inerte (actualmente se puede comprar y es una especie de masa viscosa) y su actividad depende de complejas interacciones con otras moléculas, fundamentalmente, ARN y proteínas, y en un medio convenientemente delimitado (aunque no aislado) del exterior. Con los conocimientos actuales sobre la funcionalidad del genoma no creo que merezca la pena perder un segundo más hablando de esta “teoría”. Lo que sí quisiera mencionar es que ha sido un lastre más en el estudio de la genética en particular y de la evolución en general. La idea de que el ADN dirigido por su egoísmo y por la competencia con “otros genes” tendía a “expandirse por el genoma” llevó a la concepción de que los elementos repetidos y otros componentes que constituyen el 98,5% de la totalidad del genoma y en los que están las verdaderas claves para explicar las diferencias entre los organismos, era ADN “basura” o “chatarra”, y, por tanto quedó durante muchos años fuera del foco de estudio. En algún sitio he escrito que la “teoría” del gen egoísta ha sido la segunda gran catástrofe de la historia de la Biología. También he leído en revistas científicas anglosajonas ácidas críticas a esta “narración neodarwinista” como responsable de esta obstrucción al progreso de los conocimientos.
Lo que sí es significativo es que la actividad de Dawkins se ha centrado últimamente de un modo exclusivo en el debate creacionismo-darwinismo (evolución en su astuta denominación), y a “demostrar científicamente” la inexistencia de Dios, lo que no tiene el menor sentido. Incluso al patrocinio autobuses con simpáticos lemas de su propio bolsillo. Es posible que se dedique a esto para no tener que discutir con científicos sobre su teoría…
- ¿Crees que los avances en la investigación del ADN permitirán dar un paso en la evolución de las especies?
Intuyo que esta pregunta se refiere a que si los avances en el conocimiento de los genomas nos permitirán “controlar” o “dirigir” la evolución, porque he leído afirmaciones de este tipo emitidas por algunos científicos en los medios de comunicación (he leído cosas tan absurdas como que “cambiando los genes” se podrá alargar la vida, crear gente más inteligente y productiva, incluso insertar los genes con los que las lagartijas regeneran la cola para regenerar miembros amputados). Mi respuesta es NO. Para abreviar mis largas y probablemente aburridas respuestas voy a limitarme a transcribir literalmente la explicación de los expertos que han realizado el análisis de la máxima resolución alcanzada hasta ahora sobre los mecanismos de regulación y control de los genomas, el proyecto ENCODE: “los genes tienen muchas formas alternativas y un mismo gen puede dar lugar a proteínas distintas dependiendo de cómo se combinen las distintas regiones. Estas regiones del genoma analizadas están muy interconectadas unas con otras, mientras que la idea que tenían hasta el momento los científicos era que los genes estaban claramente delimitados. En el genoma, todo un conjunto de instrucciones dictan cómo son las características de los seres vivos. Los científicos no sabemos muy bien cómo leer esas instrucciones y qué regiones del genoma son las que realmente codifican esas instrucciones. La mayor parte del genoma tiene actividad es decir, no está “silencioso”, lo que echa por tierra la idea de que una gran parte del ADN sería algo así como “basura”, sin función alguna”. No parece necesario argumentar que lo razonable sería esperar a conocer cómo se controla realmente la información genética antes de manipular y alterar procesos que no podemos controlar (como se ha comprobado repetidamente). Eso, en el caso de que realmente el camino sea intentar cambiar supuestos “genes” defectuosos y no sea más razonable investigar por qué se han producido esas alteraciones para evitarlas. Creo que el problema de fondo es que se han invertido enormes sumas desde grandes empresas privadas en investigaciones enfocadas con fines comerciales, cuyos planteamientos estaban basados en la antigua concepción del “gen” como una entidad independiente (y quizás esto esté detrás del gran apoyo mediático a la concepción darwinista de la Naturaleza). He leído a un prestigioso experto en este campo la afirmación de que las manipulaciones genéticas “al azar” no son más que la aceleración de los procesos que se producen en la Naturaleza.
También a otro prestigioso y premiado experto afirmar que cambiar genes es algo “trivial”. El problema es que se refería a cambiarlos en una mosca del vinagre, cuyos problemas provocados por este cambio no importan demasiado y que normalmente muere enseguida. Pero ya hemos tenido suficientes ejemplos de muertes de pacientes (en algún caso muy jóvenes) en experimentos de “terapia génica”, de supuestos contagios de SIDA a pacientes sometidos a estos, también supuestos, cambios de “genes” e incluso a la petición, por parte de los “especialistas” en este campo, de que no se informara de las muertes de pacientes sometidos a “terapia génica”.
Me temo que a los biólogos que estamos en contra de estas manipulaciones no nos queda otra alternativa (dada la inferioridad de condiciones con respecto a las grandes empresas, y los que trabajan para ellas, para hacer llegar a la población estos problemas) que esperar a que se derrumben sus acciones en la Bolsa por falta de resultados. El problema es que cabe la posibilidad de que alguna de estas manipulaciones sin control produzca algún desastre.
Boletín de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos
jueves, 3 de septiembre de 2009
Nuevo orden mundial, mineras, contaminación, deuda externa y universidad pública
Autor | Sergio Hugo Cristani | Idioma | Español | Pais | Argentina | Publicado | 1 septiembre 2009 12:09
La estrategia de las multinacionales es clara y evidente: acallar voces críticas, comprar estudios “científicos” favorables, orientar investigaciones acordes a sus intereses; chantajear e intensificar un discurso que fabrique un pseudo consenso social y político prominero, prosojero y proendeudamiento externo.
Así, mientras articulan y desarrollan esta macabra ingeniería expoliadora de nuestros recursos y colonizadora de nuestra conciencia nacional, nos siguen endeudando, saqueando y contaminando con cianuro, acido sulfúrico, glifosato, endosulfán y demás químicos venenosos.
Una vergüenza nacional, una indignidad política e ideológica que la universidad pública argentina no puede legitimar a cambio de unas pocas pepitas de oro sucio que ingresan a su flaco y consumido presupuesto.
En este esquema de capitalismo salvaje e irracional, el caso de las mineras es paradigmático: compran impunidad política y económica; pagan a la gran prensa con el propósito de que su actividad pase desapercibida para la gran mayoría de los argentinos, intentan chantajear a los habitantes de lospueblos que contaminan, con quienes emplean denigrantes prácticas clientelares disfrazadas de “responsabilidad social empresaria”. Al mismo tiemposon favorecidas por los gobiernos de los países que saquean, contaminan y endeudan con leyes a medida, subsidios, beneficios fiscales e impositivos increíbles y cuantiosas obras de infraestructura para desarrollar sus actividades sin contratiempos.
Muchos minerales que se llevan al exteriormediante una simple declaración jurada y sin control estatal, son esenciales en el sostén y desarrollo del mal llamado “primer mundo”, algunos sirven para la industria del armamento moderno, otros son simplemente artículos suntuarios que engrosan las arcas de una élite parasitaria global. Hay otras riquezas naturales: hidrocarburos, agua dulce, tierras fértiles, bosques, fauna itícola, etc. que poco a poco se van agotando, y de continuar esta dinámica depredadora pronto escasearán en los países desarrollados y derrochones. Por eso las empresas multinacionales, entre ellas las mineras, están en estos pagos. Buscan llevarse de aquí lo que reservan y protegen allá.
Hay numerosas organizaciones trasnacionales y planes globales que las grandes potencias han pergeñado para despojar de sus recursos naturales y materias primas a distintos pueblos del planeta. Entre estas regiones en disputa está Latinoamérica. Para la comarca sudamericana este nuevo paradigma mundial despliega su estrategia mediante la Iniciativa para la Integración de Infraestructura de la Región Sudamericana (IIRSA). Este emprendimiento requiere necesariamente de la connivencia político empresaria, de seguridad jurídica (llámese leyes y justicia funcionales) y de pueblos desinformados, desmovilizados y fragmentados.
Y la historia se repite…En la estrategia imperialista nuevamente se manifiesta la necesidad de promover un nuevo plan deendeudamiento externo sudamericano.
En el caso de la mega-minería a cielo abierto, este endeudamiento público se da través de la infraestructura que necesitan estas corporaciones privadas para realizar la exploración, la explotación y el transporte de minerales. De esta manera los argentinos tendremos que hacernos cargo de proyectos faraónicos en materia de comunicación, transporte y energía, por citar sólo los principales.
