domingo, 15 de febrero de 2009

El maíz y la vida en la siembra, testimonios indígenas del maíz y la autonomía en México

Por Biodiversidad

Defender el maíz es defender la vida y la cosmovisión campesina-indígena. Y viceversa. En ese camino, la gente de las ciudades tiene un papel que apenas comienza a reconocer. Este proceso de resistencia ante las agroindustrias y las instancias de planificación mundiales culmina reforzando la visión con horizonte que los pueblos estrenan apenas hace pocos años. En el campo, pero inescapablemente también en las ciudades. Mientras, pese a la violencia y la criminalización, pese a todos los ataques a los pueblos indígenas y campesinos, la esperanza y el maíz siguen vivos.

Uno de los rasgos más antiguos de los pueblos originarios es que nuestra vida es la siembra. Ser campesinos no es una actividad más. Toda nuestra visión milenaria y nuestra manera de relacionarnos con el mundo viene de ahí. Ser sembradores, desde siempre, producir nuestros propios alimentos, cuidando de la familia y la comunidad, nos hace ver el trabajo, las relaciones sociales, el espacio y el tiempo, de un modo particular. Los campesinos valoramos lo comunitario y en colectivo nos relacionamos con la tierra. La conversación con que se crió el maíz es también colectiva. En gran medida, quien siembra para comer no necesita trabajar por dinero para aquéllos que explotan su trabajo. Nuestra relación con la siembra, minuciosa y detallada, crea vida a diario y nos hace prestar atención a muchos signos. En cada una de nuestras tareas de cultivo se cumplen ciclos diminutos que dan orden, sentido, al paso largo de otros ciclos más grandes como el del sol durante el año, en un verdadero tejido de estaciones, climas, humedad. Los campesinos vemos detalles que la gente de las ciudades no mira. Ser sembradores, campesinos, es una espiritualidad completa, colectiva, comunitaria, que nos enfrenta de inmediato con los sistemas que nos quieren imponer tantas formas de relacionarnos. Esto nos da conciencia de ser diferentes, de resistir las imposiciones, nos hace ver claramente los ataques de los gobiernos y las empresas. Pensar que el maíz es sólo un “rasgo cultural” que hay que “comprender”, “tolerar”, en una época de “multiculturalidad”; proponer que la cultura o vía campesina es un aspecto del pasado al que hay que guardarle un nicho (si se pudiera en un museo, mejor) es no entender que nuestra vida sin maíz, sin siembra, no es vida. Ser sembradores no es folklore, es nuestra existencia entera.

Crianza mutua

El maíz no es una cosa, ni sólo una mercancía o un cultivo: el maíz es un tejido de relaciones. Se originó hace unos 10 mil años de la crianza mutua, de la conversación entre pueblos originarios de Mesoamérica y algunos pastos que, con el cultivo, se fueron haciendo al modo humano. Poco a poco aprendimos que el maíz es comunidad con el frijol, la calabaza, el chile y otras plantas, algunas medicinales. A esa convivencia los pueblos de México le decimos milpa y en otros lugares le dicen chacra. Esta crianza mutua entre campesinos (sobre todo las mujeres) y maíz hizo que éste dependa de la gente para cumplir su ciclo de vida y ya no se da silvestre. Es una crianza mutua que han ejercido muchos pueblos diferentes, por eso el maíz es tan variado y los pueblos florecieron tanto en la historia: su diversidad cultural y la del maíz se alimentan mutuamente.

Su versatilidad

El maíz tiene sus parientes silvestres, pastos no comestibles que se encuentran todavía en México, Guatemala y Nicaragua, y su permanencia da esperanzas de que el maíz siga vivo. El maíz de nuestros días es muy versátil: rinde mucho, es muy nutritivo y se adapta a variados ambientes: es tan noble que se esparció por toda Mesoamérica y gran parte de América del Sur y del Norte. Cuando se conoció el maíz en el Viejo Mundo, todos quedaron impactados por la facilidad con que se prepara, lo mucho que rinde a partir de unas pocas semillas, lo poco que se desperdicia pues tiene “su propia envoltura”, el tiempo que dura bien almacenado, la cantidad de nutrientes que proporciona. Puede cultivarse en muchos climas y humedades, del semi desierto a las selvas, en las tierras templadas del altiplano y las bajas tropicales. Madurar le lleva de cuatro a trece meses. Crece en planicies, en cañadas, en terrenos fértiles o pedregosos.

Dicen que hay más de 40 razas de maíz en México, y más de 250 en toda América. Hay más de 16 mil variedades. Entre los cientos de maíces tradicionales usados todos los días por los campesinos e indígenas de México existen blancos, rojos, amarillos, azules, negros, pintos, con mazorcas pequeñitas o que miden más de treinta centímetros, con granos dientones o finitos, con caña gruesa o delgada, más duros o más blandos.

Las hojas y raíces se usan como medicina (los cabellos del maíz tierno se usan como diurético y para disolver cálculos renales; combinado con otras plantas cura males hepáticos y biliares; los pistilos de la flor se utilizan como tranquilizantes). Bebidas de maíz se usan como sustituto para niños que no toleran la leche, la masa se usa para cubrir heridas; las mazorcas tostadas para madurar abscesos.
Hoy muchos pueblos de los países europeos, africanos y asiáticos dependen de él para sobrevivir. Es uno de los cuatro cereales que aportan más del 50 por ciento de toda la nutrición de la humanidad. En 18 países (12 de América Latina y 6 de África), es el principal alimento. Las variedades tradicionales, en especial de México, son la reserva más importante para criar maíz en todo el mundo.

El cuidado del mundo

La vía campesina en el mundo sigue siendo pujante todavía y hoy gran parte de la población mundial es campesina y somos nosotros, justamente esos vilipendiados cuidadores del mundo, quienes alimentamos al resto de la humanidad.

Si sucumbiéramos las comunidades indígenas que hemos cuidado del maíz escuchando su voz milenaria, el futuro de la humanidad estaría amenazado.

Hay colectivos que no le pedimos permiso a nadie para ser, por el solo hecho de tener un cultivo del cual nos alimentamos como fruto de labores comunitarias, sin depender del exterior casi para nada. Esto nos permite cuidar nuestra comunidad, nuestro territorio, el bosque, el agua, los seres vivos materiales y espirituales, la biodiversidad y nuestros saberes tradicionales y contemporáneos que son toda una manera de asumir la vida. El impulso vital que existe entre la milpa (que es también una comunidad) y la comunidad humana, tiene un corazón político y social inagotable, por eso, después de 10 mil años en que nuestras semillas siguen vivas, hoy sembrar maíz con nuestras propias semillas es un asunto político.

La guerra contra los campesinos.

Despojados de vastas extensiones de nuestro territorio ancestral los pueblos indígenas seguimos sembrando maíz en las laderas y en las terrazas, a veces en condiciones muy difíciles. El maíz lo ha resistido todo.

Las grandes empresas y los gobiernos decidieron que quienes sembramos maíz nativo —con tantos saberes que le dan vida— debíamos irnos del campo pues sólo producíamos para la comunidad sin entrar al mercado. Quieren que la gente que sembramos nos vayamos a la ciudad a las fábricas o a las grandes empresas agrícolas a trabajar semi esclavizados, y así poder quedarse con nuestro territorio y con todas las riquezas que ahí se encuentran.

Desde los años cincuenta, los gobiernos y las empresas, cómplices, engancharon a los campesinos a comprar semillas llamadas híbridas, que al principio rendían más pero después sólo con mucho fertilizantes y plaguicidas industriales apenas muy poco. Los suelos se erosionaron y se hicieron dependientes de esas drogas, que muchos compran año con año para que los terrenos rindan.

Hoy, los campesinos que tienen menos posibilidad de sobrevivir son quienes cambiaron sus semillas por las híbridas y se metieron a pagar año tras año por bultos de esos agrotóxicos, desgastando sus suelos. Comenzó a ser muy difícil vivir del maíz y la gente vació muchas comunidades y perdió su ser más antiguo: ser sembradores. Con las tecnologías de la Revolución Verde se despreció la enorme sabiduría que sustenta los maíces nativos, se impusieron formas de cultivo y consumo muy emparejadas, se destruyeron muchos modos que las comunidades tenían para mantener, mejorar y compartir las semillas.

La privatización de la tierra abrió de nuevo la especulación agraria, las invasiones y expropiaciones, y dio entrada a los megaproyectos que hoy amenazan a cualquier comunidad rural cuyo sustento sea la agricultura. Se extremó así la creciente marginación social en el campo. Se provocó la expulsión de mano de obra a las ciudades o a los campos de jornaleros, el vaciamiento de los territorios, fomentado también por la escuela oficial, que les inculca a niños y jóvenes que estudiar sirve para recibir un salario, dejar de ser campesinos e irse. Estas ideas arruinan de tajo la relación con la tierra y el orgullo de producir la propia comida.
La contaminación transgénica es la señal más alarmante porque es intencional. Los transgénicos desfiguran el maíz, agotan la variedad cuidada por siglos, su riqueza y significado. Promueven la dependencia total de las industrias, le quitan a la agricultura todo su sentido vital. Pero muchos mantenemos nuestro antiguo oficio y estamos en resistencia. Tal vez la clave es el cuidado detallado que campesinas y campesinos pusimos en el asunto, mediante un tramado de saberes que hoy día parecen misteriosos.