Asumiremos el costo de caminos, puentes y puertos por donde transitarán las materias primas y minerales que se llevarán del país. Tomaremos deuda para la construcción de embalses, diques, centrales hidroeléctricas, acueductos, gasoductos y oleoductos para que no les falte la gran cantidad de energía que emplean estas empresas multinacionales atraídas por la oportunidad de riqueza fácil y rápida que representa Argentina. También deberemos poner a disposición nuestros ríos, arroyos, lagos, acuíferos y demás cuencas para que estas empresas extractivas la despilfarren y contaminen.
El verso será el de siempre: que vendrán nuevas empresas e inversiones, que traerán trabajo y bienestar, que aportarán al desarrollo de la economía nacional, que significará progreso social, que posibilitará una mayor calidad de vida, etc., etc.
La misma mentira organizada que, como tantas otras, con los años saldrá a laluz. Para entonces estaremos más pobres, más tristes, más despojados, más sometidos y con una deuda externa odiosa tan monumental como los cráteres que dejarán estas mineras en nuestras montañas andinas.
Leyes concebidas para el saqueo y la muerte.
La actividad minera no se desreguló a inicios de la década de los ´90, quizá es más correcto hablar de reregulación y readecuación de leyes y normas en función de los requerimientos de las grandes empresas multinacionales del sector. El Banco Mundial es una de las instituciones que puede reclamar la propiedad intelectual a los legisladores nacionales que firmaron los despachos de comisión durante esos años.
En 1993 se promulgó la ley de inversión minera Nº 24.196, a la que le sucedieron una larga ristra de leyes complementarias y decretos reglamentarios que sirvieron de zanahoria para la radicación de emporios mineros internacionales.
Las leyes vigentes son: Ley de Inversiones Mineras Nº 24.196/93 y su modificación Nº 25.161/99; Ley de Reorganización Minera Nº 24.224/93; Ley de Acuerdo Federal Minero Nº 24.228/93; Régimen de Financiamiento del IVA, Ley Nº 24.402/94; Ley de Modernización Minera y Modificación del Código de Minería Nº 24.498/95; Ley de Protección Ambiental Nº 24.585/95, y Ley de Actualización de Inversiones Mineras Nº 25.429/01. (Fuente Fernando Solanas / Grupo MORENO. Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora)
La resultante de esta arquitectura legal raya el absurdo, la tragedia y la maldición: nos despojan de nuestros metales y minerales, nos contaminan y asesinan lentamente y nosotros les pagamos para que lo hagan.
Los privilegios que ofrece nuestra legislación se traducen en exenciones de todo tipo: No pagan impuesto a las ganancias ni a las ganancias mínimas presuntas. No pagan el IVA a las exportaciones que realizan. Tampoco tributan impuestos a los activos ni a la ley de sellos. Están eximidos de pagar derechos de importación de equipos, maquinarias, repuestos y accesorios destinados a la explotación. Están autorizados a descargar de ganancias los gastos de exploración.
Sólo dejan un 3% de regalías en la provincia donde se encuentra el yacimiento. Este valor se calcula de lo que extraen a “boca de mina” (sin ningún valor agregado). Vale comentar que son las propias empresas las que mediante declaración jurada manifiestan qué tipo y qué cantidad de minerales y metales se extirpan de las entrañas provincianas. Pero la cuestión no culmina aquí. Ese supuesto 3% que deberían abonar y que se reduce aproximadamente a un 1% si le descontamos las exenciones conferidas por leyes, se transforma en un monto insignificante si hacen uso del reintegro adicional por exportaciones a través de puertos patagónicos.
Por si estas prerrogativas legales no resultan suficientes para atraer a las mineras, aún resta mencionar que los emprendimientos gozan de “estabilidad fiscal” durante 30 años a partir del momento en que es aprobado el estudio de factibilidad por la autoridad de aplicación. Lo que significa que durante 3 décadas podrán desplegar la actividad con la tranquilidad y la seguridad de que no habrá ninguna normativa que modifique las inmunidades impositivas concedidas.
Pero todavía resta aludir al decreto nacional Nº 753/04, publicado en el Boletín Oficial del 18 de junio de 2004, que en su Artículo 1° deja “…sin efecto la obligatoriedad del ingreso y negociación en el mercado de cambios de las divisas provenientes de la exportación de productos, que fuera prevista por los Artículos 1° del Decreto 2581/64 y 10° del Decreto 1555/86, correspondientes a las empresas mineras que con posterioridad a la vigencia del presente decreto obtengan los beneficios reconocidos en el Artículo 8° de la Ley 24.196 y sus modificaciones, respecto de un nuevo proyecto o de una ampliación de unidades productivas existentes”.
Con esta normativa nacional (nacional por el alcance pero no por su espíritu y contenido) se les permite a las empresas mineras dejar todas sus ganancias en el exterior, sin tener que ingresar la contrapartida de lo exportado en divisas como lo hacen empresas nacionales, muchas de ellas pequeñas y medianas.
Mientras el latrocinio y la piratería se perpetran, el Congreso Nacional, la AFIP, el Banco Central y demás organismos del Estado (incluidas las universidades), brillan por su presencia y ausencia cómplice al igual que el oro que se llevan.
Consejo Interuniversitario Argentino: CIN vergüenza y CIN dignidad.
Los bastones largos del general Onganía se presentan de distintas formas en la universidad argentina. Están vigentes, por ejemplo, en la supresión o dilución del pensamiento crítico. En la autocensura. En la ausencia de presupuesto genuino y en la presencia de partidas con destinos delimitados. En la aceptación de “donaciones” enmascaradas bajo la figura de “responsabilidad social empresaria”; o en la firma de un convenio con una multinacional que orienta, confidencializa y privatiza el conocimiento y la información públicas.
El bastonazo reciente lo dieron los rectores que integran el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), al aceptar y repartir por segunda vez, sin debate y sin culpa, dinero contaminado.
La universidad reformista del `18 no se limitó al ingreso irrestricto y gratuito, sino que también preservó su autarquía y autonomía frente al capital privado y las corporaciones extranjeras.
A más de 9 décadas de aquella gesta, el debate que comienza a florecer tibiamente a partir del reparto de los fondos mineros refleja que la crisis de nuestra universidad no es solo presupuestaria y financiera. Es mucho más profunda que las miradas monocromáticas y administrativistas que no ven más allá del rojo de las cuentas.
Bastones largos y dictadura cívico militar mediante, a partir de 1990 muchas universidades, al igual que leyes y políticas gubernamentales, se articularon funcionalmente a demandas de empresas privadas y a necesidades del mercado. Estas nuevas lógicas se fueron introduciendo en los diseños curriculares, en la orientación de investigaciones, en el patrocinio de actividades académicas y en proyectos de extensión.
A medida que el presupuesto oficial para la academia se achicaba, crecía la proveeduría de servicios que poco y nada tienen que ver con la democratización, transformación e inserción social que se reclama y espera de esta institución pública. Así, muchas universidades terminaron priorizando el propio producido en desmedro de la producción propia.
Pero no todo pasa por números, cifras y cuentas. El debate que se insinúa en el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), al igual que en distintas Facultades, a partir de la aceptación y distribución de los fondos del yacimiento minero Bajo de la Alumbrera, pone en contraste posiciones sobre el sentido ético, político, cultural, económico e ideológico del saber académico y científico.
Y aquí volvemos al ´18 para subrayar otro elemento cardinal de aquella gesta reformista: el emparentamiento de la universidad con la sociedad. Quienes la protagonizaron comprendieron que la política al igual que el conocimiento no son propiedad de tal o cual, ni se transfieren desde-hacia. Todo lo contrario, se construyen y se amasan con un ingrediente esencial: el pueblo.
Y justamente fueron esas historias de sufrimientos, resistencias y aprendizajes colectivos de pueblos catamarqueños como Santa María, Belén, Andalgalá, Antofagasta de la Sierra y Tinogasta, entre otras comunidades contaminadas y usurpadas, que la mayoría del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y del Consejo Superior de la UNER no consideraron ni comprendieron al aceptar y repartir estos dineros del despojo nacional.
Los rectores y sus aliados facultativos podrán ensayar explicaciones pseudolegalistas y justificaciones economicistas, pero deberán saber que cuando está en juego la vida y la dignidad de los pueblos la universidad pública no puede aprender ni enseñar a jugar de imparcial.
Quizá esta discusión naciente sea una gran oportunidad para comenzar a caminar sin bastones, apoyándonos entre todos los que pensamos que es necesario cambiar desde los cimientos esta universidad neoliberal y mercantilista.
Sergio Hugo Cristani
Consejero Superior por el Claustro Graduados
Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER)
Facultad de Ciencias de la Educación
shc@gigared.com
Minería contaminante:
Números y datos
· 1 DIA DE EXPLOTACIÓN DE UNA MINA DE ORO A CIELO ABIERTO según el estudio de impacto ambiental de la Meridian Gold-, supone el uso de 7 toneladas de explosivos para volar 42.000 toneladas de roca (lo que genera alrededor de 14 toneladas de partículas en suspensión diaria). Para el proceso de lixiviado se utilizan 6 toneladas de cianuro; 400 kg de ácido clorhídrico; 400 kg de soda cáustica; 46 kg de litargirio; 23.300 kg de cal; 2.500 kg de azufre y 1 millón de litros de agua.[1] En el caso de Minera La Alumbrera el consumo diario llega 100 millones de litros diarios .
· Durante 1 año de explotación , los valores serían los siguientes: 365 millones de litros de agua (la empresa no paga por el uso del agua un solo peso). 2.190 toneladas de cianuro y 900 toneladas de azufre.[2]
· 300.000 metros cúbicos de agua dulce por día se utilizan en Argentina en el proceso de lixiviado. Es agua pura que se extrae y luego se devuelve contaminada.
· 15 son los megaproyectos a cielo abierto que funcionan en la actualidad. Hay 7 en construcción y más de 150 exploraciones en curso.
· 300 minas a cielo abierto estarían funcionando en los próximos 10 años, según calculan los especialistas.
· 13 son las provincias mineras comprometidas en este tipo de actividad.
· 7 son las provincias que prohibieron por ley este tipo de explotación: Mendoza, Chubut, Río Negro, San Luis, La Pampa, Tucumán y Córdoba.
· La mayoría de los emprendimientos se radicarán en nuestra geografía cordillerana.
· 5.000 son los kilómetros de cordillera que compartimos con Chile, país con el que celebramos acuerdos que favorecen a la instalación de estas industrias extractivas. Pascua Lama, en la provincia de San Juan, es el primer mega emprendimientos mineros binacionales, y es explotado por la norteamericana-canadiense Barrick Gold Corporation. Los kilómetros cuadrados que ocupa este yacimiento en la región andina, al igual que otros que le siguen, son una suerte de tercer territorio en posesión de las multinacionales debido al “Tratado de Integración y Complementación Minera Argentina-Chileno”, refrendado en 1997.
· 75% de las regiones mineras de Argentina aún siguen inexploradas.
· El 95% de la minería a cielo abierto es llevada a cabo por empresas extranjeras.
· Argentina es el sexto potencial minero del planeta . En sus entrañas guarda enormes depósitos de oro, plata, cobre, plomo, estaño, zinc, molibdeno, cobalto, uranio, potasio, litio, níquel y diversos minerales poco conocidos pero valiosos y muy utilizados en diferentes industrias.
· Nuestro país importa la mayoría de los minerales y metales que se llevan de nuestro territorio.
· Electricidad, gasoil y agua potable es lo que más utilizan estas corporaciones.
· Minera la Alumbrera es el mayor cliente individual de electricidad. Consume el 80% del total consumido por toda la provincia de Tucumán . Según el Ente Nacional de Regulación de la Electricidad, la mina consume el 25 por ciento de la energía eléctrica suministrada a la Región del NOA y el 87 por ciento del consumo total de la provincia de Catamarca. Una enormidad de energía, al igual que los 100 millones de litros de agua dulce que extrae diariamente del acuífero el Campo del Arenal, único reservorio de agua pura de esa zona catamarqueña. Los gobiernos facilitan y ponen a disposición estos recursos a las multinacionales, incluso a costas de restringirlos a los propios habitantes.
· 4 millones de litros de agua por hora que utiliza Minera La Alumbrera para trasladar los minerales por el mineraloducto desde Catamarca hasta Tucumán.
· 78 toneladas de residuos promedio se desechan por cada 28 gramos de oro que valen alrededor de 950 dólares.
· Esta actividad deja enorme cráteres en áreas naturales protegidas.
· Está demostrado que la megaminería a cielo abierto emplea sólo el 0,09 por ciento de la fuerza laboral. En el caso de nuestro país es menor aún ya que más de un 25% de los trabajadores provienen de países limítrofes.
[1]Artículo “Valor y precio”, José Figueroa y Viviana Demaría / www.concienciasolidaria.com.ar
[2]Idem
La estrategia de las multinacionales es clara y evidente: acallar voces críticas, comprar estudios “científicos” favorables, orientar investigaciones acordes a sus intereses; chantajear e intensificar un discurso que fabrique un pseudo consenso social y político prominero, prosojero y proendeudamiento externo.
Así, mientras articulan y desarrollan esta macabra ingeniería expoliadora de nuestros recursos y colonizadora de nuestra conciencia nacional, nos siguen endeudando, saqueando y contaminando con cianuro, acido sulfúrico, glifosato, endosulfán y demás químicos venenosos.
Una vergüenza nacional, una indignidad política e ideológica que la universidad pública argentina no puede legitimar a cambio de unas pocas pepitas de oro sucio que ingresan a su flaco y consumido presupuesto.
En este esquema de capitalismo salvaje e irracional, el caso de las mineras es paradigmático: compran impunidad política y económica; pagan a la gran prensa con el propósito de que su actividad pase desapercibida para la gran mayoría de los argentinos, intentan chantajear a los habitantes de lospueblos que contaminan, con quienes emplean denigrantes prácticas clientelares disfrazadas de “responsabilidad social empresaria”. Al mismo tiemposon favorecidas por los gobiernos de los países que saquean, contaminan y endeudan con leyes a medida, subsidios, beneficios fiscales e impositivos increíbles y cuantiosas obras de infraestructura para desarrollar sus actividades sin contratiempos.
Muchos minerales que se llevan al exteriormediante una simple declaración jurada y sin control estatal, son esenciales en el sostén y desarrollo del mal llamado “primer mundo”, algunos sirven para la industria del armamento moderno, otros son simplemente artículos suntuarios que engrosan las arcas de una élite parasitaria global. Hay otras riquezas naturales: hidrocarburos, agua dulce, tierras fértiles, bosques, fauna itícola, etc. que poco a poco se van agotando, y de continuar esta dinámica depredadora pronto escasearán en los países desarrollados y derrochones. Por eso las empresas multinacionales, entre ellas las mineras, están en estos pagos. Buscan llevarse de aquí lo que reservan y protegen allá.
Hay numerosas organizaciones trasnacionales y planes globales que las grandes potencias han pergeñado para despojar de sus recursos naturales y materias primas a distintos pueblos del planeta. Entre estas regiones en disputa está Latinoamérica. Para la comarca sudamericana este nuevo paradigma mundial despliega su estrategia mediante la Iniciativa para la Integración de Infraestructura de la Región Sudamericana (IIRSA). Este emprendimiento requiere necesariamente de la connivencia político empresaria, de seguridad jurídica (llámese leyes y justicia funcionales) y de pueblos desinformados, desmovilizados y fragmentados.
Y la historia se repite…En la estrategia imperialista nuevamente se manifiesta la necesidad de promover un nuevo plan deendeudamiento externo sudamericano.
En el caso de la mega-minería a cielo abierto, este endeudamiento público se da través de la infraestructura que necesitan estas corporaciones privadas para realizar la exploración, la explotación y el transporte de minerales. De esta manera los argentinos tendremos que hacernos cargo de proyectos faraónicos en materia de comunicación, transporte y energía, por citar sólo los principales.
Asumiremos el costo de caminos, puentes y puertos por donde transitarán las materias primas y minerales que se llevarán del país. Tomaremos deuda para la construcción de embalses, diques, centrales hidroeléctricas, acueductos, gasoductos y oleoductos para que no les falte la gran cantidad de energía que emplean estas empresas multinacionales atraídas por la oportunidad de riqueza fácil y rápida que representa Argentina. También deberemos poner a disposición nuestros ríos, arroyos, lagos, acuíferos y demás cuencas para que estas empresas extractivas la despilfarren y contaminen.