1. Sólo quienes están directamente involucrados en la siembra pueden hacer algo. La solución al problema de contaminación del maíz transgénico sólo puede ser resuelta en el largo plazo, y somos los pueblos campesinos e indígenas quienes podemos lograrlo, comunitariamente. Hay que impulsar una prevención y curación naturales, propias de la relación milenaria entre el maíz y los humanos, y para los casos de maíces deformes o semillas que les parezcan extrañas a las comunidades, se puede hacer un diagnóstico de laboratorio.

Repensar colectivamente que la cultura es fuerza política, económica, social y ecológica, y se sustenta en nuestro ser campesinos sembrando lo propio junto con la comunidad, cuyo corazón es la asamblea.

2. Recuperar la confianza en la semilla que sembramos. Detectar los maíces dañinos con la sabiduría de los viejos, abandonar los híbridos (y cualquier otra semilla ajena) regresando a los canales de confianza de intercambio y cuidado de las semillas. Como es un momento crítico, no basta hacer lo que siempre se ha hecho. Hay que reflexionarlo y aguzar la atención sobre nuestro maíz, física, espiritualmente, sobre lo que ocurre en su entorno, para identificar los transgénicos y aislarlos (despuntar la espiga de una planta poco confiable es una de las tantas precauciones). Tenemos que saber qué semilla estamos sembrando, ir depurando cada ciclo nuestra semilla, así iremos desechando el maíz contaminado.

3. El reto es recordar. Entender qué hacían los viejos para conservar la vida. Fomentar la defensa, el reconocimiento e intercambio de nuestras técnicas tradicionales de cultivo (agronómicas, ecológicas, medicinales y otras) incluidos los nuevos conocimientos del cultivo “orgánico”, la agroecología, la permacultura y otras técnicas confiables. Juntar técnicas tradicionales y métodos alternativos de agricultura nos da una herramienta poderosa si además reforzamos la diversidad en las parcelas y el cultivo de traspatio.

4. Para defender al maíz hay que seguir cultivándolo. La mayor amenaza al maíz nativo es que ya se cultiva poco. Hay que diversificar las variedades, sembrar todas las posibles en cada ciclo, pues eso da garantías contra las variaciones de clima, calor y humedad. Es importante sembrar maíz precoz y tardón. Si diversificamos variedades, también hay que diversificar siembras y hacer un manejo de las edades del polen, con eso disminuimos la posibilidad de que semillas no confiables se metan a nuestros terrenos.

5. Es central mantener nuestra identidad como pueblos. La defensa del maíz pasa por recuperar y fortalecer nuestras ceremonias sagradas, el costumbre, nuestras tradiciones y rituales de cuidado y permiso como siempre. Hoy día existe toda esa riqueza porque cada pueblo supo mantener su tradición, porque hubo respeto a la historia y la voluntad de cada comunidad y familia, un respeto a lo sagrado. Si queremos mantener toda esta riqueza tenemos que respetar lo que ha sido nuestro y sagrado durante toda la historia.

6. Hay que mantener la semilla y la tierra. Alguien que pierde la semilla tiene muchas más posibilidades de tener que migrar que alguien que todavía la tiene. Mantener la semilla significa tener buena semilla para uno mismo, para la comunidad, para la tierra a la que uno tiene acceso. Una semilla que responda a las necesidades y gustos de cada pueblo. Si se uniforman los gustos o se tratan de emparejar las necesidades, se pierde la calidad de las semillas: su diversidad.

Hoy existe un ataque contra la biodiversidad. El pueblo que no tiene diversidad se hace dependiente. Se están cambiando las leyes para obligar a los campesinos e indígenas a hacerse dependientes. Para conservar la diversidad tenemos que preguntarnos cómo conservar la vida, qué es lo que la ley permite y qué es lo que necesitamos, con permiso o sin permiso de la ley. Hay que negarnos a las leyes que criminalizan nuestro ahorro y nuestro intercambio milenario de semillas de confianza.

7. Recuperar los saberes colectivos. El maíz jamás puede quedar en manos de un grupo, no importa cuán escogido o comprometido esté. Es imposible que haya una persona, empresa o instituto del Estado que sea capaz de crear semillas que sean buenas para todos.

La diversidad y la calidad de la semilla vienen de que haya miles y miles de campesinos produciéndola. No sólo intercambiamos semillas sino que intercambiamos saberes. Las semillas pueden ser distintas porque todos sabemos cosas distintas. Para que haya semillas diversas tienen que haber saberes diversos. Pero sabemos por pedacitos, y sólo entre muchos se hace un saber grande. La riqueza de variedades no acaba nunca. Cada persona, familia o comunidad por la que pasa una variedad le agrega o cambia algo. No hay que olvidar jamás que todos sabemos. Cuando aceptamos que alguien nos trate como ignorantes, que no sabemos, que no tenemos ideas, estamos aceptando que se pierdan saberes sobre las semillas.

8. Recuperar los suelos. No sólo a nivel de parcela, sino en microregiones o regiones más amplias. Hay que abandonar los agroquímicos y volver a muchos de los saberes antiguos para fertilizar, y a los sistemas que controlaban las plagas sin pesticidas o herbicidas.

Para los pueblos del maíz en México la Revolución Verde fue cuando se hicieron adictos los cultivos y la tierra a una droga que cada vez se necesita más y más y sirve menos y menos. No sólo nos enfrentamos a la contaminación transgénica, sino a la contaminación de los químicos, a las supermalezas y la resistencia de las plagas que tienen roto el equilibrio dentro de las milpas. La tierra está intoxicada, pero también el agua y los peces se han perdido y se han envenenado. En la milpa también hay que dejar alimento para que coman los animalitos que se pueden volver plaga. Ellos también comen y quieren sobrevivir, una comunidad-milpa incluye también lo que no se come o aparentemente estorba o no es útil en principio. Es muy importante convivir con la diversidad de los animalitos.

También hay que frenar la erosión de los suelos. Cosechar el agua y afianzar la tierra para evitar hundimientos y deslaves. No podemos pensar sólo en la parcela, tiene que ser comunitario, regional. Territorial. Alimentar la tierra, plantar cortinas de árboles, hacer retenes de piedras en las faldas de los cerros para juntar la tierra que baja con las lluvias, sólo podemos hacerlo comunitariamente.

9. Cultivos soberanos. En vez de hablar de autoconsumo, hablemos de cultivos soberanos. Es indispensable intentar salirnos, lo más posible, de la economía del dinero. Producir para vender y comprar para comer nos hacen perder la soberanía alimentaria y laboral de los pueblos del maíz. Un pueblo que compra semilla y que compra comida es un pueblo que no se puede mandar a sí mismo.

Tenemos que estar orgullosos de sembrar maíz para que coma la familia, la comunidad, fortaleciendo los saberes de los mayores y las nuevas técnicas integrales que concuerdan con esos saberes y los complementan.

Como no existen ni subsidios ni fomento ni precios de garantía que apuntalen la economía campesina, es vital juntar subsidios autónomos y precios de garantía propios (regionales), tal vez haciendo un llamado a los migrantes y sus organizaciones. Atrevernos a dejar de gastar en productos industrializados que no son indispensables. Pensar cómo regresar a mercados más chiquitos, a maneras de trueque, a intercambios locales, para que encontremos un modo de vida manejable, con respeto por el todo. Por eso es importante que todo lo que produzcan las comunidades se consuma, para que la comunidad entienda que podemos producir nuestro propio sustento.

10. La contaminación transgénica es intencional. A propósito. Y el gobierno pretende que como ya se contaminó, es el momento de permitir la siembra de transgénicos. O puede proponer el exterminio de variedades nativas “contaminadas”, en un discurso de erradicar la contaminación del maíz. Pero no hay que confiar en el gobierno. No podemos permitir que ajenos a la comunidad (laboratorios, fuerzas armadas, empresas, programas del gobierno) lleguen a nuestras comunidades diciendo que van a ayudarnos.

11. Impedir la entrada de semillas de las que no sabemos su historia. Cerrar nuestras fronteras regionales y nacionales a las semillas de fuera, sean híbridas o forrajeras de las industrias, o las de las tiendas gubernamentales. Dejemos de comprarlas y busquemos el intercambio y la comercialización propia, en donde se pueda. Promovamos y realicemos un sabotaje a los paquetes de ayuda alimentaria de los que desconocemos su origen o las intenciones de quienes nos los quieren otorgar. Exijamos que se suspendan las importaciones agrícolas.

12. Rechacemos las leyes injustas de bioseguridad, acceso genético y propiedad industrial, y exijamos que se mantenga la moratoria a la siembra de maíz transgénico estableciendo alianzas para fortalecerla. Rechacemos también los programas de certificación e individualización de tierras. Son una estrategia para exterminar al maíz y a sus pueblos. por eso debemos defender nuestro territorio y el carácter comunitario, colectivo, inembargable, inalienable de nuestras tierras.