El verso será el de siempre: que vendrán nuevas empresas e inversiones, que traerán trabajo y bienestar, que aportarán al desarrollo de la economía nacional, que significará progreso social, que posibilitará una mayor calidad de vida, etc., etc.
La misma mentira organizada que, como tantas otras, con los años saldrá a laluz. Para entonces estaremos más pobres, más tristes, más despojados, más sometidos y con una deuda externa odiosa tan monumental como los cráteres que dejarán estas mineras en nuestras montañas andinas.
Leyes concebidas para el saqueo y la muerte.
La actividad minera no se desreguló a inicios de la década de los ´90, quizá es más correcto hablar de reregulación y readecuación de leyes y normas en función de los requerimientos de las grandes empresas multinacionales del sector. El Banco Mundial es una de las instituciones que puede reclamar la propiedad intelectual a los legisladores nacionales que firmaron los despachos de comisión durante esos años.
En 1993 se promulgó la ley de inversión minera Nº 24.196, a la que le sucedieron una larga ristra de leyes complementarias y decretos reglamentarios que sirvieron de zanahoria para la radicación de emporios mineros internacionales.
Las leyes vigentes son: Ley de Inversiones Mineras Nº 24.196/93 y su modificación Nº 25.161/99; Ley de Reorganización Minera Nº 24.224/93; Ley de Acuerdo Federal Minero Nº 24.228/93; Régimen de Financiamiento del IVA, Ley Nº 24.402/94; Ley de Modernización Minera y Modificación del Código de Minería Nº 24.498/95; Ley de Protección Ambiental Nº 24.585/95, y Ley de Actualización de Inversiones Mineras Nº 25.429/01. (Fuente Fernando Solanas / Grupo MORENO. Movimiento por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora)
La resultante de esta arquitectura legal raya el absurdo, la tragedia y la maldición: nos despojan de nuestros metales y minerales, nos contaminan y asesinan lentamente y nosotros les pagamos para que lo hagan.
Los privilegios que ofrece nuestra legislación se traducen en exenciones de todo tipo: No pagan impuesto a las ganancias ni a las ganancias mínimas presuntas. No pagan el IVA a las exportaciones que realizan. Tampoco tributan impuestos a los activos ni a la ley de sellos. Están eximidos de pagar derechos de importación de equipos, maquinarias, repuestos y accesorios destinados a la explotación. Están autorizados a descargar de ganancias los gastos de exploración.
Sólo dejan un 3% de regalías en la provincia donde se encuentra el yacimiento. Este valor se calcula de lo que extraen a “boca de mina” (sin ningún valor agregado). Vale comentar que son las propias empresas las que mediante declaración jurada manifiestan qué tipo y qué cantidad de minerales y metales se extirpan de las entrañas provincianas. Pero la cuestión no culmina aquí. Ese supuesto 3% que deberían abonar y que se reduce aproximadamente a un 1% si le descontamos las exenciones conferidas por leyes, se transforma en un monto insignificante si hacen uso del reintegro adicional por exportaciones a través de puertos patagónicos.
Por si estas prerrogativas legales no resultan suficientes para atraer a las mineras, aún resta mencionar que los emprendimientos gozan de “estabilidad fiscal” durante 30 años a partir del momento en que es aprobado el estudio de factibilidad por la autoridad de aplicación. Lo que significa que durante 3 décadas podrán desplegar la actividad con la tranquilidad y la seguridad de que no habrá ninguna normativa que modifique las inmunidades impositivas concedidas.
Pero todavía resta aludir al decreto nacional Nº 753/04, publicado en el Boletín Oficial del 18 de junio de 2004, que en su Artículo 1° deja “…sin efecto la obligatoriedad del ingreso y negociación en el mercado de cambios de las divisas provenientes de la exportación de productos, que fuera prevista por los Artículos 1° del Decreto 2581/64 y 10° del Decreto 1555/86, correspondientes a las empresas mineras que con posterioridad a la vigencia del presente decreto obtengan los beneficios reconocidos en el Artículo 8° de la Ley 24.196 y sus modificaciones, respecto de un nuevo proyecto o de una ampliación de unidades productivas existentes”.
Con esta normativa nacional (nacional por el alcance pero no por su espíritu y contenido) se les permite a las empresas mineras dejar todas sus ganancias en el exterior, sin tener que ingresar la contrapartida de lo exportado en divisas como lo hacen empresas nacionales, muchas de ellas pequeñas y medianas.
Mientras el latrocinio y la piratería se perpetran, el Congreso Nacional, la AFIP, el Banco Central y demás organismos del Estado (incluidas las universidades), brillan por su presencia y ausencia cómplice al igual que el oro que se llevan.
Consejo Interuniversitario Argentino: CIN vergüenza y CIN dignidad.
Los bastones largos del general Onganía se presentan de distintas formas en la universidad argentina. Están vigentes, por ejemplo, en la supresión o dilución del pensamiento crítico. En la autocensura. En la ausencia de presupuesto genuino y en la presencia de partidas con destinos delimitados. En la aceptación de “donaciones” enmascaradas bajo la figura de “responsabilidad social empresaria”; o en la firma de un convenio con una multinacional que orienta, confidencializa y privatiza el conocimiento y la información públicas.
El bastonazo reciente lo dieron los rectores que integran el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), al aceptar y repartir por segunda vez, sin debate y sin culpa, dinero contaminado.
La universidad reformista del `18 no se limitó al ingreso irrestricto y gratuito, sino que también preservó su autarquía y autonomía frente al capital privado y las corporaciones extranjeras.
A más de 9 décadas de aquella gesta, el debate que comienza a florecer tibiamente a partir del reparto de los fondos mineros refleja que la crisis de nuestra universidad no es solo presupuestaria y financiera. Es mucho más profunda que las miradas monocromáticas y administrativistas que no ven más allá del rojo de las cuentas.
Bastones largos y dictadura cívico militar mediante, a partir de 1990 muchas universidades, al igual que leyes y políticas gubernamentales, se articularon funcionalmente a demandas de empresas privadas y a necesidades del mercado. Estas nuevas lógicas se fueron introduciendo en los diseños curriculares, en la orientación de investigaciones, en el patrocinio de actividades académicas y en proyectos de extensión.
A medida que el presupuesto oficial para la academia se achicaba, crecía la proveeduría de servicios que poco y nada tienen que ver con la democratización, transformación e inserción social que se reclama y espera de esta institución pública. Así, muchas universidades terminaron priorizando el propio producido en desmedro de la producción propia.
Pero no todo pasa por números, cifras y cuentas. El debate que se insinúa en el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), al igual que en distintas Facultades, a partir de la aceptación y distribución de los fondos del yacimiento minero Bajo de la Alumbrera, pone en contraste posiciones sobre el sentido ético, político, cultural, económico e ideológico del saber académico y científico.
Y aquí volvemos al ´18 para subrayar otro elemento cardinal de aquella gesta reformista: el emparentamiento de la universidad con la sociedad. Quienes la protagonizaron comprendieron que la política al igual que el conocimiento no son propiedad de tal o cual, ni se transfieren desde-hacia. Todo lo contrario, se construyen y se amasan con un ingrediente esencial: el pueblo.
Y justamente fueron esas historias de sufrimientos, resistencias y aprendizajes colectivos de pueblos catamarqueños como Santa María, Belén, Andalgalá, Antofagasta de la Sierra y Tinogasta, entre otras comunidades contaminadas y usurpadas, que la mayoría del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y del Consejo Superior de la UNER no consideraron ni comprendieron al aceptar y repartir estos dineros del despojo nacional.
Los rectores y sus aliados facultativos podrán ensayar explicaciones pseudolegalistas y justificaciones economicistas, pero deberán saber que cuando está en juego la vida y la dignidad de los pueblos la universidad pública no puede aprender ni enseñar a jugar de imparcial.
Quizá esta discusión naciente sea una gran oportunidad para comenzar a caminar sin bastones, apoyándonos entre todos los que pensamos que es necesario cambiar desde los cimientos esta universidad neoliberal y mercantilista.
Sergio Hugo Cristani
Consejero Superior por el Claustro Graduados
Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER)
Facultad de Ciencias de la Educación
shc@gigared.com
Minería contaminante:
Números y datos
· 1 DIA DE EXPLOTACIÓN DE UNA MINA DE ORO A CIELO ABIERTO según el estudio de impacto ambiental de la Meridian Gold-, supone el uso de 7 toneladas de explosivos para volar 42.000 toneladas de roca (lo que genera alrededor de 14 toneladas de partículas en suspensión diaria). Para el proceso de lixiviado se utilizan 6 toneladas de cianuro; 400 kg de ácido clorhídrico; 400 kg de soda cáustica; 46 kg de litargirio; 23.300 kg de cal; 2.500 kg de azufre y 1 millón de litros de agua.[1] En el caso de Minera La Alumbrera el consumo diario llega 100 millones de litros diarios .
· Durante 1 año de explotación , los valores serían los siguientes: 365 millones de litros de agua (la empresa no paga por el uso del agua un solo peso). 2.190 toneladas de cianuro y 900 toneladas de azufre.[2]
· 300.000 metros cúbicos de agua dulce por día se utilizan en Argentina en el proceso de lixiviado. Es agua pura que se extrae y luego se devuelve contaminada.
· 15 son los megaproyectos a cielo abierto que funcionan en la actualidad. Hay 7 en construcción y más de 150 exploraciones en curso.
· 300 minas a cielo abierto estarían funcionando en los próximos 10 años, según calculan los especialistas.
· 13 son las provincias mineras comprometidas en este tipo de actividad.
· 7 son las provincias que prohibieron por ley este tipo de explotación: Mendoza, Chubut, Río Negro, San Luis, La Pampa, Tucumán y Córdoba.
· La mayoría de los emprendimientos se radicarán en nuestra geografía cordillerana.
· 5.000 son los kilómetros de cordillera que compartimos con Chile, país con el que celebramos acuerdos que favorecen a la instalación de estas industrias extractivas. Pascua Lama, en la provincia de San Juan, es el primer mega emprendimientos mineros binacionales, y es explotado por la norteamericana-canadiense Barrick Gold Corporation. Los kilómetros cuadrados que ocupa este yacimiento en la región andina, al igual que otros que le siguen, son una suerte de tercer territorio en posesión de las multinacionales debido al “Tratado de Integración y Complementación Minera Argentina-Chileno”, refrendado en 1997.
· 75% de las regiones mineras de Argentina aún siguen inexploradas.
· El 95% de la minería a cielo abierto es llevada a cabo por empresas extranjeras.
· Argentina es el sexto potencial minero del planeta . En sus entrañas guarda enormes depósitos de oro, plata, cobre, plomo, estaño, zinc, molibdeno, cobalto, uranio, potasio, litio, níquel y diversos minerales poco conocidos pero valiosos y muy utilizados en diferentes industrias.
· Nuestro país importa la mayoría de los minerales y metales que se llevan de nuestro territorio.
· Electricidad, gasoil y agua potable es lo que más utilizan estas corporaciones.
· Minera la Alumbrera es el mayor cliente individual de electricidad. Consume el 80% del total consumido por toda la provincia de Tucumán . Según el Ente Nacional de Regulación de la Electricidad, la mina consume el 25 por ciento de la energía eléctrica suministrada a la Región del NOA y el 87 por ciento del consumo total de la provincia de Catamarca. Una enormidad de energía, al igual que los 100 millones de litros de agua dulce que extrae diariamente del acuífero el Campo del Arenal, único reservorio de agua pura de esa zona catamarqueña. Los gobiernos facilitan y ponen a disposición estos recursos a las multinacionales, incluso a costas de restringirlos a los propios habitantes.
· 4 millones de litros de agua por hora que utiliza Minera La Alumbrera para trasladar los minerales por el mineraloducto desde Catamarca hasta Tucumán.
· 78 toneladas de residuos promedio se desechan por cada 28 gramos de oro que valen alrededor de 950 dólares.
· Esta actividad deja enorme cráteres en áreas naturales protegidas.
· Está demostrado que la megaminería a cielo abierto emplea sólo el 0,09 por ciento de la fuerza laboral. En el caso de nuestro país es menor aún ya que más de un 25% de los trabajadores provienen de países limítrofes.
[1]Artículo “Valor y precio”, José Figueroa y Viviana Demaría / www.concienciasolidaria.com.ar
[2]Idem
Argentina: el modelo agropecuario actual y la biotecnología
Autor | Colectivo desde el pie | Idioma | Español | Pais | Argentina | Publicado | 1 septiembre 2009 12:24
Uno de los desarrollos científico-tecnológicos de mayor impacto en los últimos años han sido los transgénicos u organismos genéticamente modificados (OGM). Su utilización ha tenido muchísimas consecuencias sobre nuestro país.
En 1996 se aprobó el primer evento transgénico en la Argentina con autorización de la CONABIAi (Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria) y así comenzó el cultivo y la comercializació n de Organismos Vegetales Genéticamente Modificados (OVGM), más conocidos como semilla, cultivos o alimentos transgénicos. El primer evento liberado fue la Soja RR , cuya característica agronómica es la tolerancia al herbicida glifosato.
La evolución de la superficie de cultivos GM creció tanto que hoy Argentina es el segundo productor de cultivos GM detrás de EEUU con 17 millones de hectáreas cultivadas. Esta nueva etapa de la agricultura argentina tiene como principal característica la implementación de un paquete tecnológico que incluye la Soja GM, el herbicida glifosato y una nueva maquinaria para sembrar las semillas sin necesidad de arar la tierra, técnica conocida como siembra directa.
De toda la producción de Soja, únicamente el 5 % se destina al mercado interno, mientras que el 95 % restante se exporta a diferentes regiones del mundo tales como la Unión Europea , China, India, Venezuela, Bangladesh, Tailandia, Turquía, entre muchos otros.
La Soja puede utilizarse como grano o procesarse en aceite o harina. El cultivo de la Soja tuvo tanto éxito que a partir de la implementación del paquete tecnológico antes mencionado, Argentina se convirtió en el principal productor de aceite de Soja del mundo y el tercero en producción de grano.
A partir de este escenario, el negocio de cultivar Soja respecto de otros cultivos como el maíz, trigo, o inclusive frente a la actividad ganadera, se hizo más rentable. Esto generó que muchos productores cambien de actividad agropecuaria volcándose al cultivo de Soja por su rentabilidad, violando la soberanía alimentariaii de los pueblos.
El aumento del área sembrada con Soja entre las campañas 1997/98 – 2004/05 es sorprendente. De mayor a menor, el porcentaje de crecimiento del área sembrada para tal período fue: NEA (NorEste Argentino) 417 %, NOA (NorOeste Argentino) 220% y la Pampa húmeda 85 %. La principal consecuencia en las regiones del norte de Argentina fue la deforestación de bosques nativos, mientras que en la Pampa húmeda se produjo el desplazamiento de la ganaderíaiii.
Otro hecho clave para el aumento del área sembrada fue que muchos terratenientes comenzaron a arrendar sus tierras a los pools de siembra. Pool de siembra es la denominación que recibe en la Argentina un sistema de producción agraria donde el capital financiero y la organización de un sistema empresarial transitorio asume el control de la producción agropecuaria, mediante el arrendamiento de grandes extensiones de tierra, y la contratación de equipos de siembra, fumigación, cosecha y transporte, etc. Al finalizar la cosecha las ganancias son distribuidas. Legalmente son fideicomisosiv agropecuarios. Participan del mismo un equipo interdisciplinario compuesto por ingenieros agrónomos, contadores, gestores, abogados, etc., destinados a coordinar y ejecutar las tareas productivas.
Los pools de siembra favorecen la concentración del uso de la tierra, desplazan a los pequeños y medianos productores (lo mismo que sucedió con el almacén del barrio con la aparición de los hipermercados), causan daños ecológicos debido a la falta de rotación de cultivos (buscando siempre el más rentable) y por los grandes volúmenes de agrotóxicos utilizados. Este boom de la Soja también trajo como consecuencia al corrimiento de la frontera agrícola y la consiguiente deforestación de millones de hectáreas de bosques nativos en diferentes provincias.
Para tener una idea más clara de la superficie sembrada con Soja RR (16 millones de hectáreas = 160.000 Km2), es casi equivalente a un 5,75% de la superficie del país. Para ser más gráfico, el área cultivada representa casi la totalidad de la superficie de la provincia de Córdoba (165.321 Km2).
La desaparición de los bosques derivó en el desplazamiento de poblaciones campesinas e indígenas que los utilizaban para su subsistencia, trabajando la tierra. Así , muchos campesinos e indígenas no tienen más solución para no morir de hambre en sus pueblos que migrar hacia los cordones peri-urbanos como el GBA y asentarse en villas de emergencia o barrios precarios.