13. Es prioridad reforzar la autonomía, la organización comunitaria. La lucha por la defensa del maíz va con la lucha por el territorio y el autogobierno. Cuando la asamblea es la máxima autoridad, podemos impulsar tácticas agropecuarias y ambientales propias. En nuestros estatutos comunales y reglamentos ejidales puede prohibirse la siembra de transgénicos, y establecer una moratoria de facto decretada por los pueblos indios y campesinos en torno al consumo, la siembra y el trasiego de maíz transgénico. Es indispensable buscar la integridad del territorio indígena mediante el equilibrio que lo ha mantenido como territorio.

El maíz y la autonomía

Defender nuestro maíz (el ámbito sagrado donde se le venera, los saberes ancestrales que lo hicieron posible y el margen de autonomía que otorga sembrarlo para el consumo propio), nos permite fortalecer la lucha por nuestros derechos colectivos, nuestro gobierno comunitario y nuestra historia mientras defendemos el agua, el bosque, el territorio y nuestros propios proyectos de bienestar cuidadoso y autogestionario.

Sólo con maíz propio, nativo (no su desfigurada versión transgénica), sembrado para que coma la comunidad dependiendo lo menos posible, se pueden vivir los ámbitos del nosotros: el trabajo colectivo, la justicia propia, el autogobierno, la asamblea, en una vida a contrapelo de los sistemas planetarios.
Una de las finalidades de los transgénicos es hacer que todos los campesinos tengan que comprar semillas todos los años, y para asegurar eso las empresas están inventando una variedad que sólo se cosecha una vez y sus semillas son estériles, conocida como Terminator. Si Terminator contaminara a cualquier otra variedad, la volvería estéril, y significaría la dependencia total hacia las compañías diseñadoras y productoras de semillas, que están patentando más y más variedades.
Se hace urgente entonces que iniciemos un proceso de reflexión que nos dé horizonte de cómo nos atacan los planificadores y los poderes mundiales, las agroindustrias y los gobiernos.

Desde la milpa se ve el mundo entero. Hay que reivindicar lo que significamos los campesinos en un mundo “globalizado” que quiere convertir en industria incluso la agricultura. El maíz y otros cultivos soberanos son el corazón de la resistencia comunitaria contra el capitalismo y sus megaproyectos. Mantener nuestra amorosa relación con el maíz nos permite el resquicio suficiente como para no pedirle permiso a nadie para ser, impulsando una resistencia real, política, social, económica, de saberes, dignidad y justicia. Nos permite un autogobierno con sistema de cargos como servicio, eso que los zapatistas llaman “mandar obedeciendo”. Permite el resquicio necesario para reconstruir nuestro camino propio. Nos hace entender el tejido de relaciones que posibilitan la existencia de este alimento-oficio-relación que es sagrado.

El pueblo wixárika de la sierra de Jalisco en México, lo pone de esta manera:

– Está bien: defender el maíz...
– Para defenderlo tenemos que curar los suelos...
– Entonces hay que dejar de usar los agroquímicos que lo han desgastado. Volvamos a las siembras a la manera antigua.
– Pero entonces debemos buscar que no haya tampoco deslaves ni erosión...
– Para eso hay que reequilibrar el agua...
– Para eso hay que cuidar los bosques, pa’ que detengan la erosión, traigan las lluvias, refresquen con aire bueno la región...
– Pero para eso hay que defender nuestro territorio y emprender acciones en pos de nuestros derechos agrarios y de pueblo...
– Entonces tenemos que tener una organización comunal real, donde quienes sean representantes, de veras obedezcan el mandato de la comunidad.
– O sea reforzar el papel de las asambleas comunitarias, ya no sólo comunales, acercando a las autoridades tradicionales y las agrarias —pues los gobiernos intentaron siempre separarlas.
– Entonces tenemos que tener maíz, para que quienes asuman un cargo no se vean en la necesidad de trabajar, pero que sí sigan anclados a la tierra, como campesinos en iguales circunstancias que el resto de los comuneros.
Entonces existe una especie de círculo mágico: una propuesta de integralidad donde nada puede estar desvinculado. Se trata de la reconstitución integral de las comunidades, de la organización comunitaria. Es el cultivo del maíz como corazón de una resistencia y de la posibilidad de una autonomía, ejerciendo plenamente su territorio en todos los planos: desde el más geográfico hasta el sagrado, en la riqueza de las relaciones humanas y con todo, porque todo está vivo.

Conclusiones

Defender el maíz es defender la vida y la cosmovisión campesina-indígena. Y viceversa. En ese camino, la gente de las ciudades tiene un papel que apenas comienza a reconocer. Este proceso de resistencia ante las agroindustrias y las instancias de planificación mundiales y sus administradores encarnados en los gobiernos, culmina reforzando la visión con horizonte que los pueblos estrenan apenas hace pocos años. El horizonte parece negro, pues el maíz y otros muchos cultivos estratégicos están en riesgo, y como tal la viabilidad del ámbito rural, pero también el de las ciudades. Si la gente de las grandes urbes empata con los campesinos sus reflexiones y su crítica aguda, comenzará a entender la importancia de sembrar sus propios alimentos. En el campo, pero inescapablemente también en las ciudades, aunque ahora no todos lo reconozcan como urgente. Mientras, pese a la violencia y la criminalización, pese a todos los ataques a los pueblos indígenas y campesinos, la esperanza y el maíz siguen vivos. www.ecoportal.net

Biodiversidad, revista de Grain.

sábado, 14 de febrero de 2009

PETRÓLEO: ¿Fin de la relación Caracas-Washington?

Por Estrella Gutiérrez

CARACAS, feb (IPS) - La historia del petróleo de Venezuela está atada a la principal potencia consumidora del planeta, Estados Unidos, pero si el nuevo plan de energía y ambiente del presidente Barack Obama logra sus metas, en una década Caracas dejaría de contar con ese mercado para su crudo y derivados.

El plan "Nueva Energía para Estados Unidos", lanzado el 26 de enero en Washington, incluye como uno de sus cuatro grandes focos el de "eliminar en 10 años nuestras actuales importaciones de Oriente Medio y Venezuela".

Obama dijo al firmar los decretos que comprometen el cumplimiento del plan que una de sus metas es lograr la independencia del petróleo "proveniente de regímenes hostiles", mediante un ahorro en el consumo de al menos 14 millones de barriles diarios a partir de 2011.

El presidente venezolano Hugo Chávez, en su primera reacción al plan, dijo el 2 de febrero que "a mí me parece que al presidente Obama le pudieran estar metiendo gato por liebre en lo que respecta al tema energético", para insistir en que Washington seguirá dependiente del petróleo importado.

Chávez, que analizó el plan en términos globales y sin referencias al caso venezolano, alabó la decisión de la nueva administración de Estados Unidos de promover el uso de energías limpias y se ofreció para colaborar en el impulso de la energía solar, eólica o de las corrientes marinas.

"Todo eso me parece maravilloso, pero difícilmente en el corto plazo Estados Unidos va a desprenderse del petróleo, que necesita como el aire, como el oxígeno", aseguró Chávez, para quien "el incremento en el consumo de petróleo es inevitable" en el ámbito global en los próximos años.

Expertos en geoestrategia de la energía y en las relaciones petroleras de Estados Unidos y Venezuela consideran, en cambio, que el plan de Obama representa un cambio radical en el vínculo histórico entre las potencias importadora y exportadora de crudo en el continente americano.

"Venezuela es el único exportador de petróleo nombrado directamente en el plan y no se anda con medias tintas, dice que va a eliminarlo como proveedor en 10 años", dijo a IPS José Suárez Núñez, editor de la publicación PetroFinanzas.

El profesor universitario Víctor Poleo, quien fue viceministro de Energía de Chávez al comienzo de su gobierno y es ahora crítico de su conducción petrolera, consideró que el plan de Obama tendrá tal impacto para el país que Venezuela puede haber vivido en esta década "la última oleada rentista petrolera".

La conjunción de la primera gran crisis global del siglo XXI, el papel de los combustibles fósiles en el cambio climático y la renovación del liderazgo en la primera potencia del planeta auguran, para Poleo, una nueva época en el consumo de energía, en la que el petróleo perderá su primacía a favor de fuentes limpias, alejando a la humanidad de un desarrollo suicida.

Elie Habalián, también profesor universitario, miembro inicial del equipo de Chávez en el ámbito de la energía y ahora crítico de su estrategia en este campo, comentó a IPS que los responsables del sector en Venezuela "no entienden la dimensión y alcance de los cambios que confluyen en el petróleo y la nueva dinámica tecnológica-energética-ecológica que ahora tiene en Obama un líder".

Venezuela, un país cuyos pueblos originarios ya usaban el petróleo antes de la llegada de Cristóbal Colón a América, se convirtió en productor de crudo nada más comenzar el siglo XX y desde entonces el desarrollo del producto del que depende su economía ha estado ligado a Estados Unidos.

No sólo fueron estadounidenses las transnacionales que más participaron en el desarrollo petrolero hasta la nacionalización de la industria en 1976, sino que la propia geografía impuso que lo más rentable fuese privilegiar la relación comercial con el cercano y mayor importador petrolero del mundo.