Según la Red de Acción en Plaguicidas de América Latina (RA-PAL), entre 1996-2007 en la Argentina aumentó 9 veces el volumen de agrotóxicos utilizados, llegando a 270 millones de litros en 2007. Este aumento en los volúmenes de agrotóxicos utilizados se debe principalmente a la gran superficie cultivada con cultivos GM resistentes a glifosato.
En diciembre de 2006 se publicó un informe denominado “Diez años de cultivos GM en Argentina”v donde a través de un modelo matemático de simulación (SIGMA) desarrollado por el INTA, se estimó que durante el período 1996-2005, el beneficio total acumulado para nuestro país a partir de la innovación tecnológica de la Soja GM , fue de 19.700 millones de millones de dólares. La distribución de los beneficios según este mismo informe son: 77,45% para los productores, 3,90% para los proveedores de semilla, 5,25% para los proveedores de herbicida y 13,39% para el Estado Nacional. En el caso de los maíces con resistencia a lepidópteros, el beneficio total acumulado para el período 1998-2005 alcanza a los 481,7 millones de dólares. Su distribución: 43,19% para los productores, 41,14% para los proveedores de semilla y 15,67% para el Estado Nacional. Por último, en el caso del algodón con resistencia a lepidópteros, el beneficio total estimado para el período 1998-2005 es de 20,8 millones de dólares, con la siguiente distribución: 86,19% para los productores, 8,94% para los proveedores de semilla y 4,87% para el Estado Nacional. Cabe aclarar que el beneficio para el Estado Nacional se logró en forma de derechos de exportación, aplicados desde 2002.
Durante el 2008 se generó el conflicto llamado “del Campo”, que duró meses y en el cual hubo un Loock-Out patronal, cortes de ruta, quema de pastizales y, lo más recordado por la sociedad en la capital, humo en las casas. Durante todos esos meses de conflicto hubo una pulseada de poder entre el Gobierno y las entidades del campo tales como la Sociedad Rural , entre otras, para ver cómo se repartía la renta de los Agronegocios: 20.700 millones de dólares. Lo que nunca se puso en discusión fue el desplazamiento de los pequeños y medianos productores a partir de la innovación tecnológica, la cuestión del impacto ambiental y sobre la salud humana del sistema de producción agropecuario, el desplazamiento de poblaciones rurales enteras, ni la deforestación debidos al corrimiento de la frontera agropecuaria.
¿Qué papel jugó la comunidad científica respecto de estos acontecimientos? ¿O acaso ninguno tuvo nada que ver? Continuará...
i. Fue creada por Resolución Nº 124/1991 para asesorar a la Secretaría sobre los requisitos técnicos y de bioseguridad que deberán reunir los materiales genéticos obtenidos por procedimientos biotecnológicos, en forma previa a que los mismos sean incorporados por cualquier procedimiento o método y en cualquier carácter (ensayos, difusión, etc.) al biosistema. Se trata de un cuerpo integrado por representantes de distintos organismos y asociaciones del sector público y privado cuyas competencias se relacionan con la materia.
ii. Soberanía Alimentaria: los pueblos tienen un derecho soberano a definir y llevar adelante toda la producción, elaboración y comercializació n de alimentos de acuerdo a su cultura, a su propio estilo. Se piensa el alimento como un derecho, no como una mercancía. Definición de la cátedra libre Soberanía Alimentaria de la UNLP
iii. Cría de ganados en Feet-Lot.
iv. Un fideicomiso (del latín fideicommissum, a su vez de fides, "fe", y commissus, "comisión") es un contrato o convenio en virtud del cual una persona, llamada fideicomitente o también fiduciante, transmite bienes, cantidades de dinero o derechos, presentes o futuros, de su propiedad a otra persona (una persona llamada fiduciaria), para que ésta administre o invierta los bienes en beneficio propio o en beneficio de un tercero, llamado fideicomisario. Cabe señalar que, al momento de la creación del fideicomiso, ninguna de las partes es propietaria del bien objeto del fideicomiso. El fideicomiso es, por tanto, un contrato por el cual una persona destina ciertos bienes a un fin lícito determinado, encomendando la realización de ese fin a una institución fiduciaria.
v. El estudio fue financiado por el Consejo Argentino para la Información y el Desarrollo de la Biotecnología – ArgenBio. Autores: El Dr. Eduardo J. Trigo es investigador independiente miembro de FORGES y de Grupo CEO, entidades relacionadas a la investigación y el asesoramiento en el sector agropecuario y el Dr. Eugenio J. Cap es Director del Instituto de Economía y Sociología del INTA.
Colectivo desde el pie
Uno de los desarrollos científico-tecnológicos de mayor impacto en los últimos años han sido los transgénicos u organismos genéticamente modificados (OGM). Su utilización ha tenido muchísimas consecuencias sobre nuestro país.
En 1996 se aprobó el primer evento transgénico en la Argentina con autorización de la CONABIAi (Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria) y así comenzó el cultivo y la comercializació n de Organismos Vegetales Genéticamente Modificados (OVGM), más conocidos como semilla, cultivos o alimentos transgénicos. El primer evento liberado fue la Soja RR , cuya característica agronómica es la tolerancia al herbicida glifosato.
La evolución de la superficie de cultivos GM creció tanto que hoy Argentina es el segundo productor de cultivos GM detrás de EEUU con 17 millones de hectáreas cultivadas. Esta nueva etapa de la agricultura argentina tiene como principal característica la implementación de un paquete tecnológico que incluye la Soja GM, el herbicida glifosato y una nueva maquinaria para sembrar las semillas sin necesidad de arar la tierra, técnica conocida como siembra directa.
De toda la producción de Soja, únicamente el 5 % se destina al mercado interno, mientras que el 95 % restante se exporta a diferentes regiones del mundo tales como la Unión Europea , China, India, Venezuela, Bangladesh, Tailandia, Turquía, entre muchos otros.
La Soja puede utilizarse como grano o procesarse en aceite o harina. El cultivo de la Soja tuvo tanto éxito que a partir de la implementación del paquete tecnológico antes mencionado, Argentina se convirtió en el principal productor de aceite de Soja del mundo y el tercero en producción de grano.
A partir de este escenario, el negocio de cultivar Soja respecto de otros cultivos como el maíz, trigo, o inclusive frente a la actividad ganadera, se hizo más rentable. Esto generó que muchos productores cambien de actividad agropecuaria volcándose al cultivo de Soja por su rentabilidad, violando la soberanía alimentariaii de los pueblos.
El aumento del área sembrada con Soja entre las campañas 1997/98 – 2004/05 es sorprendente. De mayor a menor, el porcentaje de crecimiento del área sembrada para tal período fue: NEA (NorEste Argentino) 417 %, NOA (NorOeste Argentino) 220% y la Pampa húmeda 85 %. La principal consecuencia en las regiones del norte de Argentina fue la deforestación de bosques nativos, mientras que en la Pampa húmeda se produjo el desplazamiento de la ganaderíaiii.
Otro hecho clave para el aumento del área sembrada fue que muchos terratenientes comenzaron a arrendar sus tierras a los pools de siembra. Pool de siembra es la denominación que recibe en la Argentina un sistema de producción agraria donde el capital financiero y la organización de un sistema empresarial transitorio asume el control de la producción agropecuaria, mediante el arrendamiento de grandes extensiones de tierra, y la contratación de equipos de siembra, fumigación, cosecha y transporte, etc. Al finalizar la cosecha las ganancias son distribuidas. Legalmente son fideicomisosiv agropecuarios. Participan del mismo un equipo interdisciplinario compuesto por ingenieros agrónomos, contadores, gestores, abogados, etc., destinados a coordinar y ejecutar las tareas productivas.
Los pools de siembra favorecen la concentración del uso de la tierra, desplazan a los pequeños y medianos productores (lo mismo que sucedió con el almacén del barrio con la aparición de los hipermercados), causan daños ecológicos debido a la falta de rotación de cultivos (buscando siempre el más rentable) y por los grandes volúmenes de agrotóxicos utilizados. Este boom de la Soja también trajo como consecuencia al corrimiento de la frontera agrícola y la consiguiente deforestación de millones de hectáreas de bosques nativos en diferentes provincias.
Para tener una idea más clara de la superficie sembrada con Soja RR (16 millones de hectáreas = 160.000 Km2), es casi equivalente a un 5,75% de la superficie del país. Para ser más gráfico, el área cultivada representa casi la totalidad de la superficie de la provincia de Córdoba (165.321 Km2).