Venezuela se convirtió para Washington, antes y después de la nacionalización, en su abastecedor más confiable. Caracas cofundó en 1960 la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para defender los intereses de los productores de un recurso estratégico y no renovable, pero no participó nunca en los embargos petroleros del grupo por razones políticas.

Pero Chávez sí pasó a utilizar en forma creciente el petróleo como arma política en las relaciones internacionales y en particular con Estados Unidos, desde que llegó al poder en 1999 y comenzó a promover "el socialismo del siglo XXI", que tiene la soberanía petrolera y el apoyo a la independencia de los pueblos del Sur del "imperio estadounidense" como uno de sus fundamentos.

Desde 2005, Chávez incluyó la amenaza de un bloqueo en el suministro de crudo en la guerra verbal contra el presidente estadounidense George W. Bush (2001-2009), al que ha acusado de imponer una política de agresión mundial y regional y de participar en varias conspiraciones para intentar derrocarlo.

En septiembre de 2008, el presidente venezolano expulsó al embajador de Estados Unidos, en solidaridad con una medida similar del gobierno de Bolivia, uno de los principales socios de la "revolución bolivariana".

Desde entonces, las relaciones bilaterales se mantienen a nivel de encargado de negocios, si bien Chávez declaró el 6 de febrero que confía en un cambio de relación ahora que a Washington llegó "el aire fresco" de Obama. "Daremos respeto a quien nos respete y estamos dispuestos al diálogo", indicó.

Suárez Núñez aseguró que el Departamento de Energía de Estados Unidos contactó de inmediato a los 200 compradores de crudo venezolano y "todos le garantizaron que disponían de suministro para sustituir este crudo" en caso de que la amenaza de Caracas llegase a hacerse realidad.

En los hechos, la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) sigue destinando en torno a 1,2 millones de barriles diarios a Estados Unidos, que representan más de 50 por ciento de sus exportaciones.

En los años 90, Venezuela fue el segundo proveedor del país norteamericano, pero ahora ha bajado al quinto lugar y sus ventas sólo representan 12 por ciento de las importaciones estadounidenses de crudo.

Al mismo tiempo, PDVSA ha impulsado una diversificación de sus mercados petroleros, al cobijo de la larga bonanza de precios, que elevó la cesta de exportación venezolana de los nueve dólares, cuando Chávez llegó a la Presidencia, hasta 150 dólares en 2008, antes de comenzar su desplome actual.

El problema, detalló Suárez Núñez, es que entre los nuevos clientes sólo China tiene un potencial importante, ya que otros destinos tienen un ingrediente político, con acuerdos que incluyen el pago en especie o en plazos de hasta 15 años. "El único que paga bien y a 30 días es Estados Unidos", remarcó.

Ahora que la crisis financiera mundial hundió los precios del crudo y la cesta venezolana se sitúa en torno a los 37 dólares por barril --cuando en el presupuesto el valor para 2009 se fijó en 60 dólares-- la diversificación de destinos enfrenta problemas como el costo del transporte, el excedente de oferta y la necesidad de patrones de refinación especiales para manejar el crudo.

"Colocar un barril en Estados Unidos cuesta 1,5 dólares y en China 10 dólares, además de que Venezuela refina 600.000 barriles diarios en refinerías norteamericanas que adaptaron sus patrones al crudo pesado", de difícil conversión, y que significan 75 por ciento de la producción local, dijo el especialista como ejemplo de las dificultades.

La producción venezolana se conforma en 75 por ciento de crudos pesados "y no hay suficientes refinerías de conversión profunda para procesarlos fuera de Estados Unidos", añadió.

El plan de Obama, sintetizó Suárez Núñez, declara a Venezuela como país al que hay que borrar de la lista de proveedores en el peor momento posible, porque el escenario mundial es "igualmente hostil y PDVSA tiene que enfrentar al mismo tiempo deudas con sus proveedores nacionales y extranjeros, declinante producción e ingresos insuficientes para cubrir el presupuesto".

"En los hechos, el plan de Obama podría acelerar el ingreso de Venezuela en el post-rentismo petrolero y obligarnos a confrontar nuestra realidad colectiva", reflexionó Poleo para IPS, al considerar que el nuevo liderazgo de Washington "encauza e impulsa el cambio estructural de la matriz energética del motor de gasolina, dominante en buena parte del siglo XX".

"Venezuela puede, naturalmente, buscar otros clientes para su petróleo, pero eso la obliga a un rediseño que requiere tiempo", puntualizó Habalián. Además, el rédito que obtenga en otros mercados va a ser siempre menor, recalcó como un elemento clave de que el país va a entrar en una era de baja renta del producto que representa 90 por ciento de sus exportaciones.

"Llevar un barril a China o India, los colosos emergentes en el consumo de energía, tiene costos de flete de 10 dólares, que pueden absorberse cuando su precio está a 90 dólares, pero no cuando su valor alcanza los 30 dólares", explicó.

"Estados Unidos tranquilamente puede reducir o eliminar las ventas venezolanas, pero Venezuela, en el corto y mediano plazo, sí tendrá muchos problemas si pierde a su gran cliente histórico", concluyó. (FIN/2009)

viernes, 13 de febrero de 2009

COLOMBIA-UE: Poco comercio detrás de apurada negociación del TLC

Por Constanza Vieira

BOGOTÁ, 11 feb (IPS) - Mientras avanza la primera ronda de negociación de tratados de libre comercio (TLC) entre la Unión Europea y Colombia y Perú, destacados analistas colombianos advierten en el proceso un interés más político que comercial, destinado a "lavar la imagen" del cuestionado gobierno de Álvaro Uribe.

Con la consigna de alcanzar sendos TLC en el plazo más breve posible, 25 negociadores de la Unión Europea (UE) se reúnen entre el lunes y este viernes de forma separada con delegados de Colombia y Perú, luego de que en 2008 fracasó la iniciativa europea de un acuerdo de asociación bloque a bloque con la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

La negociación es confidencial, siguiendo el modelo estadounidense. Sólo el viernes 6los delegados peruanos y colombianos conocieron la propuesta de la UE en medicamentos.

Colombia espera que el acuerdo esté listo antes de septiembre, luego de tres o cuatro rondas. Su ministro de Comercio, Industria y Turismo, Luis Guillermo Plata, lo describe como "multipartito, ambicioso, exhaustivo y compatible con las disciplinas de la Organización Mundial del Comercio".

Las 14 mesas de negociación no abarcan la delicada cuestión migratoria, aunque sí compras públicas, servicios, acceso a mercados, agro, propiedad intelectual, inversión, obstáculos técnicos al comercio, solución de diferencias y normas técnicas, entre otras.

Las exportaciones de Colombia a la UE equivalieron a 11,82 por ciento del total de las ventas de este país entre enero y septiembre del año pasado y sumaron 3.830 millones de dólares, según el Ministerio de Comercio. Son, en su mayoría, productos primarios como café, carbón, ferroníquel y banano.

Mientras, Colombia importa del área europea fundamentalmente maquinaria y equipos e industria básica y liviana.

Además, empresas europeas controlan en Colombia el comercio mayorista, el sistema financiero y los servicios públicos domiciliarios, y tienen fuerte influencia en el sector farmacéutico.

Como bloque, la UE está buscando más acceso al mercado de servicios latinoamericano, renglón en el que ya ocupa un lugar incluso más importante que Estados Unidos, según la no gubernamental Red Colombiana de Acción Frente al Libre Comercio (Recalca).

Con estos TLC, la UE busca ante todo asegurar la propiedad intelectual europea, al tiempo que sus países miembros están promoviendo acuerdos bilaterales de seguridad inversionista en la región.

Para expertos reunidos el martes en Bogotá, este proceso entraña el fin de la CAN, el segundo bloque de integración más antiguo del continente americano que hasta 2005 estaba compuesto por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

Este país se retiró de la CAN ante el efecto que podían ejercer sobre su producción nacional los TLC que Colombia y Perú pactaron en forma separada con Estados Unidos.

La ratificación del TLC entre Colombia y Estados Unidos está congelada en el Congreso legislativo estadounidense por cuestionamientos a la política de derechos humanos de Bogotá, interpuestos por el bloque del Partido Demócrata, en respuesta a una intensa movilización social en Colombia.

El acuerdo de Perú y Estados Unidos se inauguró el 1 de febrero, cuando ingresó a ese país andino un contenedor repleto de manzanas del occidental estado estadounidense de California.

Ahora, Bolivia se marginó de la negociación con la UE y Ecuador no define aún su participación. Ambos países han tenido un estatus preferencial en la CAN, debido a la relativa debilidad de sus economías.

En el proceso, los países de la CAN optaron por debilitar el marco legal comunitario. Renunciaron a adoptar un arancel externo común, mientras flexibilizan progresivamente la legislación andina en materia de propiedad intelectual, política agropecuaria, inversiones y mecanismos de solución de diferencias, para permitir el libre comercio.

Por el camino, no sólo cambió la CAN. También cambió Europa.

A finales de 2005, la UE sostenía que el acuerdo sólo sería bloque a bloque y estaría sujeto a la plena vigencia de los derechos humanos en los países andinos, y enfatizaba su interés en el fortalecimiento institucional de la CAN, para tener un socio más fuerte.

Incluso apostaba a la Unión Suramericana de Naciones (Unasur) y discutía sobre la necesidad de aplicar principios de asimetría o tratamiento preferencial, que en su propio proceso de integración le permitió catapultar las economías de países como Irlanda, España y Portugal.

Pero desde entonces se impusieron en el bloque de los 27 países europeos otros intereses que están imprimiendo celeridad a la actual negociación.

La renuncia europea a esos principios muestra que ésta es "una negociación con transformistas", según el ex negociador comercial colombiano y ex decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, Germán Umaña.

Mientras, Perú y Colombia se están alejando de una integración sudamericana, estimó Umaña en el foro "Tratados de libre comercio con la Unión Europea: Lo que no se ha dicho".

El foro, citado el martes en Bogotá por asociaciones campesinas e indígenas, centrales sindicales y plataformas que agrupan a miles de organizaciones de la sociedad civil de Colombia y a decenas de Europa, marcó el inicio de una campaña contra el TLC con la UE, que aspira a ser tan rápida como la negociación misma.

Luis Jorge Garay, doctor en economía del estadounidense Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) y ex negociador de la deuda externa colombiana entre 1984 y 1991, apuntó en el foro que los mercados de Colombia y Perú no tienen ningún interés económico para la UE.

Pero los TLC con ambos países sientan un precedente geoestratégico y de economía política para la expansión de la UE, asegurando para sí la propiedad intelectual y regulando asuntos ambientales y laborales, aseveró Garay.

A su vez, los dos gobiernos andinos "están dispuestos a aceptar costos inaceptables para nuestras sociedades", indicó, si bien por la estructura productiva de Perú, el costo comercial y económico de su estrategia de acuerdos comerciales bilaterales "no es mayor" para ese país.

Mientras, para el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, este tratado "no tiene una significación prioritariamente económica sino política", pues su aprobación "en medio de la crisis humanitaria" generada por una guerra interna de casi medio siglo legitimaría ante la UE la cuestión de las persistentes violaciones a los derechos humanos, subrayó Garay.

En su opinión, compartida por otros panelistas, "si el gobierno (colombiano) logra negociar rápido con la UE, genera un precedente con Estados Unidos que haría que sectores del Congreso estadounidense vean con mejores ojos el TLC" pactado con la administración de George W. Bush (2001-2009).

Cuestionado en escenarios internacionales por su cercanía con grupos paramilitares de ultraderecha y por graves violaciones a los derechos humanos cometidas en el conflicto interno, Uribe ha tenido poco margen de negociación, señala el colectivo Recalca, también presente en el foro.

Así, la estrategia del mandatario ha sido "comprar apoyo internacional con concesiones comerciales", según Recalca.

Con una opinión pública europea más sensible a cuestiones de derechos humanos, Uribe querrá "aceptar en forma rápida todas las imposiciones", y "bajo ninguna circunstancia podría, por ejemplo, levantarse de la mesa si las pretensiones europeas son inaceptables", opina Recalca.

Para Garay, "esto es básico para entender la lógica política de algunas cosas que ocurran en Colombia durante los seis meses en que va a ser negociado el tratado". (FIN/2009)

jueves, 12 de febrero de 2009

Redes del Norte exigen renegociación del TLCAN

Al cumplirse 15 años de vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, suscrito por Estados Unidos con México y Canadá, las cuatro principales redes de organizaciones que abordan los impactos del libre comercio en los tres países han exigido a los gobiernos la renegociación de este TLC, argumentando los graves impactos que ha tenido para la clase trabajadora de los tres países.

El comunicado firmado por la Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio, REMALC, la Alianza por un Comercio Responsable, ART, la Red Quebequense sobre Integración Continental, RQIC, Fronteras Comunes de Canadá, además del Instituto Polaris, señala que los contenidos más nocivos para las economías son los que corresponden a los capítulos 11 y 6 del Tratado, que hacen referencia a los temas de Inversiones y la Cláusula de Proporcionalidad, respectivamente.


Declaración en Español

15 años de daños bastan: el TLCAN debe ser renegociado

El 1º de enero de 2009 marca el 15º aniversario de la aplicación del Tratado de Libre Comercio (TLC), que integra las economías de Canadá y México con la de los Estados Unidos. Para las redes de la sociedad civil en los tres países signatarios, este aniversario no es motivo de celebración.

En una declaración conjunta titulada "El TLCAN debe ser renegociado" (disponible en www.rmalc.org.mx), hemos propuesto que la renegociación del TLCAN debe centrarse en 10 ámbitos cruciales: la agricultura, la energía, la inversión extranjera, los servicios financieros, el papel del Estado y los servicios públicos, el empleo y los derechos laborales, la migración, el medio ambiente, los derechos de propiedad intelectual , y los mecanismos de solución de controversias.

El Presidente electo de EE.UU. Barack Obama, ha dicho que "el TLCAN y su potencial se sobrevendió al pueblo norteamericano". Nos gustaría añadir que el TLCAN también fue sobrevendido a los canadienses y a los mexicanos. Pensamos que el TLC es un acuerdo fallido que los gobiernos impusieron bajo la presión de las grandes corporaciones transnacionales, y que su renegociación debe garantizar que cualquier futuro acuerdo beneficie a los trabajadores y trabajadoras de los tres países.

Al llamar a una renegociación del TLCAN, nuestras organizaciones optan por un nuevo modelo de comercio en el que los gobiernos de los tres países gobiernen para el pueblo, en lugar de obedecer la última palabra de las grandes empresas. Los elementos más lesivos del TLCAN deben ser eliminados -en particular, las disposiciones sobre el Estado y los inversionistas que se integran en el capítulo 11, y la cláusula de proporcionalidad del Capítulo 6 que en la actualidad fuerza a Canadá a enviar dos terceras partes de su petróleo hacia Estados Unidos-.

Las todopoderosas empresas

Bajo el actual marco del TLCAN, sólo los directivos de las grandes empresas tienen un acceso privilegiado a los principales funcionarios del gobierno, mientras todos los demás sectores de la sociedad, incluidos los miembros electos del Parlamento y el Congreso, están excluidos.

Esta tendencia se hizo evidente sobre todo en marzo de 2005 cuando los tres países pusieron en marcha la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN, o TLC-plus). Un año más tarde, fue creado el Consejo de Competitividad de América del Norte (NACC, por sus siglas en inglés), formado exclusivamente por los directivos de las más grandes empresas de América del Norte. En ese momento, los ministros responsables de la ASPAN dijeron sumisamente a los directivos empresariales: "Díganos lo que tenemos que hacer y lo haremos".

Para cualquier tipo de renegociación del TLCAN será decisivo garantizar que todos los sectores de la sociedad puedan contribuir al debate sobre el futuro de América del Norte y que sean escuchados por los gobiernos.

El Capítulo 11 del TLCAN: Una carta que protege los derechos de los inversionistas

Por primera vez, bajo el TLC, los inversionistas extranjeros tienen el derecho a impugnar las políticas o la legislación de los gobiernos nacionales con el argumento de que estas políticas afectan a su capacidad para obtener ganancias.

Con las disposiciones del Capítulo 11 del TLCAN Inversionista / Estado los inversionistas extranjeros pueden reclamar que no se les dio igualdad de trato. Pueden cuestionar las medidas del gobierno de exigir el uso de productos locales o las medidas que protejan la salud de la población o el medio ambiente. La empresa privada puede demandar por daños y perjuicios al gobierno ante tribunales extranjeros casi secretos, poniendo en terribles dificultades las políticas públicas y las estrategias de desarrollo nacional y regional.

El TLCAN ha liberalizado los flujos de capital, bienes y servicios y criminalizado el flujo de mano de obra.

La mano de obra, la más valiosa exportación de México, es indispensable para los países del TLCAN y está ausente de dicho tratado,; en cambio, es criminalizada y usada contra los niveles salariales de los trabajadores de la región. Renegociar el mercado laboral y defender los derechos laborales y humanos de las y los migrantes es una necesidad regional.

Canadá, una colonia energética de los Estados Unidos

Otro aspecto del TLCAN que debe revisarse, sobre todo en este período de inestabilidad de los precios del petróleo, es la "cláusula de proporcionalidad" ubicada en el Capítulo 6. Esta cláusula impide que el pueblo canadiense ejerza su soberanía sobre sus propios recursos energéticos mediante la garantía a los Estados Unidos de exportar una mayor proporción de la producción de petróleo de Canadá que la que el propio Canadá tiene para sí mismo.

La crisis económica requiere que se pongan en práctica un nuevo modelo de desarrollo

La desregulación, un objetivo venerado por los promotores del TLCAN, ha demostrado ser un vil fracaso. De hecho, es una de las principales causas de la actual crisis económica, como ha sido admitido por el ex presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Alan Greenspan. Lo que ahora necesitamos es restaurar la función del Estado como protector del bien común, un papel socavado en gran medida en las últimas dos décadas por la aplicación ortodoxa del libre mercado.