La desaparición de los bosques derivó en el desplazamiento de poblaciones campesinas e indígenas que los utilizaban para su subsistencia, trabajando la tierra. Así , muchos campesinos e indígenas no tienen más solución para no morir de hambre en sus pueblos que migrar hacia los cordones peri-urbanos como el GBA y asentarse en villas de emergencia o barrios precarios.
Según la Red de Acción en Plaguicidas de América Latina (RA-PAL), entre 1996-2007 en la Argentina aumentó 9 veces el volumen de agrotóxicos utilizados, llegando a 270 millones de litros en 2007. Este aumento en los volúmenes de agrotóxicos utilizados se debe principalmente a la gran superficie cultivada con cultivos GM resistentes a glifosato.
En diciembre de 2006 se publicó un informe denominado “Diez años de cultivos GM en Argentina”v donde a través de un modelo matemático de simulación (SIGMA) desarrollado por el INTA, se estimó que durante el período 1996-2005, el beneficio total acumulado para nuestro país a partir de la innovación tecnológica de la Soja GM , fue de 19.700 millones de millones de dólares. La distribución de los beneficios según este mismo informe son: 77,45% para los productores, 3,90% para los proveedores de semilla, 5,25% para los proveedores de herbicida y 13,39% para el Estado Nacional. En el caso de los maíces con resistencia a lepidópteros, el beneficio total acumulado para el período 1998-2005 alcanza a los 481,7 millones de dólares. Su distribución: 43,19% para los productores, 41,14% para los proveedores de semilla y 15,67% para el Estado Nacional. Por último, en el caso del algodón con resistencia a lepidópteros, el beneficio total estimado para el período 1998-2005 es de 20,8 millones de dólares, con la siguiente distribución: 86,19% para los productores, 8,94% para los proveedores de semilla y 4,87% para el Estado Nacional. Cabe aclarar que el beneficio para el Estado Nacional se logró en forma de derechos de exportación, aplicados desde 2002.
Durante el 2008 se generó el conflicto llamado “del Campo”, que duró meses y en el cual hubo un Loock-Out patronal, cortes de ruta, quema de pastizales y, lo más recordado por la sociedad en la capital, humo en las casas. Durante todos esos meses de conflicto hubo una pulseada de poder entre el Gobierno y las entidades del campo tales como la Sociedad Rural , entre otras, para ver cómo se repartía la renta de los Agronegocios: 20.700 millones de dólares. Lo que nunca se puso en discusión fue el desplazamiento de los pequeños y medianos productores a partir de la innovación tecnológica, la cuestión del impacto ambiental y sobre la salud humana del sistema de producción agropecuario, el desplazamiento de poblaciones rurales enteras, ni la deforestación debidos al corrimiento de la frontera agropecuaria.
¿Qué papel jugó la comunidad científica respecto de estos acontecimientos? ¿O acaso ninguno tuvo nada que ver? Continuará...
i. Fue creada por Resolución Nº 124/1991 para asesorar a la Secretaría sobre los requisitos técnicos y de bioseguridad que deberán reunir los materiales genéticos obtenidos por procedimientos biotecnológicos, en forma previa a que los mismos sean incorporados por cualquier procedimiento o método y en cualquier carácter (ensayos, difusión, etc.) al biosistema. Se trata de un cuerpo integrado por representantes de distintos organismos y asociaciones del sector público y privado cuyas competencias se relacionan con la materia.
ii. Soberanía Alimentaria: los pueblos tienen un derecho soberano a definir y llevar adelante toda la producción, elaboración y comercializació n de alimentos de acuerdo a su cultura, a su propio estilo. Se piensa el alimento como un derecho, no como una mercancía. Definición de la cátedra libre Soberanía Alimentaria de la UNLP
iii. Cría de ganados en Feet-Lot.
iv. Un fideicomiso (del latín fideicommissum, a su vez de fides, "fe", y commissus, "comisión") es un contrato o convenio en virtud del cual una persona, llamada fideicomitente o también fiduciante, transmite bienes, cantidades de dinero o derechos, presentes o futuros, de su propiedad a otra persona (una persona llamada fiduciaria), para que ésta administre o invierta los bienes en beneficio propio o en beneficio de un tercero, llamado fideicomisario. Cabe señalar que, al momento de la creación del fideicomiso, ninguna de las partes es propietaria del bien objeto del fideicomiso. El fideicomiso es, por tanto, un contrato por el cual una persona destina ciertos bienes a un fin lícito determinado, encomendando la realización de ese fin a una institución fiduciaria.
v. El estudio fue financiado por el Consejo Argentino para la Información y el Desarrollo de la Biotecnología – ArgenBio. Autores: El Dr. Eduardo J. Trigo es investigador independiente miembro de FORGES y de Grupo CEO, entidades relacionadas a la investigación y el asesoramiento en el sector agropecuario y el Dr. Eugenio J. Cap es Director del Instituto de Economía y Sociología del INTA.
Colectivo desde el pie
martes, 1 de septiembre de 2009
CIENCIA-MÉXICO: Remedio biológico para suelos intoxicados
Por Emilio Godoy
MÉXICO, ago (Tierramérica ) - México empieza a luchar contra el abultado pasivo ambiental que deja la explotación petrolera aplicando métodos de limpieza biológica, que degradan alcoholes, solventes, glicerinas, gasóleo, gasolina, aceite, benceno y acetonas, para convertirlos en dióxido de carbono y agua.
Bajo el nombre de biorremediación, se trata de un proceso "en el que microbios, como bacterias u hongos, degradan químicos peligrosos a compuestos menos tóxicos o no tóxicos", gracias a que los materiales nocivos sirven de alimento a esos microorganismos, según define la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.
En 1933, la empresa de refinación de combustibles El Águila puso en funciones la planta 18 de Marzo en Azcapotzalco, en el noroccidente de la capital mexicana, estatizada en 1938 por el presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940), en el marco de la nacionalización del petróleo.
Desde 1976, la empresa procesó 105.000 barriles de petróleo diarios, y llegó a contar con 14 instalaciones de refinación, tres unidades petroquímicas, 218 tanques de almacenamiento y terminales de embarque y reparto.
El gobierno ordenó su cierre en marzo de 1991 por situarse en un área urbana. El remanente es una terminal de almacenamiento y distribución de combustibles, que es necesario eliminar.
El gobierno federal decidió que el ex complejo industrial, propiedad de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) se convierta en el Parque Ecológico del Bicentenario, de 55 hectáreas y que será inaugurado en 2010 como parte de las celebraciones de los 200 años de la independencia mexicana de España.
Pero el primer paso es eliminar los residuos heredados de la actividad petrolera, de por sí debilitados por el tiempo transcurrido desde la clausura. Una de las técnicas empleadas es la remediación biológica del terreno con distintas técnicas.
Una de ellas es la extracción de porciones de suelo contaminado, que luego es tratado con los microorganismos. Otra son las "biopilas", la aireación de segmentos de suelo para estimular la actividad biológica y, de ser necesario, el agregado de nutrientes como nitrógeno, fósforo o potasio.
También se practica la extracción de vapores tóxicos y la inyección de aire en las aguas subterráneas para absorber el benceno y arrastrarlo a pozos de extracción de vapores, para su captura y tratamiento.
"El aumento de la actividad petrolera y de gas trae consigo muchos residuos, tanto por la perforación de pozos como por derrames de los propios hidrocarburos, por lo que se ha intensificado el tratamiento de suelos a fin de remediarlos", dijo a Tierramérica el investigador Patricio Rivera, de la estatal Universidad Autónoma de Tamaulipas, en el oriental estado homónimo, donde se localiza la refinería de Madero.
Rivera trabaja en un proyecto de biorremediación de restos de perforación de pozos en la zona gasífera de la cuenca de Burgos. Se trata de eliminar mezclas de aceites y gasóleo del suelo mediante bacterias nativas. La investigación concluirá en diciembre.
Aunque estas técnicas se aplican en muchos lugares del mundo, se requiere investigación local para hallar los microorganismos nativos más aptos. Los científicos han identificado al menos 22 bacterias y 26 hongos autóctonos aptos para esa labor de limpieza.
"La biodiversidad que tenemos nos da un potencial muy grande. Aún se trabaja con una pequeña cantidad de microorganismos, por lo que falta investigar más", explicó a Tierramérica la académica Katiushka Arévalo, de la estatal Universidad Autónoma de Nuevo León, en el oriental estado del mismo nombre, donde opera la refinería de Cadereyta.