El proyecto en curso del gobierno mexicano de, una vez más, profundizar unilateralmente la desregulación de un alto porcentaje de las importaciones, no sólo vuelve a atentar contra las capacidades productivas mexicanas, sino debilita su capacidad de renegociación comercial, asícomo pone en evidencia la incoherencia entre su retórica contra cíclica y su insistencia en las viejas recetas fracasadas.

Un nuevo modelo de comercio entre los tres países de América del Norte debe fomentar las relaciones económicas basadas en los derechos humanos, la justicia social y soberanía nacional, y estar centrado en el desarrollo sostenible. Exigimos que los poderes ejecutivos de los tres países escuchen a su pueblo y a sus representantes debidamente elegidos. Estamos convencidos que otro mundo es posible: un mundo en el que los derechos de los pueblos tengan prioridad sobre las ganancias corporativas.


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Este comunicado de prensa es una iniciativa conjunta de las cuatro redes multisectoriales: Red Quebequense sobre Integración Continental (RQIC), Fronteras Comunes de Canadá, Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (RMALC) y la Alianza por un Comercio Responsable (ART) de Estados Unidos, además del Instituto Polaris.

Boletín de la Alianza Social Continental del 9-1-09

miércoles, 11 de febrero de 2009

BOLIVIA: Nace el socialismo comunitario y antiimperialista

Por Franz Chávez

Un miembro del combativo grupo aymara Los Ponchos Rojos cumple labores de vigilancia en la promulgación de la Constitución boliviana.

EL ALTO, Bolivia, 7 feb (IPS) - El presidente de Bolivia, Evo Morales, proclamó este sábado el nacimiento de la república del socialismo comunitario y antiimperialista, al consagrar la flamante Constitución bajo el signo de la igualdad, la multiculturalidad y la solidaridad.

Morales juró respetar la nueva Constitución Política del Estado con el puño izquierdo en alto, evocando al líder indígena Julián Apaza (Tupak Katari), muerto descuartizado por rebelarse contra la corona española en 1781.

"Proclamo el socialismo comunitario", dijo el mandatario, levantando un ejemplar de la nueva carta magna ante 200.000 personas, entre ellos el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y la guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz.

"Ahora pueden matarme", dijo Morales, perteneciente a la etnia aymara, en referencia a los sectores conservadores que han intentado debilitar su mandato desde enero de 2006, cuando comenzó su presidencia.

Menchú destacó que se trata de "la primera constitución plurinacional" del mundo, lo cual "representa un hecho paradigmático porque se gesta un nuevo tiempo para los pueblos indígenas".

La Constitución promulgada este sábado en El Alto, ciudad en la cual campea la marginalidad y donde la pobreza y el abandono tienen carta de ciudadanía, postula la igualdad de los todos bolivianos, declara intransferible la abundante riqueza petrolera nacional y propone una vida en armonía con la naturaleza.

La elección de esta localidad vecina a La Paz como escenario de la sanción de la nueva constitución evoca la intensa oposición a la política energética del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997 y 2002-2003) que tuvo allí su foco hace poco más de cinco años.

El enfrentamiento de un mes entre las fuerzas de seguridad y sectores populares que exigían allí la suspensión de las exportaciones de gas natural a Estados Unidos y México causó la muerte de 60 activistas y derivó en septiembre de 2003 en la renuncia de Sánchez de Lozada.

Morales edificó un discurso de lucha antiimperialista y anticolonialista, y desde esta plataforma ideológica declaró la segunda independencia de Bolivia, república fundada el 6 de agosto de 1825 tras una guerra contra la metrópoli española.

Miles de indígenas celebraron este sábado con danzas y ataviados de trajes típicos la culminación de un proceso iniciado en junio de 1990, cuando marginados habitantes de las selvas orientales desafiaron a las alturas y llegaron a La Paz, después de 600kilómetros de caminata para pedir tierras y respeto a su cultura.

La Asamblea Constituyente que sesionó entre agosto de 2006 y diciembre de 2007 rubricó el triunfo de sectores populares movilizados durante 18 años en ciudades y comunidades rurales, bajo la conducción de Morales, primer mandatario de origen indígena y líder de los cultivadores de hoja de coca, materia prima de la cocaína.

El presidente boliviano no deja de destacar la diferencia entre las instancias fundacionales de la primera república, en 1825, a las que asistieron hacendados, criollos e intelectuales de la época, marginando a los indígenas.

Morales encabezó las celebraciones de este sábado con los 36 pueblos originarios que lo apoyaron en la aprobación de una Constitución que consagra la igualdad de derechos, el respeto por la lengua y las autonomías indígenas y un enérgico rechazo a toda forma de colonialismo, en un mensaje implícito a Estados Unidos.

A la luz de la nueva institucionalidad, el gobierno desafía a Washington al reivindicar el valor cultural de la hoja de coca, desconocido por las autoridades estadounidenses, y prohíbe la instalación de bases militares extranjeras en territorio boliviano, un principio que distingue a este país entre las naciones de la región.

"Aquí comienza una nueva historia por otros 4.000 años, con justicia, libertad y trabajo digno", expresó el vicepresidente Álvaro García Linera, un ex guerrillero que representa a las clases medias y a una corriente de intelectuales dispuestos a ceder el poder a las mayorías populares.

"Se cierra una época de sufrimiento y se abre una nueva etapa de libertad y justicia, con el liderazgo que el pueblo humilde recupera después de 500 años y que ahora une a los bolivianos", expresó García Linera.

El vicepresidente y presidente del Congreso Nacional legislativo admitió las debilidades del nuevo texto constitucional, y aseguró que "en sus limitaciones y virtudes, es lo mejor que los bolivianos hemos soñado".

Morales también rindió homenaje a su antecesor Gualberto Villarroel (1943-1946), quien liberó de la servidumbre (pongueaje) a los campesinos, lo cual pagó con la vida al ser ejecutado en una horca improvisada en un farol de la plaza de armas de La Paz.

"Nunca más habrá un descuartizamiento y un colgamiento", expresó.

Su discurso también se refirió a las denuncias de corrupción que desde hace dos semanas involucran a Santos Ramírez, ex presidente de la nacionalizada Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y dirigente del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS).

"A ningún corrupto se (lo) perdonará, sea del MAS o familiar. Irá a la cárcel", sentenció, mientras la sorpresa llenaba los rostros de los asistentes acostumbrados a que los dirigentes políticos oficialistas eludan a la justicia.

En relación a los países vecinos, Morales reiteró que la nueva Constitución declara a Bolivia como país pacífico, pero con el derecho a defenderse en caso de agresión armada.

Este país andino perdió territorios en guerras o por tratados diplomáticos con la totalidad de sus vecinos, y su espacio se redujo de 2,3 millones de kilómetros cuadrados a un millón.

Bolivia sufrió la mayor pérdida a raíz de la Guerra del Pacífico, en 1879, que la privó de costas sobre ese océano. "Mientras tenga vida, seguiremos trabajando por la igualdad y la dignidad", dijo Morales, rodeado por Menchú, la presidenta de la Asamblea Constituyente, Silvia Lazarte, líderes indígenas y dos cadetes de un instituto militar que sostenían la bandera boliviana y una enseña aymara multicolor. (FIN/2009)


Por Franz Chávez

Un miembro del combativo grupo aymara Los Ponchos Rojos cumple labores de vigilancia en la promulgación de la Constitución boliviana.


Crédito: Franz Chávez/IPS


EL ALTO, Bolivia, 7 feb (IPS) - El presidente de Bolivia, Evo Morales, proclamó este sábado el nacimiento de la república del socialismo comunitario y antiimperialista, al consagrar la flamante Constitución bajo el signo de la igualdad, la multiculturalidad y la solidaridad.

Morales juró respetar la nueva Constitución Política del Estado con el puño izquierdo en alto, evocando al líder indígena Julián Apaza (Tupak Katari), muerto descuartizado por rebelarse contra la corona española en 1781.

"Proclamo el socialismo comunitario", dijo el mandatario, levantando un ejemplar de la nueva carta magna ante 200.000 personas, entre ellos el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y la guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz.

"Ahora pueden matarme", dijo Morales, perteneciente a la etnia aymara, en referencia a los sectores conservadores que han intentado debilitar su mandato desde enero de 2006, cuando comenzó su presidencia.

Menchú destacó que se trata de "la primera constitución plurinacional" del mundo, lo cual "representa un hecho paradigmático porque se gesta un nuevo tiempo para los pueblos indígenas".

La Constitución promulgada este sábado en El Alto, ciudad en la cual campea la marginalidad y donde la pobreza y el abandono tienen carta de ciudadanía, postula la igualdad de los todos bolivianos, declara intransferible la abundante riqueza petrolera nacional y propone una vida en armonía con la naturaleza.

La elección de esta localidad vecina a La Paz como escenario de la sanción de la nueva constitución evoca la intensa oposición a la política energética del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997 y 2002-2003) que tuvo allí su foco hace poco más de cinco años.

El enfrentamiento de un mes entre las fuerzas de seguridad y sectores populares que exigían allí la suspensión de las exportaciones de gas natural a Estados Unidos y México causó la muerte de 60 activistas y derivó en septiembre de 2003 en la renuncia de Sánchez de Lozada.

Morales edificó un discurso de lucha antiimperialista y anticolonialista, y desde esta plataforma ideológica declaró la segunda independencia de Bolivia, república fundada el 6 de agosto de 1825 tras una guerra contra la metrópoli española.

Miles de indígenas celebraron este sábado con danzas y ataviados de trajes típicos la culminación de un proceso iniciado en junio de 1990, cuando marginados habitantes de las selvas orientales desafiaron a las alturas y llegaron a La Paz, después de 600 kilómetros de caminata para pedir tierras y respeto a su cultura.

La Asamblea Constituyente que sesionó entre agosto de 2006 y diciembre de 2007 rubricó el triunfo de sectores populares movilizados durante 18 años en ciudades y comunidades rurales, bajo la conducción de Morales, primer mandatario de origen indígena y líder de los cultivadores de hoja de coca, materia prima de la cocaína.

El presidente boliviano no deja de destacar la diferencia entre las instancias fundacionales de la primera república, en 1825, a las que asistieron hacendados, criollos e intelectuales de la época, marginando a los indígenas.

Morales encabezó las celebraciones de este sábado con los 36 pueblos originarios que lo apoyaron en la aprobación de una Constitución que consagra la igualdad de derechos, el respeto por la lengua y las autonomías indígenas y un enérgico rechazo a toda forma de colonialismo, en un mensaje implícito a Estados Unidos.

A la luz de la nueva institucionalidad, el gobierno desafía a Washington al reivindicar el valor cultural de la hoja de coca, desconocido por las autoridades estadounidenses, y prohíbe la instalación de bases militares extranjeras en territorio boliviano, un principio que distingue a este país entre las naciones de la región.

"Aquí comienza una nueva historia por otros 4.000 años, con justicia, libertad y trabajo digno", expresó el vicepresidente Álvaro García Linera, un ex guerrillero que representa a las clases medias y a una corriente de intelectuales dispuestos a ceder el poder a las mayorías populares.

"Se cierra una época de sufrimiento y se abre una nueva etapa de libertad y justicia, con el liderazgo que el pueblo humilde recupera después de 500 años y que ahora une a los bolivianos", expresó García Linera.

El vicepresidente y presidente del Congreso Nacional legislativo admitió las debilidades del nuevo texto constitucional, y aseguró que "en sus limitaciones y virtudes, es lo mejor que los bolivianos hemos soñado".

Morales también rindió homenaje a su antecesor Gualberto Villarroel (1943-1946), quien liberó de la servidumbre (pongueaje) a los campesinos, lo cual pagó con la vida al ser ejecutado en una horca improvisada en un farol de la plaza de armas de La Paz.

"Nunca más habrá un descuartizamiento y un colgamiento", expresó.

Su discurso también se refirió a las denuncias de corrupción que desde hace dos semanas involucran a Santos Ramírez, ex presidente de la nacionalizada Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y dirigente del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS).

"A ningún corrupto se (lo) perdonará, sea del MAS o familiar. Irá a la cárcel", sentenció, mientras la sorpresa llenaba los rostros de los asistentes acostumbrados a que los dirigentes políticos oficialistas eludan a la justicia.

En relación a los países vecinos, Morales reiteró que la nueva Constitución declara a Bolivia como país pacífico, pero con el derecho a defenderse en caso de agresión armada.

Este país andino perdió territorios en guerras o por tratados diplomáticos con la totalidad de sus vecinos, y su espacio se redujo de 2,3 millones de kilómetros cuadrados a un millón.

Bolivia sufrió la mayor pérdida a raíz de la Guerra del Pacífico, en 1879, que la privó de costas sobre ese océano. "Mientras tenga vida, seguiremos trabajando por la igualdad y la dignidad", dijo Morales, rodeado por Menchú, la presidenta de la Asamblea Constituyente, Silvia Lazarte, líderes indígenas y dos cadetes de un instituto militar que sostenían la bandera boliviana y una enseña aymara multicolor. (FIN/2009)

martes, 10 de febrero de 2009

CAMBIO CLIMÁTICO: Obama acaba con la era de la negación

Por Jim Lobe

WASHINGTON, 27 ene (IPS) - Ambientalistas elogiaron las primeras medidas del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para reducir las emisiones de gases invernadero, estableciendo nuevos criterios sobre contaminación y uso eficiente del combustible para automóviles y camiones, medidas que su predecesor, George W. Bush, rechazó o ignoró.

En el sexto día de su administración, Obama ordenó a la Agencia de Protección Ambiental que reconsiderara la negativa de Bush en 2007 a un pedido de California (oeste) y de otros 13 estados para implementar estrictos nuevos límites a las liberaciones de gases hechas por los caños de escape de los vehículos, que contribuyen al recalentamiento planetario.

También ordenó al Departamento de Transporte que acompañara una nueva ley en el Congreso para crear automóviles y camiones con un consumo de combustible más eficiente a partir de 2011.

Ambas directivas, una vez que se complete el proceso administrativo para implementarlas, tendrán un importante impacto en la industria automotriz que, junto a las principales compañías petroleras, se han resistido a la imposición de reglas sobre contaminación y eficiencia de combustible.

"Durante ocho años, el presidente Bush bloqueó el progreso del país hacia soluciones al recalentamiento planetario", dijo el director de la campaña sobre calentamiento global de Greenpeace, Steven Beil. "Por fin, la era de la obstrucción y de la negación ha terminado. Las directivas del presidente Obama reconocen que Estados Unidos está dispuesto a enfrentar el cambio climático".

El anuncio de Obama coincidió con el nombramiento por parte de la secretaria de Estado (canciller), Hillary Clinton, del enviado especial para cambio climático, Todd Stern, quien se desempeñó como asesor durante la administración de Bill Clinton (1993-2001) y como negociador internacional del Protocolo de Kyoto de 1997, el acuerdo internacional que requiere a los países ricos reducir sus emisiones de gases invernadero para 2012 respecto de los niveles de 1990.

El presidente Clinton firmó el Protocolo, pero nunca lo envió al Senado para su ratificación, mientras que Bush (2001-2009), poco después de asumir, rechazó el acuerdo arguyendo que su implementación podría dañar la economía estadounidense.

"El tiempo de negativas, demoras y disputas terminó", afirmó Stern el lunes en una ceremonia en el Departamento de Estado. "El tiempo de que Estados Unidos asuma su legítimo lugar en la mesa de negociaciones ha llegado. Necesitaremos involucrarnos en una vigorosa y drástica diplomacia".

Las directivas de Obama fueron las últimas en una serie de acciones tomadas desde que asumió el 20 de este mes, entre ellas ordenar el cierre de la prisión en la base militar de Guantánamo, Cuba, en el plazo de un año, prohibir la tortura a sospechosos de terrorismo detenidos en cárceles de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), levantar el bloqueo a fondos estadounidenses para clínicas y otras organizaciones en el exterior que podrían apoyar o realizar abortos.

Todas estas medidas fueron aplicadas tanto para cumplir sus promesas de campaña como para subrayar sus diferencias con la administración de Bush.

"Éste constituye un claro quiebre con el enfoque de la pasada administración, de no hacer nada sobre el recalentamiento planetario y de depender del petróleo", dijo Kevin Knobloch, presidente de la Unión de Científicos Comprometidos, al comentar los anuncios del lunes.

La decisión de permitir que los estados adopten estándares más estrictos de emisión es un "claro indicio de que la nueva administración está dispuesta a liderar en temas de energía y recalentamiento planetario", añadió. "Con este anuncio, el presidente Obama comienza a cumplir su promesa de campaña de volver a colocar a la ciencia en su legítimo lugar en la toma de decisiones federales".

En su anuncio, Obama subrayó que ambas medidas tenían el objetivo de reducir la dependencia estadounidense del petróleo. Esta dependencia constituye "una de las más serias amenazas que afronta nuestra nación. Favorece a dictadores, paga la proliferación nuclear y financia ambas partes de la lucha contra el terrorismo", afirmó.

El mandatario estadounidense también se refirió a una "amenaza a largo plazo del cambio climático" usando palabras que Bush había reservado sólo para su "guerra mundial contra el terrorismo".

(FIN/2009)

lunes, 9 de febrero de 2009

ENERGÍA: Obama empuja al mundo hacia la nueva era

Por Estrella Gutiérrez

CARACAS, feb (IPS) - La "nueva economía de la energía" lanzada por el gobierno estadounidense completa el circulo de fenómenos que conducen a un cambio de época en la materia en el mundo, con el eclipse del motor a gasolina en los vehículos y el surgimiento de un nuevo paradigma energético donde el petróleo perderá su reinado.

El nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, estableció un plan integral que, entre otras cosas, obliga a la industria automotriz de su país a lanzar en 2011 vehículos que consuman un máximo de 6,7 litros de combustible cada 100 kilómetros, frente al tope actual de 8,7 litros. En 2015, al menos un millón de unidades deberán contar con motores híbridos.

El programa de 10 años busca efectos climáticos, políticos y económicos, se acompaña por una serie de actas ejecutivas (decretos) con cronogramas precisos y pavimenta una arquitectura de consumo centrada en las fuentes renovables, en contra de los combustibles de origen fósil, sobre todo del petróleo.