La creciente popularidad de esta práctica radica en su aplicación sencilla, su eficacia, su armonía ambiental y su bajo precio, que puede oscilar entre 80 y 150 dólares por metro cúbico, en cualquier caso más barato que otras fórmulas de descontaminación, como la incineración o el lavado de los suelos.
En México existen vastas zonas contaminadas con derivados de crudo, que se acumulan en los ecosistemas marinos y en los suelos.
Más de la mitad de la explotación petrolera del país está radicada en los sudorientales estados de Tabasco y Veracruz, donde son frecuentes los derrames de hidrocarburos.
En 2003 se creó la empresa Grupo de Proyectos y Servicios Ambientales, formada por investigadores de la estatal Universidad Autónoma Metropolitana, para ofrecer servicios de remediación, sobre todo con microorganismos, en zonas afectadas por hidrocarburos.
Hasta ahora, esa corporación ha suscrito con Pemex más de 200 contratos para limpiar terrenos contaminados.
Además, hay al menos 15 compañías que entre sus servicios ofrecen la biorremediación, una modalidad también experimentada en otros países latinoamericanos como Cuba o Argentina.
La descontaminación de la ex refinería de Azcapotzalco, que concluiría en diciembre con un costo cercano a 80 millones de dólares, está a cargo de siete instituciones universitarias de todo el país.
Los especialistas consideran que la biorremediación cobrará más realce en los próximos años.
De hecho, México albergó en febrero el XIV Simposio de la Red Latinoamericana de Ciencias Biológicas, surgida en 1975 para promocionar estas disciplinas en la región, y cuyo tema central fue la biorremediación.
"El país vive una situación grave, en algunos lugares hay derrames en manglares y cuerpos de agua. Por eso son necesarios estos métodos", dijo Rivera.
"El uso de la biorremediación se va a incrementar, es un área que cobra cada vez más importancia. Ahora hay más conocimiento y por eso le veo mucho futuro", anticipó Arévalo, quien trabaja con hongos que producen enzimas que eliminan colorantes o derivados de compuestos aromáticos.
En octubre de 2006, la Secretaría (ministerio) de Medio Ambiente y Recursos Naturales y los estatales Instituto Mexicano del Petróleo e Instituto Nacional de Ecología publicaron un manual de técnicas de análisis de suelos aplicadas a la remediación de sitios contaminados.
* Este artículo fue publicado originalmente el 22 de agosto por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica. (FIN/2009)
MÉXICO, ago (Tierramérica ) - México empieza a luchar contra el abultado pasivo ambiental que deja la explotación petrolera aplicando métodos de limpieza biológica, que degradan alcoholes, solventes, glicerinas, gasóleo, gasolina, aceite, benceno y acetonas, para convertirlos en dióxido de carbono y agua.
Bajo el nombre de biorremediación, se trata de un proceso "en el que microbios, como bacterias u hongos, degradan químicos peligrosos a compuestos menos tóxicos o no tóxicos", gracias a que los materiales nocivos sirven de alimento a esos microorganismos, según define la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.
En 1933, la empresa de refinación de combustibles El Águila puso en funciones la planta 18 de Marzo en Azcapotzalco, en el noroccidente de la capital mexicana, estatizada en 1938 por el presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940), en el marco de la nacionalización del petróleo.
Desde 1976, la empresa procesó 105.000 barriles de petróleo diarios, y llegó a contar con 14 instalaciones de refinación, tres unidades petroquímicas, 218 tanques de almacenamiento y terminales de embarque y reparto.
El gobierno ordenó su cierre en marzo de 1991 por situarse en un área urbana. El remanente es una terminal de almacenamiento y distribución de combustibles, que es necesario eliminar.
El gobierno federal decidió que el ex complejo industrial, propiedad de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) se convierta en el Parque Ecológico del Bicentenario, de 55 hectáreas y que será inaugurado en 2010 como parte de las celebraciones de los 200 años de la independencia mexicana de España.
Pero el primer paso es eliminar los residuos heredados de la actividad petrolera, de por sí debilitados por el tiempo transcurrido desde la clausura. Una de las técnicas empleadas es la remediación biológica del terreno con distintas técnicas.
Una de ellas es la extracción de porciones de suelo contaminado, que luego es tratado con los microorganismos. Otra son las "biopilas", la aireación de segmentos de suelo para estimular la actividad biológica y, de ser necesario, el agregado de nutrientes como nitrógeno, fósforo o potasio.
También se practica la extracción de vapores tóxicos y la inyección de aire en las aguas subterráneas para absorber el benceno y arrastrarlo a pozos de extracción de vapores, para su captura y tratamiento.
"El aumento de la actividad petrolera y de gas trae consigo muchos residuos, tanto por la perforación de pozos como por derrames de los propios hidrocarburos, por lo que se ha intensificado el tratamiento de suelos a fin de remediarlos", dijo a Tierramérica el investigador Patricio Rivera, de la estatal Universidad Autónoma de Tamaulipas, en el oriental estado homónimo, donde se localiza la refinería de Madero.
Rivera trabaja en un proyecto de biorremediación de restos de perforación de pozos en la zona gasífera de la cuenca de Burgos. Se trata de eliminar mezclas de aceites y gasóleo del suelo mediante bacterias nativas. La investigación concluirá en diciembre.
Aunque estas técnicas se aplican en muchos lugares del mundo, se requiere investigación local para hallar los microorganismos nativos más aptos. Los científicos han identificado al menos 22 bacterias y 26 hongos autóctonos aptos para esa labor de limpieza.
"La biodiversidad que tenemos nos da un potencial muy grande. Aún se trabaja con una pequeña cantidad de microorganismos, por lo que falta investigar más", explicó a Tierramérica la académica Katiushka Arévalo, de la estatal Universidad Autónoma de Nuevo León, en el oriental estado del mismo nombre, donde opera la refinería de Cadereyta.
La creciente popularidad de esta práctica radica en su aplicación sencilla, su eficacia, su armonía ambiental y su bajo precio, que puede oscilar entre 80 y 150 dólares por metro cúbico, en cualquier caso más barato que otras fórmulas de descontaminación, como la incineración o el lavado de los suelos.
En México existen vastas zonas contaminadas con derivados de crudo, que se acumulan en los ecosistemas marinos y en los suelos.
Más de la mitad de la explotación petrolera del país está radicada en los sudorientales estados de Tabasco y Veracruz, donde son frecuentes los derrames de hidrocarburos.
En 2003 se creó la empresa Grupo de Proyectos y Servicios Ambientales, formada por investigadores de la estatal Universidad Autónoma Metropolitana, para ofrecer servicios de remediación, sobre todo con microorganismos, en zonas afectadas por hidrocarburos.
Hasta ahora, esa corporación ha suscrito con Pemex más de 200 contratos para limpiar terrenos contaminados.
Además, hay al menos 15 compañías que entre sus servicios ofrecen la biorremediación, una modalidad también experimentada en otros países latinoamericanos como Cuba o Argentina.
La descontaminación de la ex refinería de Azcapotzalco, que concluiría en diciembre con un costo cercano a 80 millones de dólares, está a cargo de siete instituciones universitarias de todo el país.
Los especialistas consideran que la biorremediación cobrará más realce en los próximos años.
De hecho, México albergó en febrero el XIV Simposio de la Red Latinoamericana de Ciencias Biológicas, surgida en 1975 para promocionar estas disciplinas en la región, y cuyo tema central fue la biorremediación.
"El país vive una situación grave, en algunos lugares hay derrames en manglares y cuerpos de agua. Por eso son necesarios estos métodos", dijo Rivera.
"El uso de la biorremediación se va a incrementar, es un área que cobra cada vez más importancia. Ahora hay más conocimiento y por eso le veo mucho futuro", anticipó Arévalo, quien trabaja con hongos que producen enzimas que eliminan colorantes o derivados de compuestos aromáticos.
En octubre de 2006, la Secretaría (ministerio) de Medio Ambiente y Recursos Naturales y los estatales Instituto Mexicano del Petróleo e Instituto Nacional de Ecología publicaron un manual de técnicas de análisis de suelos aplicadas a la remediación de sitios contaminados.
* Este artículo fue publicado originalmente el 22 de agosto por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica. (FIN/2009)
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