"El mundo avanza hacia un cambio estructural de la matriz energética del motor de gasolina para ir a fuentes diferentes como la electricidad", dijo a IPS Víctor Poleo, profesor universitario y viceministro venezolano de Energía en el primer trienio (1999-2001) de gobierno de Hugo Chávez.

La producción petrolera actual va en su mayor parte a generar gasolina y "ella es el mayor contaminante del mundo, 50 por ciento de los pasivos laborales del planeta los provoca el motor" que consume ese combustible, precisó Poleo.

También es la gasolina el mayor contribuyente al capital energético mundial, representado por las refinadoras de petróleo.

Todo confluye, a juicio de los expertos, para el fin del dominio que la gasolina, vale decir el petróleo, ha tenido en el consumo de energía, desde que el estadounidense Henry Ford popularizó a comienzos del siglo XX el vehículo a motor de combustión y desde que en 1945, tras la Segunda Guerra Mundial, el petróleo sustituyó al carbón como rey de los combustibles.

Ahmed Zake Yamani, quien condujo la política petrolera de Arabia Saudita de 1973 a 1986 y ahora dirige el Centro para el Estudio de la Energía Global, insiste desde hace meses en que "hay que prepararse para la era post-petrolera", porque el cambio no tiene vuelta atrás.

El plan de Obama, lanzado el 26 de enero, se nutre de la urgencia en afrontar el problema del cambio climático y el consecuente control de las emisiones de gases de los combustibles fósiles, los precios exorbitantes del petróleo en 2008 y del ahorro energético forzado por la primera gran crisis económica global.

"Todo se unió para poder hablar de que estamos en las puertas de una revolución tecnológica-ecológica en el área de la energía", aseguró a IPS Elie Habalián, un catedrático venezolano especialista en geoestrategia y energía.

"Y esa revolución es en buena parte posible porque finalmente cuenta con el líder de la potencia que ha encabezado el modelo de consumo vigente por más de 100 años", puntualizó.

Además, la crisis global es tan profunda y desmedida que para Habalián "es imposible salir de ella repitiendo los esquemas que había antes, y eso incluye a la tecnología y a la energía".

"Por el bien de nuestra seguridad, de nuestra economía y de nuestro planeta, tenemos que tener el coraje de comprometernos a cambiar", dijo Obama al lanzar el plan, al mismo tiempo que se comprometió a impulsar "una nueva coalición climática" a la que también se sumen China e India.

Estos otros dos grandes consumidores de energía ratificaron el Protocolo de Kyoto de control de gases invernadero, pero están exceptuados de introducir nuevas tecnologías para recortar sus emisiones.

Este convenio acordado en esa ciudad japonesa en 1997, que obliga a los países industrializados a mermar las emisiones al menos 5,2 por ciento entre 2008 y 2012 respecto de los niveles de 1990, no fue avalado por el gobierno estadounidense de George W. Bush, reemplazado desde el 20 de enero por Obama.

Bush, que gobernó dos periodos desde 2001, llegó incluso a dudar de la propia existencia del cambio climático.

LIDERAZGO DIFERENTE

El plan de Obama tiene cuatro grandes objetivos: crear un rápido alivio para las familias en los costos energéticos, eliminar las importaciones de petróleo de Medio Oriente y Venezuela, crear millones de nuevos trabajos en la economía verde y reducir en 80 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero para 2050.

El analista José Suárez Núñez, editor de la publicación PetroFinanzas, recordó que no es la primera vez que un inquilino de la Casa Blanca lanza un plan para promover una mayor independencia de Estados Unidos del petróleo importado, en especial del proveniente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

El primero fue Richard Nixon (1969-1974), que tras el primer gran "shock" petrolero de precios, en 1973, pidió a su secretario de Estado, Henry Kissinger: "ponme de rodillas a la OPEP". El mismo Bush aprobó un plan a favor de aires y ríos limpios que también hablaba de reducir las importaciones petroleras.

Pero para Habalián, el plan de Obama es muy diferente. "Está muy bien actualizado y adaptado a las nuevas realidades energéticas del planeta, se conecta con la transformación que se está experimentando en la matriz energética global y atiende la nueva realidad que el cambio climático demanda", dijo.

Poleo recordó que el mayor despilfarrador de energía del mundo es Estados Unidos y por tanto cualquier solución a ese despilfarro debe partir de ese país. "Cuenta con cinco por ciento de la humanidad, pero casi cinco de cada 10 litros de gasolina refinada se consumen allí", precisó.

"Obama tiene todo a su favor dentro y fuera de Estados Unidos para quebrar la política suicida que el capital petrolero impuso a través de la administración de Bush, y la propia metástasis en la economía mundial se une a otros factores para hacer que el poder mundial reflexione sobre lo que de suicido de la humanidad tiene el uso intensivo de gasolina", comentó Poleo.

Para este especialista, muy bien puede ser que próximas generaciones "midan el rendimiento de los automóviles en kilómetros por kilovatio en lugar de kilómetros por litro".

Y no sólo en los automóviles se promueve la independencia de la gasolina. En la industria aérea se informa de grandes avances tecnológicos para sustituir los derivados del petróleo como combustible. Este mismo febrero varias aerolíneas completaron test positivos para pasar a utilizar biocombustibles en lugar del jet-fuel, informó Poleo.

Habalián entiende que ese dato indica que "fluye una corriente arrolladora a favor de una nueva ecuación tecnológica-ecológica en la energía, porque el transporte es la última gran frontera de dominio petrolero", después que la calefacción y la electricidad ya pasaron a depender de fuentes alternativas.

De hecho, la electricidad es en las 25 grandes economías agrupadas en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) generada en 90 por ciento con fuentes alternas al petróleo

Según Poleo, además del carbón, el gas natural y la energía nuclear, en la nueva arquitectura energética van a tener gran peso las fuentes renovables y "verdes", tales como la solar, hidroeléctrica, eólica y maremotriz.

En cambio, los biocombustibles tendrán "un papel muy discreto porque requieren mucha energía para su propia generación, así como grandes subsidios y extensiones de cultivo, además de traer consigo distorsiones a la seguridad alimentaría mundial", comentó.

Habalián y Poleo coincidieron en que la salida del laberinto energético al que condujo el uso intensivo de la gasolina no va a ser nada fácil, porque son muchos poderes e intereses construidos en torno a ese dominio.

ALIADOS DECISIVOS Y NATURALES

Las firmas transnacionales petroleras, la industria armamentista, Rusia, los países más radicales de la OPEP y en menor medida el debilitado sector automotor van a ser socios de conveniencia en tratar de sostener el mayor plazo posible el despilfarro de gasolina y de otros combustibles derivados del crudo.

Pero por razones diversas, la revolución energética va a contar con seguidores decisivos, como es el caso de China e India, las grandes potencias emergentes cuya población conjunta representa casi 40 por ciento de la humanidad y que junto con Estados Unidos consumen el equivalente a los 30 millones de barriles diarios que produce la OPEP.

Habalián argumentó que las elites de China e India aprendieron la lección de lo inconveniente que es hacer depender su desarrollo de una fuente que puede duplicar sus precios en un solo año, como sucedió entre 2007 y 2008 con el petróleo, y consideran ahora que un cambio de matriz garantizará mejor su peso dominante en el desarrollo mundial futuro.

También otras grandes economías emergentes, como Brasil, México y Sudáfrica, han dado señales de querer sumarse a la dinámica del cambio del paradigma energético, mientras que la Unión Europea y Japón van a ser aliados naturales, porque ya han adoptado políticas en esa dirección y no pueden avanzar sin que la gran potencia consumidora se sume.

Obama aporta además un elemento cultural importante a favor del cambio. "Ahora el imperio cuenta con un emperador negro, cuya etnicidad le genera la simpatía de las mayorías negras alrededor del mundo, así como la de las mayorías amarillas de Asía, la población negroide de India y en general todos los pueblos originarios", subrayó Habalián.

Adicionalmente, la revolución en la energía se legitima por la desbordada renta del barril de petróleo y la amenaza de las potencias exportadoras de llevar su precio a 500 dólares. "Para los pueblos pobres del mundo resulta poco concebible ver como un amigo a quien coloca la fuente energética a ese valor voraz", explicó el experto.

Para el Norte industrial y el Sur en desarrollo, "el desbordamiento de la demanda y los precios del petróleo es visto ahora como uno de los alimentos del colapso financiero mundial y la colosal tormenta instalada sobre la economía planetaria", recordó Habalián.

"En definitiva, se ha puesto en marcha un proceso, ahora con la mayor potencia del planeta al frente, que augura un cambio de época y que representa una oportunidad de mejores tiempos para la humanidad en el área energética", concluyó Poleo.

El internacionalista español Lluís Bassets integra la evolución energética en el cambio estructural que los expertos vaticinan para el mundo tras la hecatombe actual.

Se tratará, aseguran todos, de un mundo más verde, con un mayor papel del Estado, con la tecnología de protagonista y con una arquitectura institucional distinta, que enterrará, por fin, la revolución conservadora liderada por Ronald Reagan en Estados Unidos (1981-1989) y Margaret Thatcher (1979-1990) en Gran Bretaña, surgida tres décadas atrás. (FIN/2009)